www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí
Quimera 262 Quimera

Teoría del poema en prosa

por Pedro Aullón de Haro
Quimera nº 262, octubre 2005

Número de páginas: 2
imprimir

En coincidencia con el ensayo, el poema en prosa ofrece una ostensible dificultad tanto poetológica como crítica. Y el origen de este problema, a diferencia de lo que sucede con los géneros tradicionales, se encuentra en el contexto de su conformación moderna, esto es la ausencia de respaldo en la Retórica y la Poética clasicistas. Sin embargo, el poema en prosa, a diferencia del ensayo, que cuenta con una gran doctrina o Poética (sobre todo Adorno) aunque muy reciente, que lo fundamenta, apenas se haya sustentado por algunos elementos programáticos (especialmente Baudelaire). Desde la perspectiva del discurso verbal, el poema en prosa no se presenta en tanto que directamente adscribible a alguna de las modalidades retóricas del discurso: narrativa, descriptiva... (aunque nótese que cosa parecida habría que observar respecto de la poesía lírica, que en realidad, más allá de los modos de imitación platónicos que resolvían una narración simple en la cual el poeta habla por su boca, y esto desde luego al margen de la consideración de la inspiración divina, no obtiene resolución alguna. Como es sabido, Aristóteles dejaría secularmente envarado este asunto. Los modos imitativos, naturalmente, no son géneros sino que se subsumen en éstos).
Puesto que el poema en prosa ya se define por principio como anticlasicista, constituye una entidad que ha de ser teóricamente reconstruida de nueva planta. En consecuencia, procederemos en amplio sentido planteando la cuestión disposicional en modo abarcador de las categorías de género y discurso, sin olvidar el fondo schilleriano de las tendencias del espíritu. Se comprobará que en realidad va de suyo. Ello, desde luego, sobre la base del conocimiento de la realidad histórica literaria, que finalmente habrá de ser quien otorgue sentido y verifique la pertinencia de nuestra teoría. Esto lo reduciré a esquema a partir de una base de disposiciones externa e interna:
En el esquema, ni que decir tiene, los pares de discriminación breve/extenso y suelto/integrado, que son disposiciones de valoración externa, formal y aleatoria, en ningún caso se presuponen entre sí. La distinción de extenso, por supuesto, queda restringida a la más general de brevedad que identifica al género, el cual evidentemente siempre podrá ser analizado y juzgado en virtud de su logro del conveniente y relativo grado de adecuación. La distinción de integrado refiere, por la mínima, y dentro de la aceptabilidad, el encadenamiento en serie; por la máxima, que ya presupone fuerte desdibujamiento, la situación de integrado en un texto mayor, como un breve capítulo o párrafo de novela o de escrito de género memorialístico, fenómenos estos que ya señalan un límite y en consecuencia una exclusión, pero que es necesario sean tenidos en cuenta, pues si bien en ellos queda restringida en extremo la autonomía de la composición y por tanto suspendida su perfecta individualidad, sin embargo son ejecuciones que no anulan ni una posible intencionalidad detectable ni una posible determinación crítica del hecho así como las progresiones atingentes de la prosa poética. Por su parte, la denominada tendencia lírica remite, por supuesto, a los rasgos tematológicos, suprasegmentales o formales característicos de ese tipo de género poético. La tendencia discursiva y/o reflexiva indica, por una parte, esa noción de discursivismo quizás un tanto difusa pero suficientemente aprehensible y, por otra, la idea de un discurso reflexivo fundado -según he expuesto en otras ocasiones- en el libre juicio y que se desenvuelve entre los límites señalados por la mera impresión y la lógica argumentativa, ésta ya perteneciente al entimema y al discurso teorético. La tendencia narrativa y/o descriptiva remite directamente a la verbalidad de esas clases de discurso y, por consiguiente, a los aspectos de género literario correspondientes, si bien aquí, como es evidente, lo que tiene que ver con el relato más se referiría a resoluciones de anécdota o episodio que no de fábula. De las tres tendencias dominantes distinguidas, que no son sino transposición descriptiva de la lógica interior de la realidad literaria e histórico-literaria, y responden a la natural racionalidad y no a ningún reduccionismo artificial, se resuelve a su vez -como refleja el desarrollo del esquema- la posible combinación subsiguiente de las tres tendencias básicas en unidad, así como la posible integración sucesiva de dichas tendencias en unidades parciales... Pienso que otras casuísticas complejizadas excederían la naturalidad de los conceptos y habrían de resultar tanto técnica como descriptivamente inoperantes, pues anularían la nítida cualidad de la discriminación poetológica efectuada.
3
El poema en prosa representa una idealidad como aspiración a la síntesis. Cuando la expresión literaria accede a ese proyecto de unicidad en un eficiente grado de adecuación, ha sobrepasado el camino más transitado y sembrado, por lo común, del tejido de las convenciones dominantes. De superar la tendencia a la formulación tópica, general o ya propia del género, el poema en prosa puede revelar no ya un propósito de regeneración histórico-literaria sino una fuerte dimensión de la vivacidad unitiva del ser del lenguaje, una fórmula del neoplatonismo del reencuentro y la libertad original del arte.
Número de páginas: 2
imprimir


Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Miércoles, 20 de Agosto de 2008 18:39:32