Escribo estas líneas antes del inicio de los ensayos. Confío en que consigamos lo que pretendemos en el plano artístico. En las notas de dirección que debo escribir en un futuro inmediato, analizaré todo ello. Sin embargo puedo señalar ya el estupendo trabajo relativo al diseño de la escenografía y el vestuario de Tomás Adrián; el magnífico espacio sonoro elaborado por Ignacio García; el esfuerzo y minuciosidad de Carlos Rodríguez en la realización de la breve filmación que clausuró la dramatización y la constancia y entrega siempre generosa de mi ayudante, Salomé Aguiar. Aunque desconozco todavía hasta dónde podremos llegar, es una suerte poder trabajar con profesionales como estos y por ello me considero afortunado.
Eduardo III tan sólo ha sido traducido al italiano. La española es por tanto la segunda que se hace a cualquier lengua. Nunca la ADE había podido ser protagonista de un hecho editorial como éste. No creo que nadie se sorprenda si les digo que nos sentimos felices y orgullosos por ello.