En el castillo real de Windsor, construido y reformado entre los siglos XII y XIX, se sitúa la acción de óperas como Ana Bolena (1831) de Donizetti, con libreto de Felice Romani, que pone en escena a la infortunada segunda esposa de Enrique VIII, y también Falstaff (1892) de Verdi, sobre un libreto de Arrigo Boito basado en tres obras de Shakespeare cuyos personajes evolucionan en la Inglaterra de Enrique IV, es decir, en los primeros años del siglo XV. El asesinato en 1170 del arzobispo Thomas Beckett en la catedral de Canterbury, como represalia por haber excomulgado a Enrique II, inspiró una pieza teatral a T. S. Eliot, "Asesinato en la catedral", que a su vez, inspiró la ópera homónima de Ildebrando Pizzetti, estrenada en 1958. Londres también se halla presente, por ejemplo, en la Sinfonía nº2 de Vaughan Williams (arpa y clarinete imitan al comienzo las campanas del reloj del Parlamento) y en la London Suite (1932) de Eric Coates, con sus alusiones al Covent Garden, la abadía medieval de Westminster y un puente sobre el Támesis (pero no el célebre Puente de Londres, que, por otra parte, le inspiró a Coates una marcha en 1934).
La ciudadela de Vyšehrad en Praga, objeto de atención preferente en el primer poema sinfónico de Mi país (1874-1879) de Smetana, resurge en los poemas restantes a través de su inolvidable tema, un motivo musical que asume función cíclica. En 1880 Alexander Glazunov plasmó en la suite sinfónica Kremlin la imponente fortaleza construida en Moscú por arquitectos italianos en los siglos XV y XVI, residencia por entonces de los zares y sede más adelante de los gobiernos soviéticos y rusos.
En los Estados Unidos Robert R. Bennett tituló Rascacielos el sexto movimiento ( Adagio religioso ) de su suite orquestal Visiones y sonidos (1929). Y es que los edificios en altura fueron y siguen siendo símbolo del progreso americano y seña de identidad de Nueva York, una ciudad muy atendida por los compositores yankees, por ejemplo por Leonard Bernstein, autor en 1944 de On the Town (que incluye la canción New York, New York y el bullicio de Times Square) y del ballet Fancy Free . Claro que también hubo músicos como Meredith Willson que rastrearon otras arquitecturas: su insólita Segunda Sinfonía evoca las misiones californianas del siglo XVIII.
Europa tuvo por muchos años el edificio más alto del mundo: la Torre Eiffel. Con sus 300 metálicos metros, fue inaugurada en 1889 como gran reclamo de la Exposición Universal de París. Fascinó a los surrealistas e inspiró, entre otras partituras extravagantes, el ballet Los novios de la Torre Eiffel , estrenado en 1921, con libreto de Jean Cocteau y realización colectiva del llamado Grupo de los Seis.
Compositores
ALEXANDER TANEIEV (1850-1918)
Alumno de Rubinstein y Chaikovsky y profesor de Scriabin y Rachmaninov, este compositor ruso, amigo de Tolstoi y experto en filosofía, matemáticas, esperanto y ajedrez, es recordado hoy por la ópera La Orestía (de la que es intermedio sinfónico El templo de Apolo en Delfos ), la cantata San Juan Damasceno y la hermosa Suite de concierto para violín y orquesta , aunque también hallamos en su no demasiado amplio catálogo cuatro sinfonías (la mejor es, de lejos, la Cuarta ) e interesantes muestras de música de cámara.
FRANCISCO TÁRREGA (1852-1909)
La historia llama la atención: al caerse a una acequia el pequeño Francisco sufre un shock que le daña los ojos, y su padre, pensando que perderá la vista, se traslada con el niño a Castellón para que asista a clases de música y pueda ganarse la vida tocando algún instrumento. Pues bien, curiosamente, es un músico ciego quien le imparte las primeras lecciones, y otro músico ciego, Manuel González, le inicia en el mundo de la guitarra. Así comienza la carrera musical del autor de Recuerdos de la Alhambra .
GERMAINE TAILLEFERRE (1892-1983)
Fue la única mujer miembro del Grupo de los Seis (coautora, por tanto, de Los novios de la Torre Eiffel ) y una de las pocas compositoras de cierta importancia activas en la primera mitad del siglo XX. Nacida cerca de París, escribió especialmente para el piano, instrumento que dominaba. Su música hunde sus raíces en el clasicismo francés, pero no desdeña la politonalidad y las audacias armónicas. Entre sus partituras destacan el ballet El comerciante de pájaros y el Concierto para piano y orquesta de 1924.
ROBERT RUSSELL BENNETT (1894-1981)
Más conocido por sus orquestaciones de melodías debidas a compositores como Jerome Kern, George Gershwin, Cole Porter y Richard Rodgers, este músico, natural de Kansas City, escribió, además de Sights and Sounds (hay grabación en Naxos), varias sinfonías y óperas y mucha música vocal y de cámara. El jurado del concurso de composición sinfónica organizado en 1928 por la RCA Victor decidió repartir los 25.000 dólares del premio entre los aspirantes Aaron Copland, Louis Gruenberg, Ernest Bloch y Russell Bennett.
CLAUDIO PRIETO (1934)
El autor de Catedral de Toledo y del Concierto del Escorial es, junto a Joan Guinjoan, Gonzalo Olavide, Leonardo Balada, Antón García Abril y Josep Soler, uno de los grandes nombres de la generación de compositores españoles nacidos en los años de la Segunda República. Partituras como Solo a Solo , Arambol , las Sinfonías 1 y 2 , el Concierto de amor para violonchelo y orquesta , el Concierto mediterráneo para trompeta y orquesta y el Fandango de Soler son hitos en la reciente historia musical de nuestro país.
TOMÁS MARCO (1942)
Prácticamente coetáneo de Jesús Villa Rojo y de Carlos Cruz de Castro, este madrileño, autor de Escorial y de otros títulos fundamentales de la música española contemporánea (como, por ejemplo, Angelus Novus , Autodafé , la Sinfonía Aralar , Espacio sagrado y el Concierto para violonchelo y orquesta ) ha cultivado también, al igual que el citado compositor briocense, el género del ensayo, campo en el que es su última contribución por el momento el libro "Pensamiento musical y siglo XX", editado por la SGAE.