Sobre el trabajo de Catán, asegura que no se lo ha puesto muy difícil. "Es un compositor que se caracteriza por cuidar la tesitura de las voces y la partitura es bastante cantabile. Tiene línea melódica". Herrera también conocía la película, y considera que la historia que narra es "preciosa". Confiesa que también le gusta especialmente el reto de afrontar una ópera de nueva creación. "Es algo que no me da miedo. No siempre se tiene la oportunidad de cantar la obra de un compositor vivo. Crear un personaje de la nada es muy bonito, aunque ya esté como referencia la película", admite. "Tener al propio compositor al lado es un plus. Es una oportunidad estupenda". Tampoco considera un problema que se trate de una obra muy conocida, y que esto quizá contribuya a que la gente se acerque con más facilidad a una nueva ópera contemporánea, "a la que habitualmente el público tiene más reticencia".
Nancy Fabiola Herrera, que desconoce cómo será la puesta en escena que estará firmada por Ron Daniels -con Riccardo Hernandez como diseñador de escenografía y figurines, Jennifer Tipton en la iluminación y Philip Bussmann en las proyecciones-, considera muy positivo que se estrene una ópera en español, y también la alta presencia de voces latinas en el reparto: "además de todos nosotros, Charles Castronovo es un cantante ítalo-americano que se identifica con nuestra cultura", indica. Sobre sus compañeros de reparto, nunca ha trabajado con Gallardo-Domás, pero sí lo ha hecho varias veces con Domingo, tanto en su faceta como cantante como desde el podio. "Es un excelente compañero sobre el escenario, que lo entrega todo". Entre los futuros proyectos de la mezzo canaria, que acaba de debutar en el Musikverein de Viena, se encuentra incorporar el personaje de la princesa Éboli del Don Carlo verdiano.
La cita en Los Ángeles también encierra un segundo compromiso para la cantante española, ya que hace unas semanas se ha anunciado que ha sido distinguida con el Plácido Domingo Award 2010 que otorga cada año el teatro estadounidense y que el propio Domingo le entregará en octubre en una función de gala de Il Postino.
Una chilena para Matilde
Por su parte, la soprano chilena afincada en España Cristina Gallardo-Domás, que interpretará el papel de la tercera y última esposa del poeta, Matilde Urrutia, explicaba algunos detalles al diario de su país El Mercurio, recordando cómo había llegado el proyecto a sus manos. Fue en el verano de 2006, "en Múnich, mientras hacíamos el Réquiem de Verdi. Era difícil, pues había que cambiar la tesitura, en principio pensada para mezzo, y darle más relevancia al rol. Me hace una gran ilusión; como chilena creo que será uno de los hitos de mi carrera" al tratarse de un personaje tan vinculado al inmortal poeta de esa nacionalidad. Gallardo-Domás conocía trabajos anteriores del compositor mexicano. "La música de Catán no es nueva para mí. Aunque finalmente no se concretó por complicaciones de agenda, tuve la propuesta de grabar su ópera Florencia en el Amazonas con la Orquesta Nacional de Francia y fue entonces cuando empecé a interesarme por su música. Creo que Daniel Catán, junto a Osvaldo Golijov, es uno de los compositores más interesantes de la actualidad, y su música es muy accesible para el público". Sobre su personaje, afirma haber leído la novela y visto la película. "Pienso que es un argumento muy interesante para estructurar una ópera. Hay personalidades muy ricas que será extraordinario desarrollar musicalmente. Aunque evidentemente los papeles femeninos son más limitados, creo que el compositor sacará partido de ellos. Pablo Neruda es una referencia en la literatura mundial, y en especial en la de lengua española. Hay algo en su poesía, como en toda su gran obra poética, de musical y de rítmico".
Como Nancy Fabiola Herrera, Daniel Catán también destaca la importancia de estrenar una obra en español en un teatro de un país de habla inglesa: "La ópera en español no es una utopía, porque de hecho ya hay un cierto número de óperas en español en el repertorio. Pero es diferente una ópera cantada en castellano y una ópera que refleje nuestra cultura. Lo que no hemos tenido y no hemos sido capaces de elaborar es una tradición de ópera en español que refleje la cultura de España y de Latinoamérica. El punto de vista, la mirada, es lo que hace que una obra tenga su nacionalidad. Podemos hablar de Latinoamérica o de Europa y eso no nos hace menos latinos. No se trata del tema en sí ni de la lengua por la que se opte...".
Y no puede evitar lamentarse por el poco interés de los programadores españoles y sudamericanos por este tipo de teatro musical, y en su idioma, lo que muchas veces impide que la obra se vuelva a representar y entre por la puerta grande en el repertorio. Un mal que se extiende tanto a España como a toda Iberoamérica, "donde hay pocos teatros y dependen de la subvención del Estado. Tienen pocos títulos para presentar durante el año y el público quiere ver las obras tradicionales. No ha habido una política inteligente por parte de nuestros dirigentes culturales para mirar a largo plazo. No es fácil crear un compositor de ópera. Un pintor o un escritor se pueden hacer a sí mismos, pero un compositor de ópera requiere de una infraestructura; necesita una orquesta, un teatro, unos solistas. Sin ese ambiente no tiene posibilidades de crecimiento".
El director musical previamente anunciado por el teatro norteamericano es otro de los nombres que ha caído del proyecto original. Estaba previsto James Conlon, pero en su lugar lo hará en septiembre Grant Gershon.