Como diría Kafka: "Todo entra en el libro de cuentas, pero nunca se hace balance" ( Carta al padre ). Hacer balance, aquí, supone obligarse al experimento del recuerdo narrado. Pero es fuerte el reparo: "Si miras al rostro de alguien durante tiempo suficiente, acabarás sintiendo que te miras a ti mismo". ( Mr Vértigo , p. 35). Especialmente si se trata de tu padre. Hablo del miedo del hijo a reconocerse mera copia de su padre, espectro del espectro. Así, la narración del padre fallecido, el retrato del hombre invisible, se convierte necesariamente, en esquela del hijo, obituario de uno mismo: "Nunca he oído de nadie que escribiera su propio obituario. Se supone que otros lo harán por ti una vez que hayas muerto". ( El Palacio de la Luna , 128). Pues existe: el hijo, el pícaro, el expósito, se ve forzado a redactar, en la refracción paterna, la crónica de su propia muerte. Retrato de un hombre invisible debiera titularse Self-Portrait in a Convex Mirror . Representa un extremo notable del síndrome de Ginés de Pasamonte, una ironía cervantina que recoge la radicalidad del experimento picaresco: "¿Cómo puede estar acabado ( La vida de Gines de Pasamonte ) - respondió él - si aún no está acabada mi vida?" ( Don Quijote , I, XXII). Ginés tiene en tanto su libro que exclama, orgulloso, "mal año para Lazarillo de Tormes y para todos cuantos de aquel género se han escrito o escribieren". Entre esos todos cuantos se encuentran Bleak House , Jane Eyre , Redburn , Ulises , Carta al padre , Absalom, Absalom , The Case of the Obliging Stranger , Retrato de un hombre invisible , Carpenter's Gothic , Patrimony , The Body Artist , El crerebro de mi padre y Experience . El mérito de Auster reside en haber comenzado con lo más difícil, con su propia muerte, contada en el deceso disfrazado de su padre, para de este modo lanzarse a narrar su futuro en la forma, necesariamente, de un pasado. De este modo se tiene "entera noticia de mi persona" (Prólogo al Lazarillo ), sólo así se limita el magma caótico de la vida: "Una historia limita la vida de una persona a las cosas que otra pueda decir sobre él" ( Book of the Dead , Ground Work , p. 201). Paul Auster, es tanto el detective reticente (Barry Lewis, p. 54) como el protagonista clandestino de Retrato de un hombre invisible , es la persona en la que, antes o después, se convierten todos y cada uno de sus pícaros, sus viajeros y sus huérfanos. Como conjeturaba Lauren Hartke: "Éste es un hombre que recuerda el futuro" ( The Body Artist ). Así se encierra, se limita, el mar confuso de la vida: haciendo balance justo al principio, obligandose pronto a un padre que no cesa de ser uno mismo.
La importancia de La invención de la soledad puede estimarse, en gran medida, por la influencia que ha tenido en dos experimentos contemporáneos, Patrimony (1991) de Philip Roth y Experience (2000) de Martin Amis. En gran medida, La invención de la soledad podría haberse titulado La experiencia del patrimonio , contradicción en términos, pues el patrimonio limita la experiencia . Termino con unas justas palabras de Justo Navarro: "Recordar que las personas son terriblemente frágiles es una obligación moral: Paul Auster dice que es cazador de coincidencias por obligación moral".
Nota: El presente artículo es una versión abreviada de otro, más extenso, en el que el autor profundiza en la relación entre The Invention of Solitude de P. Auster, Patrimony de P. Roth y Experience de M. Amis. Criterios editoriales han aconsejado la eliminación de esta parte y la condensación del resto.