Quizás todo ello explique que la cooperación nominativa del INAEM con la ADE se haya mantenido en la misma cifra que en 2006, sin ni tan siquiera compensar el IPC anual por lo que hemos visto reducida nuestra capacidad de acción. También que se haya repetido por dos años la misma cantidad simbólica por parte de la Dirección General de Cooperación Cultural, cuya primera disposición tras el cambio de gobierno fue reducir al cincuenta por ciento la ya parca contribución del equipo anterior dejándola en unos simbólicos 6.000 euros. Para una entidad como la nuestra, que trabaja arduamente por la cohesión territorial de España en el terreno del teatro, resulta difícil comprender una decisión así y mucho más entender las razones que la sustentaron. Todo esto observado desde la altura de nuestros primeros veinticinco años de existencia, nos produce obviamente desolación. Con amigos de la cultura de este jaez no se puede realmente ir muy lejos.
Dado el interés de este escrito y constatar que es la primera vez que un proyecto de este calado se plantea en las Cortes, lo reproducimos seguidamente en su totalidad.