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Por la Danza 66 Por la Danza

Ana Laguna y Mats Ek. Dos vidas en un instante

por Mercedes L. Caballero / Omar Khan
Por la Danza nº 66, primavera 2005

Número de páginas: 2
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Desde su primer encuentro, hace más de dos décadas, Mats Ek y Ana Laguna caminan juntos en lo profesional y en lo personal. Él, como contundente coreógrafo. Ella como intérprete sobresaliente. Y los dos, marido y mujer, como prestigiosos referentes de la danza internacional. Ahí va un instante de dos vidas que iluminan la danza.

©Pedro Arnay
El encuentro se produce en la sede de la Compañía Nacional de Danza. Mats Ek (Suecia, 1945) y Ana Laguna (España, 1965) andan por la capital madrileña montando una coreografía ideada en exclusiva para la CND, que se verá a finales de abril en el Teatro Real. Acaban de terminar un ensayo de muchas horas y el cansancio, amablemente camuflado con amplia sonrisa, se nota en sus caras. Él, alto, altísimo, respira una exquisita calidez nórdica. Ella, fuerte y pequeña, con una larga trenza que parece guardar grandes historias, se muestra espontánea y apunta, rápida, que no le gustan mucho las entrevistas pero que estará con nosotros. Y está. Mira, asiente, interviene de vez en cuando como entrevistada e intérprete casual, y sonríe. En el encuentro se habla sueco, inglés y español. Todo un alarde lingüístico para comunicar y entender lo que tan directamente llega a un espectador que presencia una creación de Ek o una interpretación de Laguna. Lo próximo, Aluminio, resulta la primera pieza original del creador sueco para la CND y la cuarta obra que de Ek tendrá esta compañía en su repertorio

©Pedro Arnay
Ek: Es fantástico volver a una compañía con la que ya has trabajado. Me gusta porque todo lo que se ganó con un primer contacto, con un primer trabajo, aparece en posteriores encuentros. Es algo que permanece Eso también suena a mucha responsabilidad...
Ek: En el momento en que se da un ballet a otra compañía, sí aparece esa responsabilidad. Hay una necesidad de seguimiento del ballet... Pero también es una responsabilidad poder olvidarte de esa responsabilidad. Empezar a trabajar con los bailarines de otra compañía desde cero.
¿Cuáles diría que son las condiciones que ha de tener una compañía para ceder una de sus obras?
Ek: Es fundamental la relación con el director. Que haya básicamente una confianza en esa persona que va a guardar el sentido de la obra, el significado del original. Con respecto a los bailarines, tienen que tener un nivel necesario para poder expresar mi lenguaje. No quiere decir que todos los bailarines tengan que ser iguales, pero sí que puedan alcanzar el compromiso de expresar ese lenguaje.
¿Y al revés?, ¿qué debía tener un coreógrafo para que el Ballet Cullberg bailara una de sus obras, cuando usted lo dirigía?
Ek: Pues había dos posibilidades. Una era la de trabajar con coreógrafos conocidos de los que se sabía que iban a aportar obras muy interesantes tanto para el público como para los propios bailarines. Y otra era trabajar con gente joven que iba a aportar una visión más nueva y más experimental. Las dos en equilibrio era lo perfecto.

©Pedro Arnay
Las vidas de Mats Ek y Ana Laguna permanecen marcadas por la danza desde hace más de tres décadas. Y se podría afirmar que desde hace más de dos, son ellos los que marcan la vida de la danza. Sin embargo, no les llegó del mismo modo su interés por ella, ni a la misma edad. Ana Laguna, puesta a recordar los inicios, lo tiene claro. "Uff, desde pequeñita, pequeñita". Formó parte del Estudio que María de Ávila fundó en Zaragoza en 1954 y en alguna ocasión ha comentado que vive la danza como una necesidad desde su más temprana infancia. Por el contrario, Mats Ek, hijo de la mítica Birgit Cullberg fundadora del Ballet Cullberg en 1965, hermano de Niklas, bailarín principal durante muchos años del Swedish Royal Ballet e hijo del actor Anders Ek, uno de los favoritos del cineasta Ingmar Berman, no mostró ganas ni apetito por la danza hasta los 17 años. Todo a su alrededor parecía llevarle hasta la danza y él se resistía por ello. Lo recuerda con algo de pereza
Ek: Empecé tarde porque toda la relación de mi familia con la danza me produjo rechazo. Mi madre, mi padre... no podía evitar tener un rechazo a mi herencia en ese sentido porque parecía que estuviera forzado a interesarme por la danza. Sin embargo, después de dar muchas vueltas llegué a la certeza de que era lo que quería hacer. ¡Si no hubiese sido enfermero! (risas, muchas)

©Pedro Arnay
Alguien podría decir aquello de menos mal que al final lo hizo. De lo contrario un legado coreográfico, aún in crescendo, de cuarenta ballets, más de diez para televisión, más de 15 obras de teatro o teatro danza, óperas, etc no hubiera tenido lugar y, seguro, la danza contemporánea actual sería diferente. Tal es su influencia y tal es el sello de este creador. En el Ballet Cullberg, dirigido desde hace dos años por el joven Johan Inger, ha permanecido Ek unos veinte años. Primero como bailarín y coreógrafo_ allí creo su primer montaje The officer´s servant (1976)_ y después como coreógrafo y director artístico_ lo condujo desde 1985 y hasta 1993_. Y también allí ha ido creando un lenguaje tan personal como pocos. En el que algunos ven la influencia de su madre y Kurt Joos y en el que muchos creen como gran influyente de buena parte de lenguajes coreógraficos actuales. Allí conoció a Ana Laguna, y allí ha desarrollado Ana Laguna la mayor parte de su carrera artística y ha interpretado los principales papeles de las más grandes obras. Unas obras, de marcado carácter narrativo la mayoría, que no permanecen al margen de intesos dilemas mentales y sociales del ser humano. Todos tratados con fino humor e ironía y respirando belleza hasta de donde es impensable encontrarla.
Ek: A la hora de crear voy buscando una música. Una música contemporánea que me mueva algo. Y es esa música la que hace que posteriormente aparezca un tema que antes no estaba ahí
¿Le pasa lo mismo con la revisión de los clásicos que abundan en su repertorio? Giselle, Carmen, El lago de los cisnes, La bella durmiente...
Ek: Eso es diferente porque la historia ya está. Lo que hago en esos casos es coger lo que ya está creado, decomponerlo y componerlo de tal manera que sea algo nuevo. De revisar algunos clásicos me atrae descomponer lo que ya está compuesto
Los personajes de estos clásicos revisados aparecen a menudo como oscuros, problemáticos, desprendidos de toda la ingenuidad de un cuento...
Ana: Más que oscuros yo creo que aparecen más reales, más actuales, más cercanos a la gente... Se cuenta lo mismo pero con un contexto diferente. Y el espectador puede implicarse más en la obra
Habrá habido alguno que e ha sentido insultado por una revisión tan personal...
Ana: Sí ha habido gente que ha venido a una Giselle muy diferente de la que se encontró después... Pero la reacción suele ser más positiva que negativa. El público, en principio aparece incrédulo pero al final se suele quedar con la boca abierta
¿Y qué lugar de importancia ocupa el público?
Ana: Para mí es muy importante y necesito comunicar y que sientan lo que como intérprete he querido transmitir
Ek: El público está muy presente desde el primer minuto. Si a mí no me gusta algo no voy a correr el riesgo de enseñarlo a la gente. Primero hago un ejercicio conmigo mismo que va enfocado al público, y ese ejercicio tiene que ser completamente honesto. Por otro lado, intentar imaginar qué le gustaría a la gente sin pasar por mí, sería demasiado pretencioso.
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