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Ritmo 789 Ritmo

Entrevista a Robert Carsen. Inteligencia y sensibilidad

por Francisco Villalba
Ritmo nº 789, Septiembre 2006

Número de páginas: 3
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Tras muchos años de esfuerzo ha logrado alcanzar un puesto privilegiado entre los directores teatrales de nuestros días. Se trata de un hombre discreto, inteligente y directo. Su concepción de la dirección de escena es metódica, profunda y aunque no se compartan en ocasiones sus opiniones, no cabe duda de que ninguna de ellas se apoya en el exhibicionismo o la arbitrariedad. Lo que hace Carsen podrá gustar o no; uno podráo no estar de acuerdo con sus opiniones y sus concepciones (fíjense en lo que nos dice acerca de El caballero de la rosa de Richard Strauss o del Tristán de Richard Wagner), pero siempre es interesante y muy meditado.
Vino al Real con una Diálogos de Carmelitas de Poulenc que sin la menor exageración se puede calificar como el espectáculo operístico de la temporada, y tuvo a bien conceder esta entrevista .
Francisco Villalba
Usted en un principio quiso ser actor, más tarde cambió de idea, se trasladó al Reino Unido y se dedicó a la dirección de escena.
Los inicios de la carrera de un director de escena son muy difíciles. Un cantante puede presentarse a una audición, un escenógrafo puede mostrar sus diseños, pero nosotros ¿qué podemos enseñar? Nada. Si alguien esta dirigiendo un teatro de ópera y aparece un joven director que intenta convencerle de que le ofrezca una oportunidad, el director tendrá que ser muy cauto al respecto porque una producción de ópera es siempre cara y el riesgo de que sea un fracaso es más probable que un éxito. Yo durante nueve años luché para conseguir una producción en un teatro de renombre y estuve a punto de abandonar el intento ya que nadie me ofrecía nada. Las cosas cambiaron en 1986 cuando el director de la ópera de Ginebra, Hugues Gall , me llamó y me dijo que quería asistir a una representación dirigida por mí. Le invité a que presenciara La Finta Giardiniera, de Mozart, que yo entonces dirigía en el desaparecido Cadmen Festival de Londres. A Hugues le gustó y me ofreció una representación en su teatro. Yo le sugerí el Mefistofele de Boito ya que es una ópera muy poco conocida y así el riesgo sería menor si fracasaba. Le extrañó mi elección por que casualmente Samuel Ramey se la había propuesto también. Me desplacé a Nueva York, visté a Ramey y todo fue adelante. Hugues me sugirió como escenográfos del espectáculo a Ezzio Frigerio o a Richard Peduzzi. Me entrevisté con ambos, pero después me hice la siguiente composición de lugar: si la representación es un éxito, el éxito va ser suyo; si es un fracaso mío. De manera que sugerí a Hugues un escenográfo, Michel Levine, que era tan desconocido como yo y que desde entonces ha sido mi principal colaborador. Afortunadamente la representación fue un éxito ¿Es una bonita historia verdad?
¿No había dirigido en dicho teatro con anterioridad Hansel y Gretel ?
 
Efectivamente, casi lo había olvidado, en 1987. Cuando Hugues me dio el visto bueno para el Mefistofele dijo que antes quería que dirigiese en su teatro un espectáculo más sencillo para ver los resultados
¿ Cuál es su manera de acercarse al texto de una ópera?
Tratando de entender lo que quiso el compositor. El ejemplo de Traviata es emblemático. Se trata de una de las escasas óperas del siglo XIX cuya acción es contemporánea a la época en que se compone. De hecho Verdi jamás la vio representada en la época en la que él la había situado. Considero un disparate representar Las bodas de Fígaro en el siglo XVIII. Se me podrá decir que la sociedad actual es diferente a la descrita en dicha obra, y eso es cierto, pero creo que la forma de hacerla llegar al público actual no es poniéndola en el pasado. Las bodas nos describen los conflictos sociales de una época y no creo que la media del espectador actual entienda las motivaciones y comportamientos de la gente en el siglo XVIII. Procuro captar los impulsos que llevaron al compositor a escribir una ópera e intento trasladarla a nuestros días.
¿Cómo trabaja el aspecto meramente teatral de la obra con los cantantes?
Me interesa muy poco cómo ponen una mano, mueven la cabeza o andan por la escena; a esos aspectos meramente visuales no les concedo mucha importancia. Lo que me importa es sacar de su interior la concepción que tienen del personaje que interpretan. Todo buen actor debe ponerse en la situación y mentalidad del personaje que interpreta, pero lo más importante, lo esencial, debe ser su capacidad para escuchar a sus compañeros de reparto, y en función de lo que éstos dicen, reaccionar como se espera que lo hiciese el personaje que encarnan. Para mi lo principal es que los actores logren credibilidad teatral en la encarnación del personaje, pero además los cantantes de ópera se han de enfrentar a una serie de retos que no se les plantean a los actores de teatro convencional ya que tienen que estar atentos a la música, al director de orquesta y por si esto fuese poco, cantar textos que no son habitualmente en su lengua.
Los teatros en los que más trabaja o ha trabajado son los de Amberes, París y Colonia ¿Es en los que se siente más cómodo?
Marc Clémeur, director de la Flemish Opera de Amberes, fue tan generoso que sin haber visto un solo espectáculo mío me ofreció un ciclo Puccini. Yo le respondí que comenzaríamos con tres óperas de dicho compositor y que, si no le gustaban, no seguiríamos adelante. Fueron un éxito y allí he dirigido 7 Puccinis, tres Janaceck, Orlando y Semele y sus numerosas reposiciones.
Y Richard III de Battistelli
Si, un estreno mundial. Me gusta la atmósfera de la Ópera de Amberes, sus coros, sus técnicos y efectivamente es un lugar "muy especial" para mí. En París también me siento muy cómodo. Mi primer contrato allí fue para Nabucco . El próximo año dirigiré Tannhäuser en coproducción con Japón. Respecto a Colonia fue Gunther Krämer, intendente de dicho teatro, el que me pidió hacer un ciclo Verdi/ Shakespeare que incluía Falstaff, Macbeth , Otello y el ciclo integro del Anillo del Nibelungo de Wagner. Pero en la actualidad me he dado cuenta de que después de trece años trabajando en estos teatros deseo hacer nuevas producciones en otros teatros como el Real de Madrid, en Basilea ...
¿Es cierto que no le gustaba Puccini?
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