MAESTRO
Es legendaria su labor como maestro. Grandes estrellas del paisaje internacional de la danza salieron de sus manos. Ha formado luminarias Víctor Ullate y aunque él no lo confiese muy en el fondo, debe haber dolor por cada pérdida, por cada bailarín magnífico que ha seguido la ruta predestinada, la de salir de la compañía de su padre a abrirse camino en el planeta. "Yo he tratado siempre de no añorar", confiesa. "El tiempo sabes que pasa y tampoco vivo del mañana. Estoy siempre pendiente del presente, del hoy". Parece estar viviendo un momento tranquilo, menos combativo que otros, aunque no falten arrebatos y de vez en cuando saque al viejo león de la jaula y envíe notas enerdecidas a los medios cuando escucha declaraciones que le molestan. Pero ahora todo le parece más relativo. No como cuando estaba activo como maestro y coreógrafo, buscando sede y dinero, asuntos que le obsesionan. "Los tiempos cambian, la vida cambia y lo que en un principio empezó siendo una escuela ha terminado siendo mucho más. En el principio todo era más casero, más íntimo pero me siento muy a gusto y muy orgulloso de la compañía como está ahora", dice arrellanado, sereno y sonriente desde la cómoda poltrona de su oficina con calor de hogar.