Es cierto también que las mayorías de este tipo son necesarias para llevar a cabo grandes transformaciones sociales, pero hasta la fecha no ha sido utilizadas en este sentido. Más bien han servido para que pasara a primer plano la prepotencia de los gobernantes, cuando no a excesos de simple chulería barriobajera; de ausencia de control real de sus iniciativas y actuaciones o a la adopción de decisiones tan inicuas como embarcar a nuestro país en una guerra abyecta y monstruosa como la de Irak. No han sido las únicas.
Las elecciones abren una nueva etapa legislativa. Como es habitual siempre, cuando esta entrega aparezca es muy posible que exista ya un nuevo gobierno. Es una de las servidumbres a nuestra periodicidad. Esperemos que todo sea para bien.