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Ritmo 794 Ritmo

Entrevista a Roberto Alagna: "El público siempre tiene razón"

por Jaume Radigales
Ritmo nº 794, Febrero 2007

Número de páginas: 2
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Le hemos visto en cine con las dos adaptaciones de Tosca y Roméo et Juliette . ¿Cómo ha sido su relación con la gran pantalla?
Antes que nada debo decirle que soy una persona muy autocrítica. Cuando recibo un disco, mi primer instinto es destruirlo y me pasa lo mismo con el cine. Por eso mismo creía que verme en la gran pantalla sería catástrofico y de hecho no ha sido así. Me sentí como un pez en el agua y muy cómodo y a gusto con les cámaras y el equipo de rodaje. Fue una experiencia positiva y pienso que hay que grabar la ópera en directo de otro modo. Por eso creé mi propia productora, con DVDs rodados de un modo similar al cine. En el de Cyrano , por ejemplo, hay momentos en los que te olvidas de que estás en el teatro: el montaje y los juegos de cámara se acercan mucho al cine.
Debutó en el Liceu de Barcelona en la temporada 1991-92. Parece que pronto volveremos a verle...
Sí, vuelvo con Aida , y después haré Il Trovatore y Carmen. Me encanta España, es un país que siempre me ha fascinado, me encuentro muy bien aquí, quizá porque soy italiano y tenemos culturas muy parecidas, la mentalidad de la gente es muy comunicativa, hay una calidez latina que me gusta y me gusta la reacción del público, que puede ser completamente pasional, y eso me encanta. Es un público que puede llegar a ser difícil, pero hay que aceptarlo porque el público siempre tiene razón y si en una función el público no te responde es porque ha pasado algo. Tampoco debemos olvidar que somos seres humanos y que no podemos estar siempre en la mejor forma, pero esa es la belleza de la ópera: no hay trucos, no hay "play back", ni amplificación, y si no estás en plena forma tienes que espabilarte, pero el público conoce estas dificultades y eso es lo que hace la ópera tan excitante.
¿Seguro que el público siempre tiene razón?
Sí, porque el público recibe una emoción por parte nuestra y que es más fuerte que la emoción natural. No viene a pedirnos que seamos de un modo u otro, acude al teatro para soñar, para recibir una vibración y si no la recibe es normal que la pida, porque están ahí para divertirse y olvidar su vida diaria. No tienen por qué asumir si hemos dormido mal o si tenemos problemas con los impuestos. Se trata de teatro, y eso es lo que me gusta del papel de Canio de I Pagliacci , y cuando canto el "Recitar" entiendo que esa es la vida del artista que, a pesar de tener problemas en la vida privada, debe entregarse al público, porque este ha pagado, ha venido a recibir y es un honor que vengan a escucharte. Siempre hay que respetar al público.
Entrevistamos en su día a Angela Gheorghiu, poco después de su accidentado paso por el Teatro Real de Madrid...
... No fue exactamente un accidente, sencillamente ella no estaba de acuerdo con el punto de vista del director escénico, y Angela estaba en su derecho, porque ella es rumana, y allí la cultura del canto es muy diferente de la nuestra: Rumanía estuvo aislada a causa del comunismo, y Angela tiene ganas de soñar encima de un escenario, sus gustos son de otra época y le apetece hacer una Violeta romántica en decorados que expliquen una historia, y en aquel momento no encontró la ambientación que esperada y prefirió abandonar la producción antes de hacer un personaje que no la convencía al cien por cien.
...Ya que hablamos del tema, ¿cómo se posiciona usted ante el reto de determinados montajes?
Hay que colaborar mutuamente. Actualmente el problema es que hay dos mundos diferenciados: el de los cantantes y la música y el de los directores escénicos. Siempre hay que buscar la belleza, que cuando suba el telón la gente exclame "¡Aaaaah!". Primero está el placer de la vista y el espíritu, y después el del oído y el resto. El problema es que a menudo los directores escénicos tienen un talento limitado y, a veces, en lugar de dar un punto de vista moderno en el decorado tradicional que explique la historia, prefieren optar por la simplicidad y decorados abstractos, que podrían funcionar en cualquier obra; si no hay decorado, o un simple fondo negro, puedes hacer todas las óperas del mundo. Así que es más bien la simplicidad y también últimamente esa moda de la provocación de algunos directores escénicos, que quieren que se hable de ellos lo que ahora se lleva. De todos modos, si se da un planteamiento moderno o incluso abstracto pero de modo que esté justificado, la cosa me parece bien. Cuando ves L'elisir d'amore que hicimos con Angela [ Gheorghiu ] en Lyon, le escena estaba transportada de época, pero funcionó perfectamente porque había muy buenos actores y eso me encantó. Pero no todo lo que se vende como moderno lo es en realidad. Fijémonos en el cine: actualmente hay películas de época, pero no son abstractas, los decorados son tradicionales, es el diseño y el estilismo los que son actuales, y eso hace que resulte moderno. Troya con Brad Pitt, es una película completamente tradicional, pero los peinados, el vestuario, los colores, incluso la manera de filmar son modernos, los sentimientos que vehiculan a los personajes son modernos, actuales, y eso es la modernidad. Mis hermanos son pintores y dicen una cosa curiosa: que si tienes una pared manchada sólo tienes una mancha, pero que si le pones un marco alrededor ya tienes arte abstracto Lo que es diferentes es la interpretación.
Le decía que entrevistamos a Angela Gheorghiu y le preguntamos si era difícil convivir con un tenor. Ahora la pregunta se la hago a usted: ¿es difícil vivir con una soprano?
No, al contrario. Soy un hombre con suerte, porque nos une la misma pasión y, además, cada vez creo redescubrir a mi propia mujer. Con los años la rutina puede instalarse en tu vida si la vives de determinada manera. Pero nosotros, gracias a nuestro trabajo, tenemos la oportunidad de vivir en distintas épocas, de viajar a través del tiempo, y tenemos la sensación de ser casi immortales, es algo increíble. Además, tengo la suerte de tener un harén personal, con una mujer que puedo redescubrir en Violeta, Julieta o Aída. Otra suerte es que cuando se vive con alguien que no comparte tu pasión y que no entiende los problemes que podemos tener los cantantes, es difícil la convicencia. En cambio, una cantante siempre entenderá si estás cando y no tienes ganas de hablar, porque a ella le pasará lo mismo. De modo que hay una comunión y entendimiento perfectos.
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