Werther de Massenet no ha sido, como Don José, tan frecuentado por el
tenor. Lo debutó en 1986 en la Ópera de Viena, en un momento en
que ya se contaba con un Werther oficial, admiradísimo e imbatible: Alfredo
Kraus. Pero José Carreras demostró que el héroe de Goethe
y Massenet tenía también otras aristas, podía esgrimir
otras armas que no fueran la aristocrática majestad de Georges Thill
o el patetismo meridional de Tito Schipa. Carreras descubrió en Werther
una energía y un desprendimiento que justifican mejor el recorrido hasta
el trágico final a través de un juego bipolar entre momentos de
tristeza y de repentino júbilo, envuelto todo en un hálito de
sensual melancolía que dejó bien reflejado en la posterior grabación
de 1980, todavía no valorada en su justa medida.
Hacia el verismo
Andrea Chénier, aunque nacido en plena efervescencia verista, es un típico
héroe romántico. Pero como está inmerso en un mundo convulso
de inquietantes reivindicaciones sociales, se ve arrastrado por ellas. Así
ha de expresarse como un poeta en largos periodos de canto suntuosamente lírico
y como hombre, en frases de abundante energía y expresividad. Carreras
supo aprovechar esta doble vertiente y con sus medios generosos sacarle partido
a partitura tan proclive al lucimiento tenoril, hasta el punto de hacerla casi
enteramente suya, pese a la dura competencia de inmediatos predecesores o contemporáneos:
Bergonzi, Corelli, Domingo y, en menor medida, Pavarotti. Lo consiguió,
como ante otros desafíos en principio imposibles, gracias al arrojo y
a la personalidad, en un empeño tan bien entendido como certeramente
comunicado a través de sus singulares posibilidades interpretativas.
Compromiso social

La leucemia que castigó al tenor a mediados de la década de los
ochenta fue un punto de inflexión no sólo en su carrera profesional,
sino, obviamente, en su forma de entender la vida. Ahora preside y apoya activamente
la Fundación Internacional José Carreras para la lucha contra
la leucemia que fundara a raíz de su vivencia. El objetivo de esta empresa
no es otro que el de ayudar a la investigación del diagnóstico
y tratamiento de dicha enfermedad, además de vertebrar una red mundial
de donaciones de médula espinal, ya que el transplante continúa
siendo uno de los tratamientos más eficaces. Cada año,
José Carreras realiza una docena de recitales benéficos en todo
el mundo, convocando a miles de personas que apoyan su causa a través
del arte del tenor e implicando a otros artistas en su lucha. La televisión
alemana convoca desde hace más de una década una colecta-telemaratón
en la que Carreras está plenamente implicado, participando como artista
y como copresentador.