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Ritmo 786 Ritmo

Entrevista: Rolando Villazón. Un cantante de ópera

por ROLANDO VILLAZÓN
Ritmo nº 786, Mayo 2006

Número de páginas: 3
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Y llegamos al fondo: le interrogo acerca de su actual vocalidad, pues en ella conviven Alfredo, Rodolfo, el Duque de Mantua, Edgardo, Nemorino, Don Carlo, Don José, Hoffmann, Lensky, Romeo, Werther... ¿Un lírico, un spinto? "Insisto; yo no me niego a nada con lo que yo pueda estar a gusto. Canto lo que me satisface pero que creo que puedo cantar; porque si yo no estoy a gusto, es imposible que pueda comunicar. Claro, habrá a quien no le guste cómo hago este Don Carlo o este Nemorino, algo comprensible y lícito. Yo soy bastante autocrítico con lo que hago. Y escucho las opiniones y los consejos. Recuerdo al principio de mi carrera una ocasión que canté ante Ramón Vargas, y me dijo, magnífico, estás estupendo; y yo le contesté, vale, ya me has dicho lo que quería escuchar; ahora me dices lo que no quiero escuchar. Y fue providencial; había algún que otro problema técnico que resolví bien gracias a sus consejos. En fin, de todos se puede aprender, pero también es cierto que la autoestima es importante; que te digan también lo bueno que tienes, sobre todo en etapas cruciales de tu carrera".
Pero usted es muy abierto, le indico: esta temporada cantará Il combattimento di Tancredi e Clorinda, dirigiéndole Emmanuelle Haïm, y también el Oneguin ... "Es fantastica; ya lo hemos grabado, y es una directora llena de fuerza, es como un volcán... Me dio mucha libertad, me dijo que no quería que cantara de manera especial, ´canta con tu voz´ me dijo, y el resultado fue toda una experiencia. Y en cuanto a Eugene Onegin, lo peor ha sido el idioma" (explica con ejemplos la vocalidad del ruso, la apertura de la cavidad bucal correcta para pronunciar las vocales, etc.). Usted ha llegado pronto a este repertorio; a Plácido le costó muchos años...
Ha vuelto a salir el nombre y es inevitable volver al manido y tópico tema de las comparaciones... "A mi nunca me va a molestar que se me hable de esto. He aprendido mucho con Domingo, que además me parece un cantante genial y un músico extraordinario; es un orgullo que se me diga que me parezco a él..." Le interrumpo: a mí me lo parece, pero también veo cosas que les separan, y muy considerablemente. "Hombre, a mi edad Plácido ya estaba cantando Otello..."
Cambiando de tercio, le comento que acabo de escuchar un precioso disco de su colega Juan Diego Flórez, llamado Sentimiento latino, con arreglos de canciones famosas. "Acabo de cancelar un proyecto similar. Mire, yo me llevo muy bien con Juan Diego, y no he querido que nadie pudiera pensar que existe algún tipo de rivalidad. Su disco es una maravilla, una preciosidad, de manera que no tenía ningún sentido que yo hiciera otro similar, pues además algunas de las canciones que tenía escogidas ya están en ese disco. Además, si hiciera el disco, también saldría perdiendo el propio repertorio. Por eso, mejor dejarlo, y que el disco de Juan Diego venda todos lo ejemplares que tiene que vender. Quizá más adelante... "
"He hablado con el maestro López Cobos para poder cantar una ópera completa en el Real", responde Villazón cuando le pregunto a tal efecto. Y prosigue: "Pero no tengo fechas hasta el 2010 o por ahí; seguiremos hablando de todas las maneras. Hoy estoy pendiente del recital de mañana, que no he querido cancelar porque me hace mucha ilusión, aunque no me encuentro del todo bien, y es posible que haya algún problema" .Pues los Sonetos del Petrarca no son precisamente un repertorio sencillo. "Sí, seguramente es la parte del recital que más me preocupa".
Hay preguntas que uno no sabe cómo hacer. Lo que quiero es que Villazón nos explique cómo -para él- se fundamenta el espectáculo operístico. En que orden de jerarquía han de actuar el director de escena, el director musical y los cantantes. "El director de escena manda en el escenario, el director musical en la obra y los cantantes en la interpretación de los personajes. Tiene que haber un equipo, y no jerarquías..." Sí, le interrumpo, pero en los últimos años estamos asistiendo a una verdadera dictadura de los directores de escena, que a veces violentan los libretos y la propia obra musical... "Sí, y estoy de acuerdo. Mire, la ópera es un espectáculo musical, pero gracias a las interpretaciones modernas ha atraído a otros públicos, y a públicos juveniles; está bien actualizar el espectáculo con nuevas puestas en escena; la música es la invariable, sólo hay un Trovatore o una Traviata... Estoy de acuerdo con renovar las ideas escenográficas. ¿El límite? Hay que ser tolerantes, nunca me he visto en la disyuntiva de tener que abandonar una producción, dejando "tirados" a todos".
¿Y qué es antes, el sonido o el mensaje?, le planteo. "No estoy en contra de las escuelas que priman en lo vocal la belleza del sonido. Pero la fidelidad al mensaje debe ser total. No sólo se trata de cantar, hay que contar una historia, y cada recurso técnico tiene que estar al servicio de la descripción de los estados de ánimo del personaje".
Usted defiende con ahínco su propia personalidad como cantante, como es lógico, pero seguro que tendrá modelos; que admirará a unos más que a otros, y tanto entre los maestros del pasado como entre los de hoy. "A mí hay un cantante cuya forma de hacer siempre me ha emocionado; es José Carreras, un hombre admirable que además ha tenido que luchar contra circunstancias muy adversas; su canto, su estilo, me parecen modélicos. Y claro, ya en el pasado más lejano, pues admiro a Björling, ¡cómo le corría la voz! ; a Pertile, a Caruso, a Alfredo Kraus, a Gedda, a Bergonzi; claro está, a Domingo, la naturalidad de Pavarotti, cómo no. Y de los de hoy, hay muchos. Me gusta la determinación de un Shicoff, me gustan Ramón Vargas, Marcelo Álvarez, Juan Diego Flórez; también Roberto Alagna... Afortunadamente hay muchos. Pero también me encantan las voces femeninas; he visto en su revista un titular "Huracán Bartoli", con el que estoy en total acuerdo..."
Trovador, Tosca, Ballo... " Sí,van a ir llegando. Tengo ya firmados Ballo para dentro de dos años; también Tosca, en tres años, que haré con Barenboim, y que será su debut con la obra, y también llegará -dentro de cuatro- Il trovatore, un papel con algún viso dramático, pero de un fuerte contenido lírico, en cierta medida belcantista, que haré más como Björlig que como otros tenores más temperamentales. Y más adelante, veremos. No me pongo límites, sólo el estar a gusto con lo que canto.
Y hablando de discos, usted sigue siendo artista Virgin, ¿no? ¿Cuáles van a ser sus próximas grabaciones, le pregunto? Sí, hay varios proyectos, y uno en particular de mucho interés". Obviamente, me lanzo en picado: ¿Cuál? "Imposible; no se lo puedo desvelar; o mejor..." Y en ese momento él mismo decide oprimir el interruptor de la grabadora para decirme de qué va el asunto, no antes, por supuesto, de exigirme discreción total. Que por supuesto respeto, aunque haya podido comprobar que otros colegas, no. Sólo diré, por consigiuiente, que constituirá una buena sorpresa y que, además, tiene algo que ver con alguno de los asuntos tratados durante la charla.
Nos despedimos, pero sólo hasta el día sigiente.
UN CUADRO
SE REPITE LA HISTORIA
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