Ya te digo que jajaja. Cuando el teatro está lleno, el público sale encantado del espectáculo, te dicen maravillas, esa es la tranquilidad ¿Qué más quieres? Que un señor te ponga una mala crítica da un poco igual. Yo prefiero la crítica de mi marido, o de mis amigos, que la de los periódicos.
¿Cómo ves a las nuevas generaciones?
Veo a mucha gente estupenda, veo a mucha gente maravillosa, hay un abanico de gente que lo hace muy bien, y después hay otro abanico que cree que esto es fácil, que todo es bailar de cualquier manera, que muy jóvenes ya son coreógrafos, directores y pueden tener una compañía... pero después hay otra gente que pisa más la tierra y que hará que, verdaderamente, el baile siga adelante. Yo te hablo de la cantera de Andalucía, porque la de Madrid la conozco menos, pero aquí hay gente maravillosa.
¿Antes costaba más llegar arriba?
Antes es que no había medios de comunicación y para que la gente se enterara de que habías tenido una gira de éxito... pero también te digo que igual que ahora llegan más rápido que antes, también se van antes, el éxito es más corto. Antes cuando se afianzaba una figura era para siempre y la tenías que ir a ver al teatro, no la veías en otros medios, por lo tanto, había más solidez en las carreras.
¿Qué le falta a la danza para ocupar el puesto que se merece?
En España se programa muy poco baile, los programadores de los teatros tendrían que programar danza por obligación directa de las instituciones. Además, la mayoría de los espectáculos de baile se llenan, porque demanda hay. Está bien que haya un espacio para que traigan compañías extranjeras, pero que dejen lugar a la gente del país.
POR LA DANZA quiere agradecerle a la dirección del hotel Alfonso XIII de Sevilla las facilidades y el trato recibido a la hora de realizar la sesión fotográfica con Cristina Hoyos en sus instalaciones.
UN MUSEO CON ALMA

Fotografía: Pedro Arnay |
Para que el Museo del Baile Flamenco sea hoy una realidad, todos los implicados han invertido más de tres años en perfilar un proyecto que definen como ilusionante. El museo tenía que tener alma y estar lleno de buenos sentimientos, y para eso eligieron la simbólica fecha del 18 de diciembre, para rellenar las entrañas del edificio con nombres, deseos, ilusiones y bonitas palabras. POR LA DANZA fue testigo mudo de aquel acto con olor a incienso y luz de velas.
Cristina Hoyos, promotora y alma del Museo del Baile Flamenco, lo explicaba así de bien: "Ha sido un acto entrañable para que haya mucha espiritualidad dentro del museo, para que haya muy buenas vibraciones, y con gente muy diversa, porque el flamenco ha nacido de muchas mezclas de culturas y sentimientos. Elegimos la fecha del día 18 porque hace 9 años que yo me operé de cáncer de mama, me operaron sin saber la magnitud que podía tener y afortunadamente sigo bailando, sigo aquí, sigo muy bien, con ganas, con ilusión; lógicamente con menos fuerza, pero no por la enfermedad, sino por la edad, pero con la ilusión de seguir luchando por el baile, hasta que mi destino diga ‘Cristina hasta aquí has llegao'".
Una historia breve pero intensa
Tina Panadero es, junto a Cristina, arte y parte del museo. Ella nos explica cómo nació: "La idea del Museo del Baile Flamenco surge en el año 2002, a raíz de tres reflexiones básicas. De un lado, el equipo promotor del museo, procedente en parte del sector cultural y del ocio, observó una profunda desorientación en el consumo de los espectáculos de flamenco, ya que los espectadores, especialmente los foráneos y extranjeros, carecían de las claves de comprensión del arte flamenco, especialmente del cante y del baile. De otro lado, Cristina Hoyos buscaba una fórmula con la que poder continuar su trabajo artístico, de dignificación del baile flamenco y de la difusión de este arte más allá de su presencia escénica. La respuesta era la creación de un Museo del Baile Flamenco, ya que servía de una forma como ‘rito de pasaje', como portal de entrada al mundo del baile flamenco para los profanos de este arte, de otro lado como elemento de dignificación y comprensión de este patrimonio para los propios andaluces, y finalmente, como ayuda para proyectar una imagen cultural más potente, culturalmente hablando, de la propia Andalucía hacia fuera, en ámbitos internacionales".
Lejos de lo que pueda dibujar la mente al pensar en un Museo de Baile Flamenco, la tecnología inunda cada rincón del edificio. "El desafío consiste en dar una forma museológica a una afirmación artística intangible como es el baile flamenco. Para ello los implicados optaron por un museo apoyado en tecnologías multimedia de última generación. De esta forma se generó el concepto de un museo de experiencias ‘experience museum' con claros enfoques didácticos: de un lado se quiere ampliar y profundizar sobre el conocimiento del baile flamenco como seña de identidad del patrimonio oral y cultural andaluz, de otro lado se pretende que un visitante comprenda las estructuras básicas que construyen el baile flamenco, sus ritmos y su historia social. Para los trabajos museográficos y escenográficos se contó con la colaboración de la empresa Tiquitoc".
La financiación del proyecto, cien por cien privada, ha contado con la colaboración de un banco ético, que solamente trabaja con proyectos medioambientales, culturales y sociales, el Triodos Bank . Aún así, se trata de una operación financiera muy arriesgada, que, hasta la fecha, no ha recibido ninguna ayuda económica ni de otro tipo por ninguna de las Administraciones donde se la ha solicitado. En el proyecto han intervenido unas 270 personas.
Después de dos años de planificación y de obtención de permisos, se inició la rehabilitación de un edificio del siglo XVIII en el centro de Sevilla. La producción de los audiovisuales, la programación digital etc. llevan más tiempo, por que lo se calcula poder inaugurar oficialmente el Museo a principios de abril del 2006, aunque el 13 de marzo empiezan los cursos Hiniesta Cortés, Alejandro Granados y El Junco.
El museo cuenta con tres plantas y un sótano estructurándose en varias áreas funcionales: áreas de atención y permanencia de los visitantes, áreas de baile, áreas de experiencia museográfica, áreas de conocimientos para talleres, seminarios, área de compra. Por ello, el sótano es un espacio plurifuncional que sirve para talleres de baile, cocktails, talleres infantiles y exposiciones temporales.
La planta baja recibe a los visitantes que pueden gozar de los dos patios y observar a los alumnos (neófitos o profesionales) ensayando. En este sentido, el estudio de baile sirve para demostrar que el baile flamenco es una expresión artística que reclama ensayos, entrenamientos constantes para alcanzar un cierto nivel, que está en constante evolución y no es una manifestación folclórica. Por este motivo, se ofrecerán clases de baile, pero no se permitirán fotos turísticas con personas disfrazadas de bailaores o de bailaoras.
El patio central se transforma mediante un escenario hidráulico en un pequeño teatro/tablao de muy elevada calidad lo que permite crear un ambiente nocturno diferenciado para los eventos de baile o noches VIP que ofrece el museo.
El corazón del museo, con la parte más expositiva, se encuentra en la primera planta. En ésta se concentran las proyecciones audiovisuales que hacen entender las raíces del baile flamenco, sus estilos, su historia social, sus figuras, su dimensión cultural internacional, etc. Para estas proyecciones se ha contado con la colaboración de directores y realizadores audiovisuales de la talla de Alejandro Toledo, operadores como Javier Aguirresarobe, músicos como Gualberto García o Pedro Sierra, etc.