Debemos a Max Reinhardt, el célebre escenógrafo austriaco, la dedicación
de Korngold al cine, pues fue él quien le trajo a Hollywood para que pusiera
música a su versión cinematográfica de "El sueño
de una noche de verano" de William Shakespeare (Reinhardt codirigió
la película con William Dieterle), un encargo que el compositor solventó
adaptando música de Felix Mendelssohn. Su primera banda sonora con música
original fue la de "El capitán Blood", aunque la tuvo que escribir
en tres semanas y por evidente falta de tiempo rellenó ciertas escenas
de acción con fragmentos de dos poemas sinfónicos de Franz Liszt
(a petición propia, en el film Korngold aparece acreditado como mero arreglista).
La obertura, de una envergadura nunca vista en la música de películas,
sentó cátedra: fanfarrias en los metales y cálidas melodías
en las cuerdas se oyeron desde entonces, como fondo de los créditos iniciales,
en multitud de filmes de los años treinta y cuarenta. En los últimos
compases del score hasta hallamos resonancias de la Scheherazade de Rimski-Korsakov.
Para "El halcón del mar" Korngold preparó una larga
partitura de 106 minutos de duración, a mi juicio aún más
redonda, y que confeccionó con la ayuda de cuatro orquestadores, en vez
de los dos habituales, es decir, recurrió a Milan Rader y Simon Bucharoff,
además de a Hugo Friedhofer y Ray Heindorf. La obertura, con su fanfarria
rítmicamente compleja y su bello tema de amor, así como las ilustraciones
de los episodios en la selva de Panamá y el inevitable duelo a espada,
bastarían para reivindicar la música de cine como género
noble. Por otra parte, insistamos una vez más en la inmensa deuda contraída
por John Williams con ésta y las otras músicas de Korngold a partir
de la primera entrega de su saga galáctica en 1977. O sea, que el renovador
y máximo exponente de la banda sonora en los últimos veinticinco
años (también ha colaborado en un film de piratas: "Hook,
el capitán Garfio", de 1991) se revela un discípulo aventajado
de uno de los creadores de la gran música de Hollywood.
Aunque palidecen al lado de las del compositor austriaco, otras partituras cinematográficas
estimables son las de Mortimer Wilson para "El pirata negro" (1926),
Alfred Newman para "El cisne negro" (1942), Victor Young para "Piratas
del mar Caribe" (1942), Werner Janssen para "El capitán Kidd"
(1945), Hanns Eisler para "Caribe" (1945), William Alwyn para "El
temible burlón" (1952), James Newton Howard para "Peter Pan.
La gran aventura" (2003) y Klaus Badelt para "Piratas del Caribe.
La maldición de la Perla Negra" (2003).
INTÉRPRETES
MONTSERRAT CABALLÉ
La soprano catalana protagoniza El pirata dirigido por Gianandrea Gavazzeni
(ver ficha a vuelta de página), que a mi juicio es, en conjunto, y a
pesar de los treinta y cinco años transcurridos desde su publicación,
el mejor de los registros existentes de esta ópera de Vincenzo Bellini.
No en vano Caballé ha sido la Imogene más redonda de los últimos
decenios, quizás de la historia. De cualquier manera me da la oportunidad
de traer a la sección a una de nuestras glorias nacionales y una de las
voces femeninas más destacadas del siglo XX. La belleza del timbre, la
técnica depurada y un instinto dramático infalible son cualidades
que adornan a esta barcelonesa nacida en 1933 que cosechó su primer gran
éxito en 1965 sustituyendo a Marilyn Horne en una representación
neoyorquina de Lucrezia Borgia de Donizetti (un periódico tituló
la crónica así: "Callas + Tebaldi = Caballé). Al año
siguiente, obtuvo un espectacular triunfo en el Teatro del Liceo con el papel
de Leonora de Il trovatore de Verdi. Sus interpretaciones en el repertorio belcantista
propiamente dicho son ejemplares (Norma, Guillermo Tell, Roberto Devereux),
pero no menos que en Verdi (El corsario, Luisa Miller, La traviata, Vísperas,
Ballo, Don Carlo, Aida y Otelo), Puccini (La Bohème, Tosca, Turandot),
el verismo (Andrea Chénier, Adriana Lecouvreur, Pagliacci, Mefistofele
y La Gioconda), Mozart (Così, Bodas, Don Giovanni) o Strauss (Salomé,
Arabella).
LAMBERTO GARDELLI
A este director de orquesta veneciano (aunque de nacionalidad sueca) hay que
emparejarle musicalmente con Giuseppe Verdi. Del compositor italiano ha grabado
para Philips y Orfeo las óperas de primera época, en todos los
casos con buenos resultados: Alzira, Atila, La batalla de Legnano, I due Foscari,
Un giorno di regno, I lombardi alla prima crocciata, I Masnadieri, Oberto, Stiffelio
y, claro, Il corsaro, la ópera "turca" de su autor (es un registro
de 1975 que contó con la colaboración de Carreras, Caballé
y Norman). Gardelli nació en 1915, estudió piano y composición
en Pésaro y luego en Roma (con Petrassi, entre otros) y pronto se ganó
la plaza de asistente del célebre Tullio Serafin. Dirigió en concierto
a varias orquestas italianas y en 1944 debutó en la Ópera de Roma
con La traviata. Entre 1946 y 1955 fue director permanente de la Ópera
de Estocolmo (donde también atendió al repertorio escandinavo),
de 1955 a 1961 dirigió la Orquesta Sinfónica de la Radio Danesa,
de 1961 a 1965 la Orquesta de la Ópera de Budapest y en 1966 se presentó
en el Metropolitan neoyorquino con Andrea Chenier de Giordano. Cierta repercusión
tuvieron sus apariciones en el Festival de Glyndebourne con Macbeth (1964) y
Ana Bolena (1968) y su debut en el Covent Garden con Otelo (1969). En 1968 fue
nombrado director general de Música de Berna y en 1982 aceptó
el cargo de director de la Orquesta de la Radio de Múnich. Falleció
en 1998.
ANDRÉ PREVIN
Brillante traductor de Korngold, este pianista, compositor y director nació
en Berlín en 1930. Permaneció en Alemania poco tiempo, pues antes
del estallido de la Segunda Guerra Mundial emigró con su familia a California.
De adolescente ya sorprendía a amigos y extraños con sus competentes
versiones jazzísticas al piano, justo por los años en que empezó
a recibir en Los Ángeles lecciones de composición y teoría
de Toch, Castelnuovo-Tedesco y Joseph Achron. Se formó como director
de orquesta con Pierre Monteux en San Francisco. Debutó como orquestador
en la Metro-Goldwyn-Mayer y llegó a ser considerado uno de los mejores
arreglistas y directores de orquesta de Hollywood, apreciación respaldada
por los cuatro Oscar que obtuvo. Ha estado al frente de varias formaciones orquestales
de nivel internacional: Sinfónica de Houston (1967-1970), Sinfónica
de Londres (1969-1979 y "conductor laureate" desde 1993), Sinfónica
de Pittsburgh (1976-1984), Royal Philharmonic (1985-1991), Filarmónica
de Los Ángeles (1985-1989) y Filarmónica de Oslo (desde 2002).
Ha dado conciertos como pianista e intervenido en recitales de música
de cámara. Entre sus composiciones recientes podemos destacar algunas
obras vocales destinadas a Barbara Bonney, Renée Fleming y Kathleen Battle,
una sonata para violonchelo destinada a Yo-Yo Ma, piezas para violín
destinadas a Anne-Sophie Mutter y, por supuesto, la ópera Un tranvía
llamado deseo.
COMPOSITORES
VINCENZO BELLINI (1801-1835)
Genio de la melodía e integrante, junto con Rossini y Donizetti, del
trío de grandes compositores de ópera belcantista, al músico
de Catania prematuramente desaparecido sólo se le valoró durante
largo tiempo por una de sus once óperas, esa Norma que sin duda supone
su mayor aportación al género, pero en la actualidad las representaciones
de La sonámbula y Los puritanos ya no son, por fortuna, ocurrencias aisladas.
Admitamos que El pirata no alcanza, a pesar de su innegable calidad, la calidad
de las tres obras maestras mencionadas.