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Quimera 262 Quimera

Teoría del poema en prosa

por Pedro Aullón de Haro
Quimera nº 262, octubre 2005

Número de páginas: 2
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El poema en prosa es un género poético breve de ideación moderna. Este enunciado no es más que la constatación de una entidad literaria como serie morfológica en un grado suficiente y distintivo respecto de otras entidades de categorización análoga empírica e históricamente reconocibles. Comenzaremos, pues, por situarnos en un momento posterior al de la cuestión ontológica del género, cuyo aspecto metafísico en la actual circunstancia doy por sobrentendido, y cuya concreción real queda conceptualmente asumida en la explicación definitoria anterior. Asimismo, doy por resuelta la cuestión nominalista del término "poema en prosa", no por carecer de interés histórico literario, que evidentemente lo tiene, sino por presentársenos ahora como una realidad dada y básicamente no discutible en orden al argumento teórico que aquí se pretende. La calificación de poético remite básicamente a este predomino artístico por encima de su alternativo extremo ensayístico. La calificación de brevedad en principio no es más que, dentro del relativismo comparativo, una mera comprobación cuantitativa apenas sujeta a alguna especulación. El uso del concepto de "ideación" aquí de algún modo se propone salvaguardar, en lo posible, un sentido de creación originaria que en mi consideración de fondo le es previo (como después veremos) y, de otra parte, hacer patente un aspecto de "intención" e incluso doctrinal o programático. En fin, la especificación de modernidad responde a un fenómeno histórico así sustanciado.
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Es posible afirmar, al menos sobre la base de nuestros estudios anteriores, que el poema en prosa, junto al ensayo y el fragmento, constituye la única entidad de género literario nuevo y de valor general producido en tiempos modernos (es decir con posterioridad o a partir de la Ilustración neoclásica), a no ser que además tomásemos en cuenta algún importante género importado de otra civilización, caso que con relevancia representa el haiku de origen japonés medieval, cuya novedad se atiene al aspecto de contraste por lejanía y subsume, precisamente, la exotización romántica.
Hay una cierta e interesante relación entre poema en prosa, fragmento y ensayo en virtud, en primer término, por supuesto, de la coincidencia histórica y subsiguientemente de interés o función literaria en tal sentido determinada. En segundo término, en virtud de las condiciones tanto de novedad como de brevedad que a todos ellos afecta. Es de subrayar que el aspecto revolucionario moderno estéticamente representado por los géneros literarios atañe en su conjunto y de manera distintiva a estos tres géneros y a los términos referidos, y en sentido artístico a poema en prosa y fragmento sobre todo. Existe una diferencia constitutiva del fragmento respecto del poema en prosa y el ensayo, que es la de su carácter neutralizable o de marco, en razón del cual el fragmento puede alojar o ejecutarse plenamente bien como texto ensayístico (claro, con rasgo de fragmentado) o bien como texto poético, en prosa o en verso (con rasgo de fragmentado), en uno y otro caso, como es evidente, siguiendo cualquiera de las posibilidades realizativas. Por el contrario, poema en prosa y ensayo pueden entrar en mutuo empréstito, como tendencia, según veremos, pero no configurarse en posibilidad de asumir de modo alternativo y de pleno el rasgo definitorio de marca de género que en el fragmento sí se determina. Ello habla de la restringida entidad genérica de este último y un inocultable sentido de ambigua arbitrariedad que lo asiste. Ciertamente, poema en prosa y ensayo poseen una larga genealogía y múltiples antecedentes premodernos, incluso relativos al mundo originario. No es mi propósito entrar ahora en esta indagación, pero recuérdese cómo los maestros presocráticos elaboraban un discurso, aun versal, que podríamos hacer simultáneamente relativo, a partir de la proyección literaria actual y aun con todas las limitaciones y salvedades que se quiera, tanto al poema en prosa como al ensayo, y al tratado, figura así de lo primigenio e indistinto. La autonomización genérica del poema en prosa presenta, pues, no sólo el establecimiento moderno de una configuración de entidad novedosa individualmente caracterizada sino también, de algún modo, un retorno al origen, su reificación simétrica.
Existen dos factores poetológicos operativos en la cultura de la modernidad que determinan su proceso constructivo en conjunto. Estos factores son reducibles a principios: integración de contrarios y supresión de la finalidad, principios que tienen por objeto la superación de límites, la progresiva individualidad, la libertad. La génesis del género del poema en prosa describe un proceso constructivo especial que se fundamenta en el principio ya establemente romántico de integración de contrarios o intromisión de opuestos, principio cuya actuación afecta a la generalidad de las operaciones literarias relevantes y en sus más diferentes planos desde el final de la Ilustración neoclásica. Piénsese, por ejemplo, en la polimetría, por referirnos a un fenómeno de base material; o piénsese en la tragicomedia; y así poesía y prosa. Es decir, se trata, a fin de cuentas, de rupturas de la ortodoxia del orden clásico promovidas por la revolución moderna del arte y del pensamiento con el propósito de alcanzar la originalidad, que es el primer atributo del genio según la sanción kantiana, y posteriormente la novedad vanguardista, que no es sino la radicalización de lo mismo en un periodo artístico subsiguiente. En todo ello también se encuentra, en su plano de más fondo, la aspiración a la síntesis enunciada por Friedrich Schiller en términos tanto poetológicos como estéticos generales que conducen al ideal o a la utopía artística y son un modo esencial de neoplatonismo subsistente. Por su parte, la génesis del género del ensayo constituye un fenómeno análogo, el de la integración de arte y pensamiento. Y en este caso, la condición eficiente viene de manera directa determinada por el principio de supresión de la finalidad del arte y el establecimiento de la libertad kantiana, sin la cual no es concebible. Naturalmente, toda esta fenomenología que permite una definición o asunción abstracta, se refiere a una realidad particular histórica, en la cual tienen lugar las circunstancias y se forjan las peculiaridades. Desde el punto de vista de la circunstancia histórico-literaria, es de subrayar que el poema en prosa se presenta condicionado y encauzado por la actividad traductográfica, por el ejercicio de traducir en prosa composiciones poéticas compuestas en verso en su lengua original (o, en convergencia con lo referido, el mero traslado a prosa de un texto concebido en forma versal). He aquí la razón principal de un cierto sentido de manipulación que en ocasiones aqueja al poema en prosa y es mucho más frecuente en el fragmento. En cualquier caso, y como he dicho en alguna otra ocasión, el poema en prosa es susceptible, en el grado que fuere, de incorporar todos aquellos elementos característicos del poema en verso a excepción de este rasgo de distribución versal y aquellos otros subsidiarios cuya realización sólo de éste dependen.
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