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Ritmo 765 Ritmo

Entrevista a Fabio Biondi

por José Luis de la Rosa
Ritmo nº 765, junio 2004

Número de páginas: 4
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JLR. Es curioso porque hoy que los conceptos deberían ser más abiertos y libres son más rígidos y todo ello a pesar de tener una visión histórica... Es algo que me ha interesado de vd., el no encerrarse en un hermetismo interpretativo.
FB. No es ni más ni menos que recrearlo en función de la libertad que se tomaban en la época. Hay que proyectar una idea de amor por esa época, tenemos que reproducir el sentimiento de una música que está viva y expresar conceptos cotidianos. No se puede luchar con el tiempo y petrificar las cosas.
Hay dos cosas que me interesan mucho, primero el conocimiento. Intento tener el máximo. Me gusta hablar con la gente de conceptos históricos claros. Hay interpretes que no tienen ni idea y dicen que todo es legítimo, tratan de justificar así su ignorancia. Creo que hay que desarrollar una idea sobre cada concepto, una idea viva, demostrando siempre que se poseen los conocimientos necesarios de cada escuela, de las diferentes maneras de utilizar el arco: en España, en Francia, en Italia y en cada época.
Al final lo que siempre me choca es que haya mucha gente rígida e ignorantes que se permiten fijar reglas sobre conceptos que desconocen. Eso provoca una especie de guerra entre los que dicen "esta generación de interpretes hacen un poco lo que quiere y nosotros somos los depositarios de una manera justa". Una manera justa no existe.
Pienso que sabemos bastante bien ahora como se tocaba en la época, disponemos de bastante información pero, sinceramente, no aceptamos reproducirlo de la misma forma, porque no interesa al público de hoy.
Si me planteara hacer una ópera de Vivaldi como se hacía en el Teatro Sant'Angelo de Venecia, como lo explica muy bien Marcello en el "Teatro alla mode", la representación se convertiría en un burdel ¡cada uno hacía lo que quería! y esto es profundamente filológico e histórico. Lógicamente ningún interprete, ni ningún director actual quiere hacerlo así. Entonces, está claro que estamos en contra de cómo se hacía.
He estado veinticinco años investigando sobre los métodos y practicas musicales en los siglos XVII, XVIII y principio del XIX y me pregunto muchas veces como puede haber gente tan osada que escriba libros para decir como se debe o como no se debe hacer. Cuando se investiga la idea de la autenticidad se corre el riesgo de caer en un estado de confusión terrible. Todo lo que se descubre hay que filtrarlo después.
Estudié violín barroco con Sigiswald Kuijken, gran violinista y gran conocedor de esa época, pero tocaba con un alma que no era actual, nuestra sociedad no permite eso. Gustav Leonhard me causa gran respeto, es un músico increíble pero no se puede vivir con una visión del siglo XVIII, es un poco como rechazar vivir nuestra época. Personalmente estoy muy contento de vivir en estos tiempos.
JLR. ¿No le da la impresión de estar viviendo en una sociedad que trabaja y vive con una completa falta de estímulo hacia las ideas tan abiertas que ofrece la música, como si solo reclamaran tener fijado un cauce?
FB. Estoy completamente de acuerdo. Hay gente que cuanto más le mandan más ignorantes son. Es obvio que el conocimiento sirve para abrir la mente y es necesario trabajar con gente que utilicen el cerebro. Los interpretes mas rígidos afirman sus carencias, su falta de sicología, su falta moral, su falta técnica, haciendo comentarios, por ejemplo, sobre las dinámicas de las obras, sobre los efectos que "se hacían en la época".
Hay cosas que son surrealistas y conceptos que reflejan una condición filosófica inmoral, que nada tiene que ver con la música. El milagro de la música es que sigue siendo un lenguaje vivo. Una sinfonía de Malher, de Bruckner, las obras de Beethoven, Mendelsohn, Mozart, Galuppi, Scarlatti, siguen gustando al público porque es música viva. Cuando se encierra en un concepto de orden, fuera de una cotidianidad, se convierte en lenguaje muerto, en ese caso tiene únicamente la relación social y filosófica de su época.
JLR. ¿Qué le parece la música de hoy, la armonía musical, la estructura musical de la sociedad actual?. No me refiero a la música étnica, ni a la música llamada culta, sino al "potencial sonoro" que consume, que aguanta la sociedad.
FB. Es una pregunta muy interesante y me gusta mucho que la formule. Escucho mucha radio y procuro sintonizar emisoras de música ligera, etc., son diferentes y difíciles de catalogar. El 80% de lo que escucha la gente es mierda (claro y contundente). El 20% restante selecciona y entiende que hay rock de alta calidad y rock que es inescuchable. Cuando se escucha, por ejemplo, "la canción del verano" me da la impresión de enfrentarme a una humanidad de una valor absolutamente ínfimo.
Tengo un amor absolutamente visceral e incorruptible por el flamenco. Para mi es algo sagrado, es un género diferente. Sin embargo en España, escucho una cantidad de gente que aprovecha el flamenco para hacer bodrios ¡esto me parece insoportable!, una falta de respeto, una falta de conciencia, un sacrilegio.
En la música clásica moderna se percibe una angustia por la evolución del lenguaje que resulta insoportable. El lenguaje ya está terminado, no se puede forzar, es nuestro lenguaje musical de occidente. Los compositores tienen que hacer música si son capaces, si no, no; me parece como una pesadilla.
JLR. ¿Piensa que en la música ligera hay un culto desmedido al instrumento y sobre todo a la electrónica?. ¿No sobrepasa esto muchas veces a la creatividad del individuo?
FB. Por supuesto que sí. Hay toda una parte que no se puede considerar música. Por ejemplo la música "tecno". Toda la música que se produce por ordenador. No estoy en contra de los ordenadores, es una tecnología maravillosa que nos ayuda mucho en la vida cotidiana. Siempre entiendo la música como un concepto acústico y creativo, no como un concepto numeral. Una batería o una guitarra son instrumentos acústicos, no se deben modificar sus sonidos. Además estamos en una sociedad que crea "música" en diez minutos y produce los discos con igual rapidez, es como una mezcla, como una alquimia de diferentes sonidos y nadie demuestra su capacidad sobre el instrumento. Esto es muy triste. Por eso me gusta tanto el flamenco. Es un arte puro: voz y guitarra, ni amplificadores, ni sintetizadores, ni nada.
JLR. ¿Qué piensa de la actualización de las puestas en escenas de las óperas?. ¿Eso de cambiar, quizás no la trama, pero si el contexto, la circunstancia?.
 
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