Era la primera vez que la gran soprano griega Dimitra Theodossiou visitaba Bilbao. Esta cantante reconocida a nivel internacional y muy solicitada actualmente hacía su debut con ABAO-OLBE en el Palacio Euskalduna. Una buena actriz con una voz bien proyectada y de bonito timbre, un centro bien definido aunque unos agudos algo débiles y con poco volumen, tal vez debido también a la inclinación del decorado de la ópera verdiana Ernani, con una escenografía algo incómoda. Tuvimos la oportunidad de conocerla personalmente y de hablar con ella de forma distendida (en italiano, idioma que predomina en su repertorio operístico) el pasado mes de enero con motivo de la representación de esta ópera romántica, basada en la obra homónima de Victor Hugo -Hernani-, dentro del proyecto Tutto Verdi de la temporada de ópera de ABAO.
¿Cómo valora su experiencia en Bilbao?
Es una buena experiencia, sin duda. El equipo de ABAO es excelente, son todo facilidades. El auditorio está muy bien también. Me ha llamado la atención el público, honesto aunque algo más tímido que en otros países. En Japón, América, Centro-Europa, o incluso en el sur de España y en Gran Canaria el público es distinto, no sé si es más honesto pero sí que aplaude con más entusiasmo, lo cual es un gran estímulo para los cantantes.
Usted ha cantado en teatros importantes de muchos países. ¿Qué diferencias cree que hay entre ellos, sobre todo con los teatros muy conocidos como el Metropolitan de Nueva York, por ejemplo?
He tenido bonitas experiencias en muchos teatros a pesar de las diferencias. Para mí lo más importante es el trabajo cercano y directo con el equipo, especialmente con el maestro y con el Director Artístico. Si estos saben que tienen ante ellos a una verdadera profesional y están contentos de trabajar conmigo, entonces puedo dar lo mejor de mí, lo máximo, pero si tengo que agradecer al teatro el hecho de que me haya contratado, no puedo.
Esto es lo que sucede con el Met, teatro que acaba de mencionar. Su política es muy distinta a la que tienen muchos teatros. Es preciso hacer unas audiciones para cantar en su temporada y mi nombre ya es suficientemente conocido en el mundo de la ópera actualmente. Considero que después de 46 papeles ya tengo reconocimiento suficiente y no necesito hacer esas audiciones.
Continuando con este tema, por citar otro ejemplo, si cantas en La Scala de Milán debes estar agradecida porque te hayan brindado la oportunidad de actuar en ese teatro. Yo no puedo trabajar bien en esas circunstancias. Ambos son grandes teatros, qué duda cabe, pero deberían tener otra política de trabajo a mi modo de ver.
Ha trabajado con maestros de la talla de Gergiev, Muti o Chailly. ¿Qué es lo que más le llamó la atención?
La experiencia más bonita que tuve fue con el maestro Muti, gran músico que da mucha importancia a la palabra. Uno no puede cantar algo que no comprende porque si no es imposible interpretar y transmitir lo que la ópera contiene.
Su repertorio es amplio. Usted domina el belcanto y ha cantado sobre todo óperas de compositores italianos...
Sí, me gusta mucho también el francés y el español, son idiomas preciosos para cantar, aunque como bien dice, canto sobre todo en italiano. En este caso he venido a cantar Verdi, que es un compositor extraordinario, me encanta. Ernani es una historia de poder y de una mujer, Elvira, mi personaje, que no es libre para elegir al hombre al que ama. El final resulta algo absurdo, en mi opinión, pero vocalmente la ópera es muy interesante. Es difícil, sobre todo para la soprano y para el tenor. Hay pocas sopranos que puedan cantar el papel de Elvira actualmente. Desde el punto de vista orquestal, la música es más simple. Es una ópera del joven Verdi, pero por la que obtuvo un gran reconocimiento internacional.
También he cantado Donizetti, Bellini, el belcanto me fascina. Y he participado en óperas de compositores menos conocidos y menos representados, como Cleopatra de Lauro Rossi, óperas de Ricci, entre otras. Tienen mucho que transmitir al público en mi opinión. Además, al ser una de las primeras que canta esos papeles, puedo expresarme libremente y dar lo máximo de mi personalidad, pues nadie puede hacer ninguna comparación con otras interpretaciones de referencia. Si yo canto la Medea de Cherubini, la primera pregunta que me hacen es "¿y cómo la canta después de Maria Callas?" Eso no sucede con los roles poco conocidos. Y por supuesto que la interpretación de la Callas fue única, adoro a esa gran diva, una de las mejores artistas de todos los tiempos, pero no veo por qué tengo que cantar como ella. Me parece estupendo que muchas de sus grabaciones e interpretaciones sean de referencia, pero cada cantante tiene su propio estilo, su voz, su manera de sentir y su personalidad.
Ahora que ha mencionado a Maria Callas, usted es griega, como ella. ¿Cree que influye el origen de un cantante en su manera de interpretar?
Creo que tiene bastante importancia. Yo de todas formas nací en Zurich, aunque crecí en Atenas, por lo que considero a esta ciudad como mi casa. Definitivamente, lo que nos une a Maria Callas y a mí es la tragedia griega, proveniente de una pequeña isla cercana a Corfú, en el Peloponeso.
Estoy de acuerdo con usted en que cada cantante tiene su estilo y en lo importante que es cantar óperas poco representadas. Retomando esta idea, me gustaría preguntarle si tiene previsto cantar ópera contemporánea de compositores como Berg, Henze, por ejemplo, o incluso de autores más actuales ¿Qué características diría que tienen vocalmente?
Esta es una pregunta muy interesante. Desde el punto de vista vocal son óperas muy distintas, complejas. Yo no canto ópera contemporánea porque mi alma es muy clásica. Considero que hay cantantes que dominan el repertorio contemporáneo y que, por lo tanto, lo pueden hacer mucho mejor que yo, pues la mayoría de los papeles no son apropiados para mi voz.
Además, es imposible cantarlo todo simplemente por el hecho de tener una técnica muy depurada; ningún cantante puede, de la misma manera que yo, por ejemplo, no podría cantar Haendel ni Rossini porque no es mi vocalidad. Recuerdo que una vez me propusieron cantar Madame Butterfly, pero yo veía que me cansaba. El papel me gustaba muchísimo, pero mis cuerdas vocales se resentían. Es crucial para un cantante saber elegir los papeles apropiados para su voz. Y es difícil decir no, no por nosotros los artistas, sino porque los teatros se ofenden cuando nos negamos. No te vuelven a llamar. Lamentablemente, es una realidad que hay que aceptar.
Cambiando de tema, ¿en qué sentido cree que afecta la crisis económica actual al mundo de la lírica?