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ADE-Teatro 100 ADE-Teatro

Inicios de la dirección de escena en España

por Juan Antonio Hormigón
ADE-Teatro nº 100, abril-junio 2004

Número de páginas: 7
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Es forzoso dar un salto temporal bastante amplio para hallar otro documento acreditativo de la actitud específica de un director de escena, en función del procedimiento que propone. Se debe a un escritor del fuste de Leandro Fernández de Moratín, y se planteó a propósito de la escenificación de una de sus obras. En 1799 la compañía de Luis Navarro, autor de la Compañía del Teatro de la Cruz, hizo manifiesto su interés por representar La comedia nueva [ 3 ] . Sabedor de tal propósito y quizás escocido por anteriores experiencias poco decorosas ni aseadas, Moratín dirigió el 14 de junio una carta al Corregidor de Madrid en la que le proponía la adopción de una serie de medidas "a fin de evitar el inconveniente de que, no ejecutándose con la perfección posible, se diga tal vez que yo he tenido parte en ella, cargando de esta manera sobre mí no sólo mis defectos como autor, que serán muchos, sino los que pueden resultar de una declamación poco estudiada, o de la mala elección de los actores". El escritor añade: "Escribí a Luis Navarro proponiéndole que de aquí en adelante, o no se contara conmigo en tales casos, o los cómicos se sujetaran a cumplir exactamente las condiciones cuya copia remito a V. S."
La Compañía, afanosa sin duda de montar la composición moratiniana "y deseando que yo intervenga en su disposición y ensayos, añade, se presta a cumplir cuanto yo exija de ella; pero esto no basta". El escozor moratiniano parece que no era superficial sino de fondo. Sencillamente no se fiaba de lo que los cómicos pudieran hacer dejados a su albedrío. Su carta concluía con no poca contundencia:
"No mediando la aprobación de V. S. ni estando yo seguro de que interpondrá su autoridad para que tenga efecto cuanto propongo en las condiciones mencionadas, no pasaré adelante en ello.
Espero, pues, que V. S. se servirá responderme si aprobará el repartimiento de papeles que yo haré; si hecha por mí esta distribución y dirigida a manos de V. S., tendrá a bien de remitírsela a los cómicos a fin de que se ejecute sin réplica alguna; y si podré contar con que V. S. se prestará a hacer cumplir cuanto les tengo propuesto en la copia que le remito".
La misiva se acompañaba de un listado de consideraciones y exigencias. Este documento, leído desde una óptica procedimental, constituye un catálogo de intenciones respecto a cómo ensayar y diseñar la producción y qué objetivos se pretende alcanzar con ello:
"1.- Resuelta la ejecución de alguna de las comedias mías, se pasará a mis manos el original que posee la compañía de Luis Navarro para que, examinando las alteraciones que haya padecido, suprimiendo o restableciendo lo que convenga, queden arreglados a él todos los papeles antes de repartirlos.
2.- He de elegir los actores y actrices que han de representarla, valiéndome indistintamente de los que hubiese en ambas compañías (en caso de que lo juzgue necesario) y, hecho el nombramiento, pasarán a estudiar los papeles que se les destinen sin réplica ni excusa alguna.
3.- Cada uno de ellos en particular habrá de prestarse a recibir las advertencias que le haré en cuanto a la ejecución de su papel, y después ensayarán a mi vista, juntos o separados, aquellos pasajes que pidan mayor delicadeza y estudio.
4.- Después se ensayará toda la comedia en el teatro cuantas veces lo juzgue conveniente y en los términos que me parezca.
5.- Hasta que yo crea, en vista de los ensayos generales, que están los actores en disposición de poder desempeñar con acierto sus papeles, no se pondrá la comedia en lista ni se fijará sin mi consentimiento el día en que se debe representar.
6.- Los dos últimos ensayos generales han de hacerse con la decoración y aparato teatral que ha de servir para la representación.
7.- La decoración, los muebles de la escena y los trajes de los actores se presentarán con ocho días de anticipación a fin de ver si están como conviene, o se debe hacer alguna reforma en ellos".
Traducido a nuestras concepciones actuales, Moratín propone que se reconozca su capacidad ineludible para intervenir el texto -el suyo-, tanto para restaurar como para suprimir determinados fragmentos; igualmente para tomar decisiones en cuanto a la elaboración del reparto; el trabajo con los actores en la construcción de los personajes y los ensayos conjuntos o individuales del periodo inicial; los ensayos completos en el teatro que se realizarán cuantas veces sea necesario; los ensayos generales hasta que él mismo considere que la escenificación puede representarse ante el público; las condiciones que deben reunir los dos últimos "generales"; el plan de realización de la escenografía, la indumentaria y el mobiliario para revisarlos e introducir modificaciones si conviene, etc. Todo ello, fundamentado en el reconocimiento de su autoridad consciente respecto a la escenificación, deberá hacerse "sin réplica ni excusa". El objetivo no es otro que elevar el nivel artístico de la representación para que alcance la propiedad necesaria.
Las "condiciones" exigidas por Moratín no eran las propias de un escritor que vigila la escenificación, sino las de alguien que se erige en responsable de la misma aunque sea de una de sus propias obras. En cierto modo lleva a la práctica los postulados expuestos años antes por Santos Díez Gozález, profesor de Poética en los Reales Estudios de San Isidro. En su Memorial sobre la reforma de los teatros la Villa de Madrid de 2 de febrero de 1789, en el que proponía la desaparición del autor, en la acepción utilizada en los dos siglos anteriores, para ser sustituido por un director "instruido en la poética y arte de declamar, y dotado de aquella prudencia, discernimiento y conducta que es menester, obrando siempre bajo las órdenes del señor Juez protector, quien le autorizaría en toda forma para que fuese respetado y obedecido".
El documento moratiniano posee en este sentido suma importancia, más aún si comprobamos que no era meramente especulativo sino que iba a traducirse en procedimiento escénico concreto. El Corregidor de Madrid respondió favorablemente el día 15 a todas las peticiones del director. Así lo testimonia al menos una carta de éste con fecha de 24 de junio, en que agradecía que la autoridad hubiera corroborado todas las disposiciones planteadas. Moratín anota en su Diario [ 4 ] el día 29, que ha efectuado la lectura de la obra en el Teatro de la Cruz. A lo largo del mes de julio registra a partir del 9 los ensayos en diferentes días, catorce en total, los primeros en su casa o en la de alguna de las actrices y los últimos en el coliseo de la Cruz. Así mismo testimonia un encuentro el 13 con el pintor escenográfico Antonio María Tadei. El 27 escribe dando noticia del estreno: "Comedia nueva, placuit". Las representaciones concluyeron el domingo 4 de agosto.
Meses después, coincidiendo casi al unísono con las exigencias moratinianas, D. Fermín Eduardo Zeglirscosac, seudónimo que correspondía a Francisco Rodríguez Ledesma, da a la luz un libro titulado Ensayo sobre el origen y naturaleza de las pasiones, del gesto y de la acción teatral, impreso en cuarto por Sancha con cuido y esmero, que incluye trece láminas con cincuenta y dos figuras coloreadas manualmente debidas a Francisco de Paula Martí, grabador de la Academia de San Fernando y más tarde autor dramático. El celo rastreador de mi buen amigo y colega Eduardo Vasco, me descubrió hace tiempo ya este tratado que contiene algunas sorpresas respecto a la cuestión que nos ocupa [ 5 ] .
Percibimos en primer lugar las aportaciones de un ilustrado para afrontar los problemas escénicos, en el marco de los "Teatros regulares", que son los propiciadores del buen gusto y las buenas costumbres. En el Discurso preliminar asevera:
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NOTAS
  • [ 3 ] - Fernández de Moratín, L.: La comedia nueva, edición de John Dowling. Madrid: Castalia, 1970: pp. 308-310.
    - Andioc, René: À propos d'une reprise de "La comedia nueva" de Leandro Fernández de Moratín. "Bulletín Hispanique", LXIlI (1961), 54-61

  • [ 4 ] - Moratín, Leandro de: Diario, edición de René y Mireille Andioc. Madrid: Castalia, 1968, pp. 223-225.
  • [ 5 ] - Zeglirscosac, Fermín Eduardo: Ensayo sobre el origen y naturaleza de las pasiones, del gesto y de la acción teatral, con un discurso preliminar en defensa del ejercicio cómico. Madrid: Imprenta de Sancha, 1800, pp. IV-VII y 115-116.

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