En el competitivo mundo de la dirección de escena, España no cuenta con muchos nombres, aunque es preciso mencionar a la veterana actriz Núria Espert, con varios montajes operísticos en su haber, o a la joven Marina Bollaín, que se ha adentrado tanto en la ópera contemporánea como en la zarzuela. En cuanto a la mujeres españolas que se han dedicado a la composición y que han estrenado óperas en este país, la lista es breve. Entre las históricas, Matilde Salvador, que estrenó Vinatea en el Liceu en 1974; y, entre las jóvenes generaciones de creadoras, hay que mencionar a la polifacética soprano Pilar Jurado, que con su Página en blanco se convertirá la próxima temporada en la primera mujer que estrene una ópera en el Teatro Real.
También son escasas en España las damas que han bajado a un foso operístico a dirigir o que suban a un podio al frente de una orquesta. En el teatro madrileño acaba de hacerlo -dentro de la programación pedagógica- la coreana Eun Sun, ganadora del concurso de dirección creado por Jesús López Cobos que le ha permitido convertirse en asistente de dirección en el teatro madrileño durante dos años. Gloria Isabel Ramos, con más trayectoria fuera que dentro de España, es quizá la directora con mayor proyección: fue titular de la Orquesta de Córdoba durante varias temporadas, las que no estuvieron exentas de problemas. Además de la joven directora Virginia Martínez, también cabe mencionar, claro está, a la mediática Inma Shara...