Hablar ahora de las herencias recibidas como mecanismo de defensa ante la impericia manifiesta, no deja de ser un despropósito para aquellas personas que se sitúan en las filas de esos grupos políticos, familiares, o corporativos que han manejado a su antojo, y con la mayor ineficacia, los destinos de todos nosotros a lo largo de los dos pasados siglos. Su herencia ha sido nefasta, y por eso estamos donde estamos. A ver cuando empiezan a asumir su pasado y con él sus muchas responsabilidades en las aflicciones de eso que llaman patria queriendo decir finca.
Y a ver cuando piden perdón por tanta fechoría!