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Quimera 244 Quimera

Las obras del obrador. Entrevista con Marcel Bénabou

por Cécile de Bary
Quimera nº 244, mayo 2004

Número de páginas: 3
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­¿En este momento, cuáles son las principales actividades del grupo?

­Nuestras actividades se han ido multiplicando con el tiempo. Al principio, el OULIPO sólo se reunía una vez al mes. Era un grupo más bien secreto. A partir de la incorporación de Jacques Roubaud el grupo empezó a hablar de sus actividades, por ejemplo publicando en un cuaderno del Colegio de Patafísica, o también en 1973, un volumen titulado La literatura potencial. Todo ello nos hizo más visibles, y nos hemos puesto a hablar de nuestras actividades en diversos encuentros y a hacer lecturas. Y, muy pronto, el OULIPO pareció a ojos de los pedagogos como un soplo de aire fresco ­¡algo en absoluto previsto por los fundadores que sólo se interesaban por los escritores! ¡Una de las primeras entrevistas concedidas al OULIPO salió en la revista L'Éducation! Fue así como se hizo el cruce entre el OULIPO y la incipiente moda de los talleres de escritura. De todos modos no es éste el término que nosotros utilizamos ya que preferimos hablar de "cursillos OULIPO". La primera vez se hicieron por iniciativa de Gil Jouanard, en Villeneuve-lès-Avignon. A partir de este desarrollo histórico se dibujan varias líneas en la creciente actividad del OULIPO. Pero lo esencial siguen siendo las reuniones mensuales.
­¿Cómo se desarrollan esas reuniones?
­Se trata de reuniones muy agradables que respetan las apartados siguientes: creación, cogitación, erudición, acción (pasada y futura), menudencias. Los que, desde el mes anterior, han hecho creaciones, las presentan, los otros discuten, valoran. El apartado cogitación, existe desde hace unos años. Es un apartado muy interesante que permite presentar la idea de una creación que aún no ha desembocado en un texto. Por ejemplo, yo presenté el pasado 10 de septiembre un proyecto de acróstico universal. Se trataría de escribir un poema de veintiséis alejandrinos en el que cada verso empezase por una letra distinta del alfabeto. Este poema base permitiría crear un poema dedicado a la persona que se quiera, extrayendo los versos correspondientes a las letras necesarias. Mi idea despertó un gran interés, y Michelle Grangaud y Jacques Roubaud ya están trabajando en ello.
­¿Y los jueves del OULIPO?
­Hace ya unos diez años, Hervé le Tellier propuso que las lecturas se hiciesen más sistemáticas. Al principio, nos encontrábamos en una sala pequeña. Después, tuvimos que abandonar ese lugar por un anfiteatro de la universidad de Jussieu, se ocupan sus 260 asientos, además de toda la gente que está de pie. A partir del mes de octubre estaremos en un anfiteatro aún mayor, en el Forum de las Imágenes.
­¿Pero tanto éxito no traiciona la idea inicial del secreto?
­Eso piensan algunos en el grupo. Pero quisiera hacer notar que estas lecturas son también una oportunidad para la creación. Después de haber aprovechado nuestro fondo aquellos que lo tenían, tuvimos que elaborar nuevos textos. Olivier Salon o Ian Monk siempre leyeron textos nuevos. En fin, yo siempre insisto para que no se olviden los antiguos textos: Queneau, Calvino o Perec.
­Persiste un problema, sus lecturas son entretenidas, divertidas. ¿No dan ustedes una imagen deformada, lúdica de sus actividades?
­Vuelvo a insistir en que este es un debate que tenemos entre nosotros. Sin embargo, insisto, nuestras lecturas no son siempre sistemáticamente "divertidas". Y cuido de que permanezcamos fieles a nosotros mismos.
­Tiene usted intención de fundar un &laqno;Seminario Oulipo» en el que universitarios y no universitarios estudiarán los trabajos de autores oulipianos. ¿Por qué?
­Coordiné el seminario Perec a lo largo de dieciocho años, y comprobé hasta que punto era un lugar de encuentro, de emulación. Ahora que Bernard Magné ha cogido el relevo en el seminario, podré llevar a cabo esa idea que acaricio desde hace algún tiempo, porque los críticos que se ocupan del OULIPO no siempre disponen de un lugar como el seminario Queneau o el seminario Perec.
­¿Desde la creación del OULIPO han surgido diversos OU-X-PO?
­Sí, los primeros en vida de Le Lionnais. Se trata de intentos más o menos logrados, de trasladar las técnicas de OULIPO a otros campos, o a ámbitos muy específicos como el relato policíaco. Con esta idea surgieron el OUPEINPO que se dedicó a la pintura, el OULIPOPO, que se centró en la novela policíaca, o el OUBAPO, que intentó aplicar al tebeo los principios del OULIPO y nació de manera independiente.
­¿No olvidamos el ALAMO?
­El ALAMO no tiene nada que ver con los grupos que acabo de mencionar, es una situación distinta. Algunos miembros del OULIPO (Braffort, Roubaud, Fournel, Jouet y yo mismo) desearon integrar, independientemente del OULIPO y de manera muy libre, investigaciones de informáticos, que no fueran miembros del OULIPO.
­¿Puede decirse que hoy por hoy el espíritu del OULIPO se propaga a pesar de sus miembros?
­Ciertamente. Lo mismo sucede con la lista OULIPO que se desarrolló en internet sin ninguna relación directa con nuestro grupo. Ese éxito es extraordinario, sin ir más lejos, hoy la lista ha transmitido 17 mensajes, entre los cuales hay algunas informaciones, pero dominan las creaciones. Puede decirse por tanto que hoy en día el adjetivo "oulipiano" ya no se refiere a los miembros del OULIPO sino de forma general, a todos aquellos que "practican con trabas". El vocablo incluso ha entrado en el diccionario. Hay algunos otros signos que parecen indicar un innegable éxito en estos momentos. Piense usted, por ejemplo, en el público que abarrota los anfiteatros donde se celebran nuestras lecturas, en la cantidad de textos que recibo, poemarios y escritos variados, en la existencia de una revista como Formules, difícil de imaginar sin el referente del OULIPO. Pero aún es pronto para medir el impacto de todo ello.
­¿Va haciéndose entonces el OULIPO un sitio en la historia de la literatura francesa?
­La importancia de nuestro movimiento en la historia de la literatura sólo podrá ser evaluada dentro de bastantes años. En cualquier caso no deja de llamarme la atención que el OULIPO figure ahora en todas las historias de la literatura francesa, en todos los manuales de enseñanza secundaria. En EE.UU., en las reuniones de universitarios especialistas del siglo XX, se reserva con frecuencia un espacio para el OULIPO. Tanto del otro lado del Atlántico como en Alemania somos el último fetiche de moda detrás del Nouveau Roman. Creo en definitiva que se reconocerá una cierta importancia al OULIPO en la medida que haya dado forma a un campo que hasta entonces se consideraba marginal.
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