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Rutilante, explosiva, incombustible, versátil y camaleónica son algunos de los adjetivos que han adornado la carrera artística de Chita Rivera, la estrella indiscutible del teatro musical. Actriz, bailarina y cantante, su trayectoria brilla como la luz que desprende encima del escenario. Cincuenta años encima de las tablas se merecen un reconocimiento, y como no podía ser de otra manera, ha llegado en forma de musical.
Después de protagonizar los papeles más importantes del género, Chita Rivera se interpreta a sí misma en The Dancer's Life, un espectáculo que celebra sus Bodas de Oro en la profesión. A pesar de la apretada agenda que le supone ser miembro del "Star System", Chita Rivera accedió gustosa a contestar las preguntas de Por la Danza.
Hablar de la comedia musical es hablar de Chita Rivera. Inevitablemente. ¿Qué supone esto para usted?
Es una gran responsabilidad porque supone ser consciente de que debes ser un buen modelo para los jóvenes.
¿Qué hay de Dolores Conchita Figueroa del Rivero en Chita Rivera y viceversa?
Somos exactamente iguales. Aunque en este momento me siento un poquito más Dolores Conchita Figueroa del Rivero.
¿Quiénes fueron sus maestros, los que más influyeron en su formación?
Mis maestros más influyentes fueron Lehman Engel, Mark Hummel y David Krane.
¿Cómo se trabajaba con Bob Fosse?
La experiencia con Fosse fue única. La película The Sweet Charity fue divertida, un trabajo duro pero extremadamente interesante. Chicago, con Gwen Verdon, resultó excitante e intenso.
El número de la terraza de Sweet Charity es un momento épico del cine musical. ¿Recuerda algo especial de ese rodaje?
Something Better tenía un ritmo trepidante y fue estimulante bailar con Paula Kelly y Shirley MacLaine.
¿Qué que hay algún coreógrafo que haya tomado el relevo de Bob Fosse?
Jerome Robbins fue un genio, nos dejó West Side Story, El violinista en el tejado, el New York City Ballet, y muchos títulos más. Michael Kidd creó Can Can, Siete novias para siete hermanos... y muchos más. Todos ellos tienen estilos brillantes.

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En Nine compartió escenario con Antonio Banderas. ¿Cómo fue la experiencia?
Estoy encantada de haber trabajado con él. Antonio Banderas es fascinante como persona, como actor y como amigo.
¿De todos los personajes que ha interpretado con cuál se quedaría?
He amado todos mis personajes: Velma, Anita, Aurora, Anyanka, todas son fuertes personalidades.
¿Cuál ha sido el más complicado?
Aurora, la protagonista de El beso de la mujer araña. Es brillantemente complicada por tener dos personalidades.
¿Cree que la comedia musical ha tenido una "Edad de Oro" en cuanto a creadores?
Creo que, lamentablemente, la "Edad de Oro" ha pasado. Necesitamos más musicales originales.
¿Y en cuanto a los intérpretes?
Son necesarios buenos guionistas para estimular el talento.
¿Cuáles son los requisitos para ser un buen intérprete de comedia musical?
Dedicación, trabajo duro, y la honestidad de un buen actor.

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Chita Rivera es camaleónica. Se mete en todos los personajes que ha interpretado pero, como todas las grandes estrellas, siempre tienen su sello personal. ¿Cuál cree que es su identidad propia?
Yo desearía que fuera la verdad, el amor al trabajo y mantener vivo el espíritu del teatro.
¿Cuál es el secreto para ser incombustible? ¿O lo lleva en sus genes?
Creo que mi energía y mi espíritu están en mis genes.
¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza después del gran accidente que tuvo y que la separó unos años del escenario?
"Arreglar" el problema inmediatamente, sin dudar.
¿Se ha planteado alguna vez venir a España?
Siempre he querido visitar España y actuar allí...
¿Cuáles son sus proyectos de futuro?
Un musical totalmente nuevo de Kander y Ebb llamado The visit.
LUZ DE NEÓN
Dolores Conchita Figueroa del Rivero nació el 23 de enero de 1933 en Washington. Las aspiraciones artísticas de Chita Rivera comenzaron con apenas once años, momento en el que empezó a tomar clases de ballet en Washington, su lugar de nacimiento.
Cinco años después, Chita se trasladó a Nueva York, donde audicionó para el legendario Balanchine. Él reconoció su talento y le dio una beca en el American School of Ballet, donde empezó sus clases junto a bailarines como Edward Villella, Melissa Hayden, Allegra Kent and Maria Tallchief.
Con sólo 17 años, Chita decidió acompañar a un amigo a la audición del musical de Jerome Robbins Call Me Madam, y aunque no pensaba formar parte del show, fue seleccionada como bailarina principal. El ballet clásico perdía una estrella y Broadway ganaba una futura legenda del teatro musical.
Después de Call Me Madam llegó el papel principal en Guys and Dolls en Nueva york y Can Can. Para demostrarse que podía hacer mucho más que bailar, probó suerte en el Off Broadway con The Shoestring Revue, en la que interpretaba a una jovencísima Marilyn Monroe.

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Su regreso a Broadway tuvo lugar con Seventh Heaven, espectáculo al que siguieron Mr. Wonderful y un papel decisivo en su carrera, Anita, la protagonista de West Side Story. En este musical, además del éxito y el reconocimiento, conoció al que se convirtió en su marido y padre de su hija Lisa, el bailarín Tony Mordente. Tras un exitoso año en Londres, volvió a Estados Unidos de la mano de Dick Van Dyke, con Bye Bye Birdie. En este musical Chita puso de manifiesto su apasionada
imagen latina, lo que llevó a un crítico del Daily Mirror a escribir: "Chita Rivera explosiona como una bomba sobre el escenario todas las noches en el teatro de la Calle 45 Oeste".
Llegó entonces su primer encuentro con Bob Fosse, durante la gira de Sweet Charity, donde interpretó el papel de Charity. En la versión cinematográfica del musical interpretó a Nicky, donde compartió protagonismo con Shirley MacLaine y Paula Kelly.
Papeles principales en Born Yesterday, The Rose Tattoo, Zorba, Kiss me Kate o Father's Day la mantuvieron alejada de Broadway ocho años. Mucho tiempo separada de sus grandes amigos Fred Ebb, John Kander y Bob Fosse. Para regresar a Nueva York le ofrecieron el papel de Velma Kelly, protagonista de Chicago, junto a una magnífica Gwen Verdon.
Chicago supuso un éxito arrollador para ambas actrices, que recibieron la nominación conjunta al Tony como mejor actriz. Durante la temporada de Chicago, Chita Rivera pudo compartir escenario con Liza Minnelli por enfermedad de Gwen Verdon.
En los años 80 Chita volvió a estar nominada a los premios Tony por su interpretación en Bring Back Birdie y en Merlin. Pero no fue hasta 1984 cuando se volvió a reunir con Liza Minnelli en el espectáculo de Kander y Ebb, The Rink, musical con el que consiguió su primer Tony a la mejor actriz.
El segundo Tony llegó en 1993 gracias a uno de los papeles más complejos de su carrera, Aurora, la protagonista de El beso de la mujer araña.