Iba para cura, pero al final estudió danza y teatro mientras aprendía a impostar la voz escuchando discos de Plácido Domingo. Hoy ya se ha convertido en uno de los tenores del futuro: el mexicano Rolando Villazón, que este mes debuta en el Liceu barcelonés -en L'elisir d'amore , donde regresará en dos temporadas con Manon , junto a Natalie Dessay-, se está encumbrando a lo más alto del panorama operístico internacional como uno de los tenores líricos más importantes de la primera mitad del siglo XXI. Y todo ello con poco más de 30 años. Sí. Habemus tenor.

Como Rodolfo de La Bohème en Glyndebourne, junto
a Elisabeth Norgerg-Schulz |
ÓPERA ACTUAL: ¿No se cansa de que comparen el timbre de su voz con el de Plácido Domingo?
Rolando VILLAZÓN: No, la verdad es que es un elogio. ¿A quién le puede importar que lo comparen con su ídolo? La verdad es que Plácido ha sido desde siempre mi fuente de inspiración, y creo que es el artista más importante que ha visto un escenario en todos los tiempos. En todo caso, espero que en el futuro yo vaya siendo más Rolando Villazón, pero no me importa en absoluto que me llamen Il piccolo Domingo , como sucede aquí en Alemania.
Ó. A.: En todo caso, en su último disco para el sello Virgin , dedicado a arias de ópera francesa, parece haberse apartado casi definitivamente del sonido Domingo...
R. V.: Creo que esa independencia vocal es natural en la evolución de cualquier cantante, pero sobre todo en mi caso: hay que tener en cuenta que empecé a cantar a los doce años escuchando discos de Domingo, doblando mi voz sobre sus canciones de trabajos crossover como Perhaps Love , que grabó junto a John Denver. En ésas estuve hasta los 19 años, y la verdad es que los discos de Domingo fueron para mí toda una escuela de canto porque aprendí a impostar la voz imitándolo, escuchando su sonido e intentando reproducirlo lo mejor posible. Como es lógico, en seis años de imitación continua es natural que ciertos sonidos de Plácido formen parte de mi formación y de mi resultado como cantante. Al comenzar mi carrera profesional él siguió siendo una referencia, pero, como también es lógico, de manera natural ha ido apareciendo mi propio sonido. Por eso pienso que en estos seis años que llevo en activo y al conocerme cada vez más a mí mismo como intérprete he podido ir asimilando y desarrollando una manera de cantar propia, mía, personal. Creo que es necesario aclarar que nunca imité a Plácido expresamente para parecerme a él, sino para aprender a cantar, como un método de aprendizaje que en ese momento creí que era el más adecuado. De la misma manera, nunca he intentado diferenciarme a conciencia de un canto que ya forma parte de mí mismo.
Ó. A.: Con tan pocos años en el mundo de la ópera sorprende su madurez a la hora de plantear su carrera discográfica. ¿Cómo decidió el repertorio de su último disco, que incluye óperas que nunca ha cantado y otras que casi no se conocen?
R. V.: La verdad es que no quería hacer un disco con muchos autores, por eso salió así, centrado sólo en obras de Massenet y Gounod. Al principio la idea era hacerlo sólo con arias de Massenet, pero después me pareció que era más interesante hacerlo con piezas de otro compositor que yo conocía y que me gustaba, que es Gounod; creo que la combinación de piezas de ambos es muy buena, porque Massenet es más erótico y Gounod más espiritual: mi propuesta intenta encontrar erotismo en la espiritualidad de Gounod y buscar lo espiritual en el erotismo de Massenet. Después vimos con los productores que sería interesante grabar no sólo piezas conocidas, sino también otras que resultarán todo un descubrimiento para el público.
Ó. A.: Usted debutó Faust en la Opéra de Paris y Roméo en Lyon. ¿No le intimida ir a cantarle en francés a los franceses?
R. V.: No, para nada... Es más, siempre me ha gustado estar en el ojo del huracán. Digamos que me ponen los retos. Eso de buscarse un teatro chiquito para debutar un personaje antes de cantarlo en un teatro grande no va mucho conmigo. Yo canté mi primera Carmen en una nueva producción de la Staatsoper de Berlín, con Daniel Barenboim en el podio... Definitivamente lo mío son los retos. Mi debut en Europa fue con Des
Grieux en Francia, y por eso le tengo tanto cariño al repertorio francés; de ahí partió la idea de hacer este disco, porque ya conozco una parte significativa del repertorio. He cantado Roméo,
Faust, Hoffmann y Don José. Para el disco me preparé con una excelente coach francesa y también con el director Evelino Pidò; nos juntábamos y trabajabamos mucho no sólo la música, sino también el texto. Fue muy enriquecedor.
Ó. A.: En una entrevista en la que lo presentamos al público español y que publicamos hace dos años en ÓPERA ACTUAL usted afirmaba que hay que intentar que la vida valga la pena. ¿Hasta el momento lo vale la suya?
R. V.: Estoy fascinado con mi vida; la carrera no me puede ir mejor y en estos dos años han pasado muchas cosas, he tenido dos hijos y me he instalado en París. Vivir la cultura francesa cuando estás inmerso en ella al vivir en una ciudad como ésta es fundamental para comprender bien a esa sociedad y a esa cultura. Te impregnadas del estilo y de la manera de ser de esta gente a través de las cosas cotidianas de la vida. De eso está cargada la música, del alma de la cultura. Pero volviendo a la pregunta, al final de cuentas, ¿qué es la felicidad sino momentos luminosos en la gran línea de la vida? Yo estoy viviendo ahora esos momentos llenos de luz. Algunos tenemos la suerte de poder crearlos. Lo bueno está en que sea el corazón el centro de esos momentos luminosos.
Ó. A.: ¿Seguirá radicado en París?
R. V.: La verdad es que ahora estoy mirando si me voy a vivir a Barcelona. Estuve allí el verano pasado y me gustó mucho la ciudad.
Ó. A.: ¿Se definiría como un melómano? ¿Le gusta oír discos de ópera en su tiempo libre?
R. V.: Oigo muy poca música en casa, pero trato de ir mucho al teatro porque intento escuchar mucha música en directo, que es lo que prefiero: me gusta la música viva y la ópera en el teatro para sentir la energía de los artistas. Cuando tengo tiempo libre y, sobre todo, cuando no estoy con la familia, intento ponerme al día en cuanto a espectáculos y además me gusta visitar a los amigos, ya que con el paso del tiempo y con los viajes se van haciendo amistades en las diferentes ciudades en las que cantas.
Ó. A.: La carrera, cuando funciona con éxito como la suya, y cuando hay una discográfica que ayuda en la promoción, también implica otras obligaciones, como la de atender a la prensa y responder entrevistas como ésta. ¿Lo evita?