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Cuadernos de Jazz 95 Cuadernos de Jazz

ENTREVISTA: David Pastor. Entre cuerdas

por Enrique E. Monfort
Cuadernos de Jazz nº 95, Julio-Agosto 2006

Número de páginas: 2
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David Pastor (Bad Honneff, Alemania; 1974) es, probablemente, el trompetista de jazz valenciano de mayor proyección, en un territorio en el que este instrumento no ha brillado precisamente por su ligazón al jazz. En estas circunstancias, quizá lo sea también de todo el Estado, en (amistosa) pugna con el también valenciano Voro García, el catalán Raynald Colom y otros (muy pocos) jóvenes valores. Pastor es otro de los diamantes en bruto que han salido de la inagotable cantera de Sedajazz que dirige Francisco Blanco "Latino", que, por cierto, continúa engrosando el siempre delgado censo de jazzmen en este país. Escuela y taller a los que el joven trompetista sigue ligado.
Su carrera, necesariamente corta, merece el tópico calificativo de la brillantez. Cuenta ya con un disco como líder en el mercado ( Introducing , Omix Records, 2001 ) y numerosas grabaciones como sideman en gran diversidad de grupos como el Sedajazz Latin Ensemble, la Bellaterra Big Band, Bebo Valdés y muchos otros. Ha tocado con figuras como Clark Terry (en una recordada jam durante el Jazzaldia del 99), Eladio Reinón o Donald Harrison. Actualmente trabaja en la banda del "late night" de televisión Buenafuente , que se emite por Antena 3.
Ahora es, además, noticia porque acaba de sacar al mercado Stringworks [ 1 ] , una arriesgada incursión con acompañamiento orquestal que ha publicado nuevamente en Omix Records bajo producción propia.
Usted viene de una formación clásica en el conservatorio, ¿qué enseñanzas de esta escuela ha podido aplicar a su forma de entender el jazz?
La formación clásica te dota de unos recursos técnicos que considero imprescindibles para poder elaborar un lenguaje jazzístico de cierta altura. Sobre todo, te proporciona un conocimiento muy profundo del instrumento que estás tocando. Y para mí, la técnica es muy importante. Mucha gente me ha dicho que tengo buenas facultades para tocar. Pero esas facultades, cuando existen, no sirven de nada si no se estudian ocho horas diarias. Muchos músicos de jazz han pasado por el conservatorio. Sin salirnos de la trompeta tenemos el caso de Miles davis. Él estudió en la Juilliard. Y no hace falta que mencionemos a Wynton Marsalis.
También se ha fogueado en la escuela de las big bands. De hecho, su vinculación continúa tanto en Sedajazz como en la de Terrasa.
La big band es una escuela excelente para iniciarse en el jazz. No en vano, en Berklee todos los alumnos deben pasar por la big band. Por algo será. Además para nosotros, los valencianos en particular y los músicos de la vertiente mediterránea en general, es un paso natural debido a la afinidad que tenemos con las bandas de música tradicionales. Por otro lado, y aún más importante, esta el sentimiento de germanor , de hermandad, que te produce la pertenencia a un grupo. Es algo muy arraigado en nuestra cultura.
¿Quiénes han sido sus maestros en este sentido?
Si el jazz valenciano ha llegado a un determinado punto lo ha hecho basándose en cuatro pilares fundamentales: Perico Sambeat y su intelectualidad; Francisco Blanco "Latino" y sus ganas de hacer cosas; Ramón Cardo y su energía y Eladio Reinón y su sensibilidad. A todo ellos los tengo por mis maestros.
Hablemos de su último trabajo, Stringworks . Tiene un carácter muy diferente a Introducing . Aquél era en trío. Este lo es en cuarteto y con orquesta de cuerdas. Y aquí se muestra usted mucho más lírico.
Me considero un músico difícil de encasillar. He tocado en todo tipo de formaciones. Desde el dúo hasta la big band. Y en toda clase de estilos. Creo que la versatilidad es una buena virtud en un músico de jazz.
¿Y no le parece todo un riesgo grabar su segundo disco con una orquesta de cuerdas?
Aquí en Valencia creo que es el primero de "producción propia". No sé si el Institut Valencià de la Música habría hecho ya algo antes.
Bueno, el concepto no es el mismo, pero está el disco de Dani Flors para el festival de Xàbia.
Sí, lo sé. Pero el mío ha salido antes [ríe]. En serio, ya hacía tiempo, desde que saqué Introducing , que me venía rondando la idea de hacer un disco con cuerdas, aunque fuera con una orquesta de cámara pequeña. Poco a poco le fui dando forma pero ¿qué era lo que faltaba?: la "pela" . Y después de seis meses trabajando duro en televisión recogí algo de dinero y pensé que no encontraría mejor manera de invertirlo que haciendo esto. Tuve también la ayuda de los festivales de Voramar, en Cullera, y de Monserrat que me ayudaron a completar la financiación necesaria para embarcarme en el proyecto.
¿Cómo fue la elección de los temas para esta formación?
La mayoría de los temas que he escrito estaban pensados ya para esta plantilla. Aunque alguno que otro, como Fabes contades , estaba escrito para cuarteto. El trabajo de Santi Navalón, José Luis Granell, Jesús Santandreu, Joan Eloi Vila y Francesc Capella, como arreglistas, ha sido fantástico en este sentido.
¿Y respecto a los standards?
He escogido tres: Skylark , Nature Boy y Blue and Brokenhearted . Skylark es un tema que encanta. Para este disco hemos trabajado sobre la base de una armonización que hizo Wayne Shorter para los Jazz Messengers. Ya había trabajado bastante este tema con un grupo que teníamos con Santi Navalón precisamente tributo a la formación de Art Blakey. De Nature Boy tenía el arreglo escrito por Jesús Santandreu y ya de hecho lo habíamos tocado con alguna orquesta. El Blue and Brokenhearted es un tema de 1922 tributo a Wild Bill Davison, uno de mis cornetistas favoritos de esa época y lo he querido incluir como un homenaje al dixieland, que es una periodo del jazz que me atrae mucho.
¿Ha tomado alguna referencia a la hora de enfocar la grabación?
Varias. Porque, como puede comprobarse, los temas en el disco son muy diferentes y hay una cierta variedad estilística. Para los standards tuve como referencia principal, como es lógico, el disco de Clifford Brown: Clifford Brown with strings . Es un disco especial, donde no hay tampoco mucha cuerda, a pesar de lo que pueda parecer por el título. Me he fijado también en los discos de Marsalis, sobre todo Hot House Flowers que también es en cuarteto y que tiene, naturalmente, un enfoque más moderno. Mi aportación principal es que yo no quería jugar con la cuerda solamente como un acompañamiento de fondo sino darle un papel más protagonista mediante el uso de riffs y con una implicación rítmica. Otro disco que ha sido importante es American dreams , de Charlie Haden y Michael Brecker.
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NOTAS
  • [ 1 ]

    (1) Ver reseña de Stringworks en sección Crítica de Discos nº 95 .


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