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Cuadernos de Jazz 83 Cuadernos de Jazz

De la música, las ideas y la verdad. Homenaje a María Zambrano

por Guillermo McGill
Cuadernos de Jazz nº 83, julio-agosto 2004

Número de páginas: 2
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Música en María Zambrano

Su vida está escrita en términos musicales; su prosa es musical, su pensamiento y la manera de exponerlo son musicales. ¿Por qué? Porque ofrece preguntas; no da respuestas sin más, sino que hace necesarias una respuesta que llega en el momento adecuado con la justa carga de significado. ¿Y en qué sentido es esto musical? Una idea-melodía todo lo sostiene, las preguntas-acordes dominantes, crean tensión, deseo de saber, de llegar al lugar de reposo, que, en su momento-ritmo, llega en forma de respuesta-acorde de tónica. No es la única prosista que escribe de este modo, aunque en todos los casos en los que se observa esta forma de expresar encontramos un equilibrio y una sensación de unidad, de estar ante algo que ha sido completado, algo que en la mayor parte de la prosa de ensayo es raro encontrar. Pero de una unidad formada por un orden en movimiento, definición que ella usa tan acertadamente refiriéndose a la democracia, distinguiendo su orden armónico del orden estático del fascismo. Y, sorprendentemente, este tipo de orden estático lo encontramos demasiado frecuentemente en la obra de célebres pensadores, lo que, en el mejor de los casos, desvela su falta de oído. No pretendo decir que los músicos seamos unos seres superiores y privilegiados, ya que este problema se da también en el mundo de la música, pero con una diferencia: lo maléfico es algo abstracto que llega a un número enorme de oyentes, lo cual lo convierte en un instrumento de alienación ininteligible y muy eficaz. Al fin y al cabo, los músicos somos humanos que intentamos adentrarnos en la música, la más inhumana de las artes. Cuando hablamos de música en la obra de Zambrano no hablamos de música en general, sino de su música, al igual que nos referimos a su pintura o a su poesía. No es aquella creación cuyo propósito es el simple entretenimiento, el efímero bienestar o la conveniencia económica. Es creación que se da a la historia. Lo efímero es precisamente aquello que distrae al hombre de su historia y le hace olvidar quién es: persona en la historia. Le exime de su responsabilidad y del goce de ser el heredero de todo aquello que es sagrado y que nos distingue de los animales.
Desde el punto de vista metafísico no hay nada que pueda tocar aquello que no tiene forma excepto la música, que en sí no tiene forma. Lo más profundo del ser humano es conocido en la India como Akasha , que quiere decir "capacidad". Por ello, todo lo que se dirige del mundo exterior al mundo interior puede alcanzar nuestra alma, y la música es la que más fácilmente la alcanza. Otro factor es el hecho de que toda creación proviene de la vibración, a la que los hindúes llamaron Nada. En la Biblia encontramos que lo primero fue el Verbo. En este punto todas las religiones están de acuerdo. La Naturaleza es música, porque vino de la vibración y el mismo ser humano es vibración. Así, el hombre es afinado por lo que le rodea al tiempo que tiene la capacidad de afinarse a sí mismo en contraposición a lo que le rodea. Resolver esta contradicción es labor de los místicos. Los sufíes trabajan durante toda su vida para conseguir y mantener esta afinación. Con la ayuda de la música (hay que recordar que música, poesía y danza son tres caras de una misma cosa) se afinan a sí mismos de acuerdo a la esfera donde desean encontrarse, al igual que los yoguis.
En la India, la ciencia de la música proviene de tres disciplinas: las matemáticas, la astrología y la psicología. En Occidente encontramos que toda la ciencia de la armonía y el contrapunto está basada en las matemáticas. En sánscrito la ciencia de la música se llama Prestara , que significa "arreglo matemático de ritmos y modos". ¿Acaso no tiene esto mucho que ver con Pitágoras y, por tanto con María Zambrano? ¿Quién nos los quiere esconder? ¿A quién le interesará que no madure nuestra intuición ni la consecuente buena relación con nuestra razón?
La esencia de mi estado
Oye con atención el quejido de la flauta de caña,
que lamenta su destierro del hogar:
Desde que me arrancaron de mi cuna de juncos,
mis notas doloridas han hecho que hombres y mujeres lloren.
Hago estallar mi pecho con fuerza para ahogar los suspiros,
y para expresar la angusia del anhelo por mi hogar.
Quien habita lejos de su hogar
Siempre anhela el día de regreso.
Mi gemido lo oyen las muchedumbres,
y hace coro con los que se regocijan y con los que lloran.
Cada cual interpreta mis notas en armonía con sus propios
sentimientos,
pero nadie escudriña los secretos de mi corazón.
Mis secretos no son ajenos a mis notas quejumbrosas,
Sin embargo no son descubiertos por el ojo y el oído sensual.
El cuerpo no se esconde del alma, y tampoco el alma del cuerpo,
Aunque jamás hombre alguno ha visto un alma.
Este quejido de la flauta es fuego, no simple aire.
¡Que quien carezca de este fuego se considere muerto!
Lo que inspira la flauta es el fuego del amor,
lo que alberga el vino es fermento del amor.
La flauta es el confidente de todos los amantes desdichados;
Sí, sus tonos desnudan mis secretos más íntimos.
¿Quién ha visto un veneno y un antídoto como la flauta?
Mevlana Jalaudin Rumi (1207 - 1273)
Fundador de la Orden de los Derviches Danzantes
"Nuevos órganos de percepción advienen como resultado de la necesidad.
Por lo tanto incrementa tu necesidad para que pueda crecer tu percepción".
Número de páginas: 2
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