Danza del corregidor
Falla escribió para antes de este momento un número titulado Danza de los alguaciles , sobre un tema que su madre le cantaba de niño. Diaghilev, nada sentimental a ese respecto le obligó a quitarlo, aduciendo que interrumpía la acción, y le pidió que añadiese otro número, que finalmente fue esta Danza del corregidor . Sueñan las castañuelas y vuelve a sonar el minueto, que podría recordar vagamente al del acto segundo de Manon Lescaut de Puccini. La danza suave termina con el pianísimo, casi en súplica del fagot, que es la voz del propio corregidor implorando el amor de Frasquita. Ésta se le resiste y hay una contraposición de los temas de uno y otro, entre el fandango y la letanía del fagot, que va caldeando el ambiente. A partir de ahí se sucede el grueso de la acción, en el que se condensan las divertidas escenas finales de la novela, que el escrúpulo descriptivo de Falla, lleno de humor y picardía, permite seguir con relativa facilidad. Los intentos de seducción son todos abortados y finalmente el corregidor cae al canal de agua. Calado hasta los huesos, Frasquita lo mete en la cama. Se produce la confusión del molinero, al que Garduña ha mantenido ocupado hasta ese momento, que al encontrarlo acostado en su cama y desnudo, se cree burlado, queriendo vengarse seduciendo a su mujer. La acción se resuelve de una forma muy similar al argumento de Alarcón.
Danza final
Al final de la obra, humillado ante el pueblo entero, el corregidor es manteado por los vecinos, detalle irreverente que no figura en el original literario. La imagen sugiere una posible inspiración en el lienzo titulado El pelele , pintado por Goya. El despliegue del colorido orquestal de este número es impresionante, alcanzando Falla aquí la cumbre de su carrera en este aspecto. El desenlace, entretejido con todos los motivos anteriormente expuestos en el ballet, culmina con la triunfal jota, compuesta tras su visita a Fuendetodos. Finaliza así la partitura que convirtió al español Manuel de Falla en un músico universal, cuyo original y rico lenguaje, mezcla de ascetismo, vitalidad y entraña andaluza, daría aún al mundo varias obras maestras más.
Discografía:
-Teresa Berganza (mezzosoprano), L'Orchestre de la Suisse Romande, director Ernest Ansermet (+La Vida Breve/El Amor Brujo). DECCA
-Academy of Saint Martin-in-the-Fiels, director: Sir Neville Marriner. EMI
- Jill Gómez (soprano), Philarmonia Orchestra, , director: Yan Pascal Tortelier. (+Albéniz, Suite Iberia) Chandos