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Litoral 247 Litoral

LAS NOCHES Y LA NOCHE

por Amalia Bautista
Litoral nº 247, 1º Semestre 2009

Número de páginas: 1
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Hubo noches de diluvio y noches de sequía, noches de insomnio y de anestesia, de pesadillas y de dulces sueños. Hubo noches que parecieron no tener fin y otras que pasaron en un vuelo. Noches en que celebraste la vida y noches en las que sólo querías morir. Hubo noches de amor y noches de sexo. Y a veces coincidieron. Hubo noches que acabaron con las bandadas de gaviotas y bandadas de gaviotas que pusieron fin a la noche. Noches de deslumbramiento y noches de hastío. Noches de ebriedad, muchas de alcohol y unas pocas de otras drogas. Algunas noches creíste haber encontrado al amor de tu vida, una sola temblaste con la certeza dolorosa de haber encontrado al amor de tu vida. También hubo noches de fiebre, de hospital, de parto, de lactancia, de tanatorio. Y otras de bares, discotecas, terrazas, coches, jardines. Hubo noches de tormenta, noches en las que te acunó el murmullo del mar, noches sin luna, noches de fuegos artificiales y noches de temor. Noches de multitudes y noches de la compañía necesaria. Y noches enteras de viaje, de la nada a la vida, ida y vuelta. Noches de palabras ásperas y noches del silencio más cálido, noches de impaciencia y noches de deseo cumplido, noches de zozobra y noches de paz. Noches de cerveza, vino tinto o tequila y noches de agua clara en duchas a deshoras. Hubo noches en que fuiste la elegida y muchas otras en las que te rechazaron. Noches de ciudades extranjeras y de ciudades familiares, noches de amistad, brindis, corazones jóvenes y limpios. Hubo noches de entrega, muchas, y todas te parecen pocas. Incluso hubo noches en que alguien descubrió en tu cuerpo una esquina del paraíso.Y hubo noches que creíste memorables y de las que no recuerdas nada.
 
Y luego llegó la noche, la que no admite plurales y se lleva mal con los adjetivos, la que fue única. La noche en que la tierra se borró bajo tus pies y comprendiste el peso de todos los símbolos. La noche que te desveló el significado de la soledad, la distancia, el abandono, el nunca. Fue la noche más triste, la más larga, la que jamás terminará. La noche que vino para poner ante tus ojos tu miedo, tu cobardía y tu desamparo. La hiriente noche que todo lo desgarró y en la que todo se marchita interminablemente. Es la noche que llevas a cuestas desde entonces, la que te atrapó y devoró tu fe. La de todo el llanto. La noche de todas las derrotas, la que resucitó todos los monstruos de tus peores sueños, la que se tragó la luna y las estrellas y toda la luz, la que sigue imponiéndose a todos los amaneceres. Noche del frío, noche del espanto, noche en la que cobrar conciencia de la muerte.
 
 
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