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La cultura pasa por aquí
Por la Danza 67 Por la Danza

Entrevista a Víctor Ullate

por Mercedes L. Caballero y Omar Khan
Por la Danza nº 67, verano 2005

Número de páginas: 3
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En sus declaraciones a la prensa usted ha sido siempre muy combativo. Tanto, que a veces da la impresión de que su discurso como artista ha quedado incluso por debajo...

No, mira, yo parto de la base de que no deseo más de lo que tengo., porque es una de las fórmulas para ser feliz. No tengo necesidad del `yo quiero, yo quiero´. Si yo quisiera a lo mejor no estaría aquí. A lo largo de mi vida me han hecho proposiciones muy interesantes. Como maestro, como coreógrafo, incluso como director. Pero lo único que me ha interesado es estar aquí. Ahora mismo, en este momento, lo único que pretendo es estar bien conmigo mismo.
¿Y lo ha conseguido?
Yo creo que sí. Porque cuando tienes en la vida momentos críticos, y ves que se te va la vida, te planteas si has hecho lo que de verdad querías. Hace tres años tuve dos infartos y viví un año en el que me sentía una bolita de cristal. En cuestión de un año tuve tres cateterismos y yo me preguntaba qué me estaba pasando. Alguien me ha echado mal de ojo, decía. Estaba en el cine, por ejemplo, y sentía que me daba algo... No sé, a veces me planteo el irme a un sitio tranquilo, donde pueda trabajar y vivir la vida
¿A Altea por ejemplo?
Pues sí, por ejemplo. Pero eso no quiere decir que lo vaya a tirar todo, que lo vaya a dejar. No, no, no... yo no dejo nada. Son cosas que se te pasan por la cabeza. Es que este mundo... este mundo es muy violento. El día que alguien quiera que haya una compañía de ballet, la habrá, mientras no se quiera, no la habrá. Estamos dirigidos por políticos. Nos mandan ellos. Somos peones. Para qué va a servir entonces que yo o cualquiera nos hagamos mala sangre si va a ser lo que el político de turno quiera.
¿Y se nota algún cambio en este año de nuevo gobierno?
No. Yo he querido hablar con la Ministra de Cultura y no he podido. Nosotros, la compañía, pertenecemos a la Comunidad de Madrid que es de otro partido, pero la verdad es que yo no me considero ni de un lado ni de otro. Porque en el momento en el que dices tus tendencias y pensamientos políticos, te metes en un mundo que no interesa. Lo que sí me interesan son las personas, sean del partido que sean, que tienen una sensibilidad para la cultura.
Imagínese que hace treinta años le hubieran mostrado una vida para usted exactamente igual a la que ha tenido. ¿Hubiese firmado?
Yo pienso que sí. No me arrepiento de nada. Y la verdad es que he tenido muchas dificultades... Desde los catorce años me he criado solo y he sido un niño con mucha ilusión. Queriendo llegar muy lejos, sobre todo para darle a mi hermana el bienestar que yo quería para ella. Yo tengo una hermana imposibilitada, en un psiquiátrico, y la ilusión de mi otra hermana y mía ha sido siempre que ella estuviera bien. De pequeño, quería ser artista y triunfar para que a ella no le faltara de nada. Eso era de chiquitico, luego vas creciendo y sabes que bailas porque te gusta y así tienes la felicidad
Pero en aquel momento la danza era todavía más difícil que ahora. Hubiera sido mejor hacerse ingeniero, por ejemplo...
Es que era lo que yo sabía hacer. Desde chiquito me ponía a bailar y me encantaba. Tenía una intuición especial, y la verdad es que sólo por los momentos felices que he pasado en el escenario me gustaría repetir. Mira, a los 21 años me caí y me rompí la rodilla. Estuve tres años sin bailar y me dediqué a pintar, leer y hacer cosas que nunca había hecho. Recuerdo esos momentos con pena, pero también muy agradables. El caso es que el médico me dijo que tenía una posibilidad entre cien de volver a los escenarios, y cuando volví, sentí una felicidad inmensa. Hace cuatro años en París, una pareja me dijo: `Sr. Ullate, cuando usted bailaba nos llenaba de felicidad´. Claro, eran otros tiempos, porque ahora cada vez se baila que en lugar de danza parece educación física
¿A qué se refiere?
Pues que todo es marcado. No hay una parada, un gesto, una mirada con la que digas: ahhhhh. Ahora todo es pum pum pum. Recuerdo cuando Nureyev salía al escenario: caminaba, miraba al público y eclipsaba. Y eso es el arte
¿Qué momento recuerda como el más espléndido de su época como bailarín?
Pues he tenido momentos muy bonitos... también feos, la verdad. Recuerdo cuando Nureyev me invitó a bailar La Bella Durmiente en el Palacio de los Deportes de París, como en el año 78 ó 79... Le pedí permiso a Bèjart y andaba con una lesión en el pie y un dolor terrible. Pero yo quería bailar. Así que llamé al mismo médico que me operó la rodilla y le dije: `hágame usted algo´. El día de la representación me infiltró anestésico en el tendón y me fui al hotel. Cuando por la tardé me desperté para ir al ensayo fue horroroso. No podía ni dar un paso. Terrible. Pero me empeñe en bailar. Así que me subí al escenario y en el primer temps levé me rompí el tendón. Pero seguí. Lo recuerdo y no entiendo cómo pude salir con ese dolor. Sería el interés, la ilusión, las ganas.
¿Y echa de menos los escenarios alguna vez?
Ni me acuerdo, ¡ni me lo nombres! Jajajajaja
¿Ni cómo coreógrafo?
Pues no porque a mí me gusta hacer las cosas porque las siento. Necesito motivación para hacerlas, si no no las hago. Ya sea dar una clase a unos bailarines o montar una coreografía
¿Y está satisfecho del Ullate coreógrafo?
Pues es que es muy difícil estar satisfecho del Ullate coreógrafo.
¿Por qué?
Pues porque uno piensa en que podría haberlo hecho mejor, en haberme desinhibido más, haberme lanzado... Pero yo sólo sé que lo que hago gusta, tiene éxito y cuando vamos fuera piden coreografías mías. Por qué, pues porque les da una imagen nueva de España, de nuestro arte... Bueno, no es algo que me preocupe. Lo importante eres tú y si eres honesto contigo mismo. Que lo que hayas hecho haya sido con amor, cariño y toda la necesidad de hacerlo.
Si tuviera que elegir a un maestro de los que tuvo...
¿Maestro preferido? Hombre, yo quiero mucho a Maurice Bèjart. Pero a todos los maestros les tengo un gran respeto. María de Ávila me dio la oportunidad de ser como soy. Antonio la oportunidad de disfrutar de otro lenguaje... no puedo elegir uno, la verdad
¿Y de sus alumnos?
Pues todos tiene algo que me interesa. Todos me llenan de emoción, tanto los que veo mucho como a los que no veo. Es una satisfacción que Ángel Corella, Jesús Pastor, Fernando Carrión, Carlos López, Antonio Ruz, estén felices triunfando.
Sólo ha nombrado a chicos...
Ah, bueno, ¿bailarinas? Lucía Lacarra, Tamara Rojo, Ruth Miró... la verdad es que son todas muy buenas.
¿Siente que hay una parte suya en todos esos bailarines que hoy triunfan fuera?
Yo creo que siempre les quedará algo. Una persona nunca se olvida de su padre, de su madre, de cómo le han educado o cómo le han hecho ver la vida. Pues es parecido
¿Qué desea en este momento?
Hombre, que se acaben las guerras, que se termine el hambre en el mundo...
¿Y algo más concreto?
Pues que la danza tuviera un sitio en este país. En el extranjero se habla del talento que hay en España, de los bailarines, qué bien... Llegan luego aquí y ven que todo es tan difícil y requiere tanto sacrificio que la gente se plantea cómo es posible que haya lo que hay con tan poca ayuda.
Ballet Víctor Ullate-Comunidad de Madrid
Festival Itálica Del 1 al 3 de julio
Festival Porta Ferrada 16 de julio
Teatro Jovellanos (Gijón) 26 y 27 de agosto
Número de páginas: 3
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