En lo tocante al surrealismo, como usted sabe, su influencia en el OULIPO
ha sido más bien negativa. Raymond Queneau había roto con
el moviento surrealista y no quería volver a caer en nada que se
le pareciese. Pero la diferencia es sobre todo teórica: el automatismo
es exactamente lo opuesto de lo que busca el OULIPO. A veces surge un cierto
malentendido porque con reglas muy estrictas, se puede llegar al mismo resultado
que determinados ejercicios surrealistas. En ninguno de los dos casos preexiste
la voluntad de significar, es cierto; de ahí, el carácter
"surrealista" de algunos textos oulipianos (en el sentido corriente
de la palabra "surrealista"). Pero las investigaciones oulipianas
aventajan en mil cuerpos al surrealismo porque se ocupan de todos los aspectos
de la creación literaria.
Los principios del OULIPO
No deja usted de referirse más o menos explícitamente
a la traba. ¿Qué entiende usted por traba?
El escritor se apoya en reglas. Algunas reglas, como las
de la prosodia, se admiten, están aceptadas. Lo que hace el OULIPO
es introducir reglas suplementarias a las que llamamos trabas. Se trata
de imaginar operaciones que traten cada uno de los niveles del lenguaje,
cada elemento lingüístico. Si consideramos, por ejemplo, los
signos tipográficos y sustraemos uno de ellos obtenemos un lipograma.
Usted acaba de distinguir la regla de la traba y sobre esa cuestión
sería interesante que nos diese su opinión acerca de la idea
de Jacques Roubaud según la cual la traba nace de la muerte de las
formas tradicionales.
Sí, es cierto. En cualquier caso lo es para
nosotros. Lamentamos la moda del verso libre y el surrealismo, que sólo
han dejado tras de sí un vasto campo en ruinas. Para el OULIPO la
escritura poética es imposible sin el recurso de las formas.
Aparte de la traba, la segunda noción clave para el OULIPO
es, tal y como se indica en el nombre, la de potencialidad. ¿Se puede
definir la potencialidad?
Esta noción se apoya en la idea de que hay,
en un texto dado, mucho más de lo que muestran las evidencias de
la percepción inmediata. Por tanto la potencialidad tiene que ver
primero con la lectura de los textos que ya existen. Flaubert ya señalaba
en su correspondencia que de nada servía escribir, que bastaba con
encontrar nuevas direcciones en textos ya existentes. Le Lionnais no lo
habría dicho mejor.
Pero la potencialidad también se aplica a la creación literaria.
Los oulipianos pretenden crear textos que tengan esa virtud de potencialidad,
de ahí su interés por la combinatoria. Se trata de obtener
a partir de un número muy reducido de elementos un conjunto muy amplio.
Se puede por ejemplo, partiendo de 10 sonetos, crear la potencialidad de
los "Cien mil millares de poemas", tal y como demostró
Raymond Queneau.
¿En todo esto qué papel se le reserva a las matemáticas?
El grupo se apoya en las matemáticas para inventar
trabas. Desde su fundación, el grupo cuenta con matemáticos
aguerridos, empezando por Raymond Queneau y François le Lionnais.
También habría que hablar de Bourbaki que es uno de los modelos
consciente o inconsciente de los fundadores, a causa del trabajo
en grupo primero y después, a causa de la idea de refundación:
volver a empezar sobre nuevas bases, más claras. La axiomática
es para Bourbaki, lo que la traba para el OULIPO.
Se refiere usted mucho al "juego", por ejemplo al "juego
con el lenguaje". Su grupo tiene fama de ser, en primera instancia
o fundamentalmente, lúdico; me gustaría saber qué realidad
hay detrás de esta imagen.
Detrás de la imagen hay una confusión.
Es cierto que cuando creamos una traba damos ejemplos lúdicos. Pero,
nuestro objetivo es más amplio. Todos nosotros separamos las ilustraciones
lúdicas y las obras que combinan las trabas. La vida instrucciones
de uso reposa por ejemplo, en un formidable armazón de diversas
trabas oulipianas.
¿Qué trabas ha practicado usted sobre todo?
Primero practiqué la traba sin saberlo. Mi entrada en el
OULIPO estuvo determinada por un trabajo que llevábamos a cabo junto
con Georges Perec, quien ignoraba, igual que yo, la existencia del grupo.
Ese trabajo se apoyaba en la definición: sustituiamos una palabra
dada por su definición, y repetíamos el experimento. Añadíamos
a ello nuestra voluntad de subversión: se trataba de no pegarse al
sentido contextual, de forma a sustituir la palabra por un significado derivado.
Por ejemplo, "la marquesa salió a las cinco" se tornaba
en "el tejado sostenido por pilares que sobresalía, se destacó
a la hora del té". La dinámica siguió siendo la
misma: partir de algo que ya existe y subvertirlo. Siento verdadera pasión
por el "lenguaje cocido" al que se refiere Desnos. Pretendo reverdecerlo,
crear algo nuevo partiendo de lo que encuentro más fosililzado: crear
potencialidad. He cruzado frases hechas : "tirer le diable en Espagne"
y "bâtir des châteaux par la queue". En este mismo
sistema se basa el principio del injerto de alejandrinos.
¿Qué le aporta a usted la traba en el momento de
escribir?
Una libertad mucho mayor. Cuando uno no se siente impelido por la
obligación de decir algo, se deja llevar por el propio lenguaje.
Se inventan situaciones y personajes en los que no se había pensado.
¡Las vías de tocino de buey imaginadas por Roussel no surgen
espontáneamente! La traba provoca una suerte de ventilación
de la mente que abre todo un ámbito de la imaginación.
El OULIPO hoy
¿Cómo se elige a los nuevos miembros del OULIPO?
El primer principio, desde la creación del OULIPO, es elegir
personas que puedan integrarse en el grupo, tengan interés por la
escritura (es el caso de Anne Garréta o de Michèle Grangaud),
por las matemáticas (es la especialidad de Olivier Salon, por ejemplo)
o por la erudición (Valérie Beaudouin que se ocupa del ritmo
de los versos o Bernard Cerquiglini).