www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí
ADE-Teatro 100 ADE-Teatro

Inicios de la dirección de escena en España

por Juan Antonio Hormigón
ADE-Teatro nº 100, abril-junio 2004

Número de páginas: 7
<< anterior  1 2 3 4 5 6 7
imprimir

Autor sólido, escenógrafo eminente, director de escena de amplia formación, pedagogo solvente y laborioso, Adrià Gual es un personaje fundamental en la configuración del espacio renovador teatral en los primeros treinta años del siglo. También el director de escena en el sentido contemporáneo de mayor cualificación en la España del momento. Fue igualmente quien llevó a la práctica el principio de autonomía de la escenificación, diferenciándola de la literatura dramática, y la necesaria e ineludible presencia del director. Por muy contradictorias que nos parezcan, convergen en su caso la influencia de Antoine, de la noción wagneriana del Arte Total, las creaciones ambientales de los simbolistas a través de los espectáculos de Paul Fort y Lugné-Poë y los progresos técnicos y científicos de la escena. La tarea del director consistía a su modo de ver en que "suponiendo que todos los elementos de que dispone están perfectamente penetrados de la obra en cuestión, los guiemos por la mano, procurando la perfecta armonía entre ellos" [ 11 ] . Su presencia es igualmente necesaria para impedir discordancias artísticas y establecer la armonía del conjunto, entendido como un trabajo cohesionado de los actores que participan del mismo amor, sacrificio y voluntad.
En Madrid las cosas fueron algo diferentes. No faltaron propuestas, escritos ni intentos, algunos de ellos de gran interés y entidad, pero siempre fueron efímeros en su materialización o tan sólo lograron influir en un entorno minoritario de convencidos. Incluso en algunos casos no trascendieron el entorno familiar y de amistades que a ellos concurrían. La capital del Reino ha sido siempre pábulo de intrigas en el medio escénico y espeso boñigal de mezquindades. Con harta frecuencia se desdeñó allí, con olímpico rictus mostrenco, el saber y se ensalzó al mercachifle, al filisteo pertinaz, al ignorante con ínfulas de estar de vuelta de todo, al petulante bilioso.
A nadie se le ocurrió pensar que si no se modificaba el modo de producción teatral existente, era imposible que un teatro con motivaciones estéticas y sustentador de ideologías progresistas, pudiera difundirse y construir su espacio propio en el tejido social. Todas las gentes abnegadas, voluntariosas y muchas veces de gran cultura en cuestiones teatrales, miraban a Adrià Gual como un ejemplo anhelado, como una luminaria en el horizonte, como un modelo a seguir. Nunca consiguieron algo de similar envergadura en sus pagos. Al parecer tampoco comprendían que en eso sí eran diferentes Barcelona y quienes la habitaban.
En 1899, Benavente creó en Madrid el Teatro Artístico, en el que colaboró Valle Inclán, cuyo objetivo era representar un repertorio guiado por los intereses exclusivos del arte y por su intencionalidad regeneracionista en toda la amplitud del término. Su referencia más inmediata fue, como en otros casos, el Teatro Libre creado años antes por André Antoine en París. Entre sus propósitos, aluden a la escenificación de obras minoritarias y es perceptible un cierto elitismo endogámico en sus propuestas.
En primavera y en el Teatro de las Delicias de Carabanchel Alto, representaron La fierecilla domada de Shakespeare, traducida posiblemente por Manuel Matoses y dirigida por Antonio Vico (hijo). Intervinieron como actores Concha Catalá (Katharina), Benavente (Petruchio), Barinaga (Vicentio), Martínez Sierra, Pedro González Blanco y Alonso y Orera. Los carteles están diseñados por Santiago Rusiñol.
El 7 de diciembre estrenan en el Teatro Lara, Cenizas, de Valle Inclán que se ocupó de dirigirla. Su objetivo era recaudar fondos para comprarle un brazo ortopédico a su autor, al que se lo habían tenido que amputar el pasado mes de julio. La srta. Ordóñez interpretó el personaje de Octavia, Benavente el de Pedro Pondal, Martínez Sierra el del Padre Rojas y Moreno el de Don Juan Manuel. Completó la velada la comedia en un acto de Benavente, Despedida cruel. El reparto incluía al propio autor junto a Martínez Sierra y Josefina Blanco. Escenificaron también el Juan José de Dicenta y se propusieron estrenar Interior, de Maeterlinck, traducida y dirigida por Valle Inclán, pero el proyecto se frustró.
Todas estas experiencias de renovación adquieren sin embargo mayor entidad en cuanto a la renovación de los repertorios y la promoción de iniciativas que dinamicen el entorno o se dirijan a públicos diferentes. Es difícil establecer en qué medida pudieron incidir en el campo de la dirección de escena, aunque no deja de hablarse de la cuestión en muchos casos. El siglo XX proporcionará desde luego no pocas aclaraciones.
Número de páginas: 7
<< anterior  1 2 3 4 5 6 7
imprimir

NOTAS
  • [ 11 ] Gual, Adrià: L'Art escènic i el drama wagnerià. Barcelona: Associació agneriana, 1904. pp. 115-144.
    -Batlle i Jordà, Carles: L'Espai del teatre, en Adrià Gual, mitja vida de Modernisme. Barcelona: Diputació, 1992.

¿Desea opinar sobre este artículo en el foro? Pinche aquí.

Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Domingo, 5 de Octubre de 2008 16:55:57