La redacción de diarios puede relacionarse con una afirmación del propio
Dalí en el
Manifiesto místico. El artista debe someter sus ensueños
místicos a un proceso de riguroso examen diario, para fabricarse "un alma dermoesquelética".
Así obtendrá un éxtasis místico, el cual es "superalegre, explosivo, desintegrado,
supersónico, ondulatorio y corpuscular y ultragelatinoso, pues es la erupción
estética de la más alta felicidad paradisiaca que la humanidad puede alcanzar
en la tierra.".
[ 15 ] Así, por
ejemplo, en el catálogo de la exposición en la Galería Goemans, Breton lo caracterizó en
términos contradictorios: "Dalí est ici comme un homme qui hésiterait (et dont
l´avenir montrera qu´il n´hésitait pas) entre le talent et le génie, on eut
dit autrefois le vice et la vertu". Adaptó muchas ideas de Dalí. Su admiración
por él le hizo proclamar que "durante tres o cuatro años, Dalí encarnó el espíritu
surrealista y lo hizo brillar con todo su esplendor". La relación entre ambos
se rompió por las crecientes diferencias políticas. La ruptura decisiva fue
sellada por la referencia que Breton hizo en 1940: definió a Dalí con un anagrama
crítico, "Avida Dolars". En el
Diario de un genio, Dalí escribió: "Breton: ¡tanta
y tanta intransigencia por tan insignificante decadencia!"
[ 16 ] El texto le sirve para justificar la situación
geográfica de la cala de Port Lligat y su propia originalidad: "Mientras desayuno,
veo salir el sol y me doy cuenta de que, siendo Port Lligat, geográficamente,
el punto más oriental de España, soy cada mañana el primer español en recibir
la caricia del sol."
[ 17 ] O bien, ampliar la reflexión
sobre conceptos centrales de su mundo. Los excrementos, junto con la sodomización,
ocupan un lugar singular en el imaginario sexual daliniano. En la época que
vivía en Madrid, en tiempo de los excesos con Lorca y Buñuel la deposición
matutina "era una innombrable ignominia pestilente, discontinua, espasmódica
salpicante, convulsiva, infernal, ditirámbica, existencialista, escocedora
y sanguinolenta comparada con la de hoy."
[ 18 ] Amplía, por otra parte, las
razones de su reivindicación de Francesc Pujols: "Como con tanto acierto ha
dicho el filósofo catalán Francesc Pujols: ‘La mayor aspiración del hombre,
en el plano social, es la sagrada libertad de vivir sin tener necesidad de
trabajar.' Dalí completa este aforismo añadiendo que esta libertad condiciona
a su vez el heroísmo humano. Aurificarlo todo, he aquí la única forma de espiritualizar
la materia."
[ 19 ]
Uno de los rasgos físicos más universalmente conocidos de Dalí son sus
bigotes. En el
Diario se encarga de justificar su importancia:"Federico
García Lorca, fascinado por los bigotes de Hitler, debería proclamar que ‘los
bigotes constituyen la constante trágica del rostro del hombre'. ¡Hasta en
los bigotes iba yo a superar a Nietzesche! Los míos no serían deprimentes,
catastróficos, colmados de música wagneriana y de brumas. Serían afilados,
imperialistas, ultrarracionalistas y apuntando hacia el cielo, como el misticismo
vertical, como los sindicatos españoles."
[ 20 ] O
explica el sentido de la estación de Perpiñán como centro del universo. Cada
año, antes de partir para los EEUU, Gala expedía los cuadros desde la estación
de Perpiñán. El edificio atrajo la atención de Dalí. "Siempre es en la estación
de Perpiñán, en el momento en que Gala procede a facturar mis cuadros que nos
siguen en tren, cuando me asaltan las ideas más geniales de mi vida. Ya unos
kilómetros antes, en Le Boulou, mi cerebro empieza a ponerse en movimiento,
pero la llegada a la estación de Perpiñán da lugar a una auténtica eyaculación
mental que alcanza su máxima y sublime cota especulativa."
[ 21 ]
Las cartas nos permiten un acceso directo al Dalí sin máscaras. Hay un
juego de cartas apasionante cruzado entre el padre, Salvador Dalí y Cusí y
Federico García Lorca. En ellas explicó su reacción a la actitud de su hijo:
"No sé si estará enterado de que tuve que echar de mi casa a mi hijo. Ha sido
muy doloroso para todos nosotros, pero por dignidad fue preciso tomar tan desesperada
resolución. (...) Es un desgraciado, un ignorante, y un pedante sin igual, además
de un perfecto sinvergüenza. Cree saberlo todo y ni siquiera sabe leer y escribir.
En fin, usted le conoce mejor que yo." Su indignación estaba muy relacionada
con el concubinaje con Gala: "Su indignidad ha llegado al extremo de aceptar
el dinero y la comida que le da una mujer casada, que con el consentimiento
y beneplácito del marido lo lleva bien cebado para wue en el momento oportuno
pueda dar el mejor salto."
[ 22 ] O bien, en carta a García Lorca, Dalí concretó su visión de
la impasibilidad, serenidad e indiferencia hacia San Sebastián, como encarnación
de la objetividad: "Otra vez te hablaré de Santa Objetividad, que ahora se
llama con el nombre de San Sebastian."Asimismo, expresaba una necesidad de
autocontrol: "Cadaques es un ‘hecho suficiente', superación es ya exceso, un
pecado benial; tambien la profundidad excesiva podria ser peor, podria ser
estasis - A mi no me gusta que nada me guste extraordinariamente, huyo de las
cosas que me podrían extasiar, como de los autos, el éxtasis es un peligro
para la inteligencia."
[ 23 ]
Algunas fueron cartas públicas y pudo controlar su efecto. En 1933, con
motivo de una exposición en la Galería Pierre Colle escribió una "Carta a André Breton"
en la que reivindicaba la figura del pintor francés de temas históricos Ernest
Meissonier (1815-1891): "Pero, mi querido Breton, sabe usted asimismo y tan
bien como yo, que mi soledad se vuelve inmensa e incurable en el propio instante
en que, llegando sediento voluptuosamente a la cava, pienso repentinamente,
palpitante el corazón, en Napoleón a la cabeza de su ejército, en la campaña
de Rusia, en los caballos con todas las correas reglamentarias en mitad de
esa nieve de pequeña sed fina que cubre el paisaje ‘tal'como lo pintara Meissonier
en el conocidísimo e inmortal cuadro que con esa delicadeza de técnica académica
que le es propia y que en este momento me parece el medio más complicado, más
inteligente y extrapictórico que se pueda utilizar en los próximos delirios
de exactitud irracional, a los que el surrealismo me parece estar destinado,
de inmediato."
[ 24 ] Esta defensa
de Meissonier no sentó muy bien a Breton. Pocos años después le criticó duramente
su uso de una técnica "ultraretrograda" y el acercamiento a la pintura de Meissonier.
En especial le criticaba su uso del academicismo, llamado por Dalí "clasicismo".
("Genesis and Perspective of Surrealism",
Art of this Century (New York:
Art of this Century Gallery, 1942, 13-27).