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Ritmo 768 Ritmo

Entrevista a Cristina Gallardo-Domâs: "Me gusta comprometerme a fondo con los papeles que interpreto"

por José Sánchez Rodríguez
Ritmo nº 768, octubre 2004

Número de páginas: 4
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¿Cómo ve el rumbo que está siguiendo la ópera con los directores escénicos y sus planteamientos? Está reciente el caso de Deborah Voigt...

En un tiempo, después de la guerra, el dominio estuvo en los cantantes, después en los directores de orquesta y hoy en los de escena. Gran parte de ellos ha hecho incursiones secundarias en la ópera. Ven lo que ven en el teatro: personajes con características determinadas que a lo mejor para los cantantes no funcionan, pero que ellos hacen funcionar de otra manera. Y si no tienes las condiciones físicas se pone a otro, vocalmente idóneo o no. Salvo, claro está, en algunas óperas muy concretas como Turandot , en las que aún así se ha podido poner a una soprano con un silueta más o menos creíble. Pero esto es así y hay que aceptarlo. Recuerdo una Bohéme en Hamburgo, hace 4 o 5 años, ajena a cualquier idea cercana a lo que podía ser esta obra. Todo transcurría en un solo día, con la fiebre del sábado noche, el telepizza, etc. Me sentía como en un "acuario" diferente, no tenía un objetivo ni podía aportar nada a la interpretación de mi personaje. No existía. Hay muchos directores que se dedican sólo a transportar masas en escena, más que a trabajar sobre el enfoque y el enriquecimiento de los personajes. En países como Austria, Alemania y algo en Francia se hace pesado trabajar porque se planean producciones con dos meses de ensayos, con directores de escena que están debutando la ópera. Los cantantes vienen de hacer la ópera en otras producciones, y durante los primeros quince días se ven toda la ópera para someterse luego a un cambio constante en las ideas del director de escena. Es tiempo perdido. Y a veces pretenden alterar aspectos musicales no siempre factibles, como los tiempos, con el fin de lograr ciertos efectos.
¿Esto contribuye a popularizar la ópera?
En otros tiempos se inculcaba más desde pequeños el arte, la ópera, la gente sabía a lo que iba, te encontrabas con una puesta en escena tradicional. Hoy va uno a la ópera, como aquella chocante Bohème o una Traviata en Mannheim con Álvarez, en la que tuvimos un tremendo shock, y no queda nada de la idea de la obra que pudieses tener. El libreto me habla de una cosa y lo que veo es otra. No logras seguir la trama. Es un problema grande, por mucho que los directores de escena quieren ir a la vanguardia; es un problema de entendimiento. Voy a ver La Traviata y te la encuentras en la época de los nazis. Para un público con cierta experiencia puede que sea comprensible, plausible, pero el que no tenga experiencia o acuda por primera vez puede que no quiera volver a saber de la ópera.
Recientemente dio unas clases magistrales para la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ¿cómo fue esta experiencia?

En Las Palmas se reunieron cantantes que manifestaron problemas de aprendizaje y comprensión de la técnica del canto o elección del repertorio. Encontramos valores positivos, pero en general me quedé con una imagen algo preocupante. No hay un punto de partida para cierto nivel de estudios de canto, y al no haber progresión académica de repertorio y técnica no podemos pretender que de aquí a un tiempo aparezcan nuevos valores de la lírica; o no van a llegar en condiciones. Son voces jóvenes, preciosas muchas veces, que abordan repertorios fuera de sus posibilidades, por no hablar de la técnica, que era escasa y no muy sólida, sobre todo en lo que se refiere a la respiración, un aspecto fundamental en un cantante. En los conservatorios deben replantearse la cosas, no se puede trabajar la técnica en un primer curso con un programa vocal perteneciente casi a último año, con Gioconda , Otello , Butterfly ...
Quizá estos jóvenes no han sabido encontrar los modelos adecuados...
Algunos cantantes vienen a mi para preguntarme y para pedirme recibir clases, están dispuestos a seguirte a todos lados. Yo también lo hice con mi maestra. Concentré mi trabajo de modo especializado en Israel, en una escuela de verano a la que dedicaba dos meses completos, con un staff de maestros, cantantes, directores de escena y orquesta, expertos en repertorio, idiomas, que venían de todos sitios, del Metropolitan, Covent Garden, Italia... Actualmente esto existe sólo en los conservatorios. Pero para un cantante que se quiera especializar este tipo de planteamiento no es malo. Abre la posibilidad para que jóvenes talentos de muchos lugares puedan conocerse, más que estar 365 días del año en algo que académicamente va a menos. Es muy cuestionable que de cada cinco nuevas voces cuatro estén perdidas. Aparte de estas masterclasses , que me han ayudado a conocer el terreno, me he planteado la posibilidad de hacer un curso superior también con la Universidad de Las Palmas, una especie de seminario de unas dos semanas repartido entre lied , música de cámara y ópera para sacar el máximo partido a estas voces e implantar un nuevo método de trabajo.
Tienes un vínculo muy personal con España, ¿cómo es tu experiencia con la música española, tenías ya experiencias previas?
Ha sido todo un reto, porque una cosa es que hablemos más o menos el mismo idioma -de hecho nuestras expresiones pueden llegar a diferir mucho- y otra es el aspecto temperamental. Hay música española muy enraizada en lo folclórico, lo que me ha planteado ciertos problemas. Ha sido como confeccionar un collar de perlas, época por época. Me he acercado a aquellos compositores con los que me sentido más afín, aunque el tiempo me irá haciendo descubrir nuevas cosas. Algunos cantantes evitan cantar en recital, pues te expone muchísimo, estás solo, no tienes escenografía, ni vestuario ni una orquesta que encubra defectos vocales e interpretativos. Pero creo que tengo cierta facilidad de comunicar con el público, y eso no es algo tan común. Pienso seguir cantando programas de música española, combinándolos con obras de compositores italianos o franceses, e incluso latinoamericanos actuales muy interesantes.
En España creo que no has cantado aún en el Liceo ni en el Real.
En el Teatro Real no he cantado, pero al Liceo iré con la misma producción de Butterfly del Covent Garden. También he cantado en Jerez, en Valencia, recientemente en Perelada con Butterfly , en Sevilla. Con el Real lamentablemente no hemos llegado a concretar nada, lo cual me desanima mucho. Mi interés es llegar a todos los teatros y por supuesto que me encantaría cantar allí, pero no se pueden forzar las cosas.
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