Wiliam Nicholson
Este sorprendente y polifacético pintor inglés fue sin duda alguna un artista lleno de talento. Y si su obra parece no haber alcanzado fuera de su país el reconocimiento que merece, ello quizás se deba simplemente al hecho de que el artista británico vivió entre dos siglos y dos concepciones del arte muy diferenciadas, que él, al menos de alguna manera, intentó reconciliar en su obra.
Nacido en Newark en 1872 y fallecido en 1949, William Nicbolson se vincula por una lado con la tradición pictórica de los siglos precedentes y, por otro lado, podría decirse que anuncia una pintura que sólo comenzaría a hacerse realidad mucho más tarde. Así, en innumerables ocasiones, los críticos que se han ocupado de su obra han destacado el hecho de que sus escuetos y sobrios paisajes prefiguran de alguna manera el minimalismo y las abstracciones de su hijo, el también pintor Ben Nicholson.
Y esta es otra de las características que relacionan a nuestro pintor con los artistas de los siglos anteriores, el hecho de entroncarse en una auténtica dinastía de artistas, pues fueron pintores tanto su primera esposa, Maybel Pryde, desgraciadamente fallecida muy pronto, en 1918, como su cuñado James Pryde, y luego lo serían también su hijo e incluso su nuera, Winifred Nicholson, esta última una lírica y a veces incluso espiritual pintora de flores y paisajes.

La pequeña flor, 1923 |
Pero volviendo al creador de la dinastía, aunque es cierto que William Nicholson es conocido sobre todo por sus espléndidos bodegones (que en muchas ocasiones hacen pensar en aquellos que pintaran los grandes maestros del siglo XVIII, pero que en muchas otras ocasiones, como, por ejemplo, en el titulado
The Little Flower Piece , nos sorprenden, tanto por esa sobriedad cercana al minimalismo a la que nos referíamos, como por la curiosa perspectiva adoptada), ésta no es en verdad sino una faceta más de su trabajo, porque el pintor de Newark fue también un excelente e innovador paisajista, como puede admirarse tanto en esos lienzos titulados
A Road Near Rottingdean ,
The Hill Above Harlech , o
Near Littlehampton , que son el ejemplo perfecto de esa tendencia a la abstracción a la que nos referíamos, como en obras tan bellas como esa onírica playa del Lido pintada en la década de los años treinta, o, por supuesto, en esa extraña y sorprendente vista aérea de la plaza de toros de Málaga, pintada en 1935. Y, del mismo modo, muy interesantes son sus también innovadores retratos, en los que en ocasiones se han visto influencias de Whistler e incluso de Velázquez.
Y es que en definitiva William Nicholson fue un artista de amplio espectro, pues no sólo fue un pintor que practicó todos los géneros, tanto el retrato, como el bodegón o el paisaje, sino que también fue ilustrador de libros, especialmente de literatura. infantil, un buen escenógrafo teatral, y un excelente xilógrafo y grabador que muy pronto, en 1896, realizó un abecedario que alcanzó gran éxito, además de crear junto a su cuñado James Pryde un seudónimo, Beggarstaff Brothers, bajo el que ambos trabajaron como cartelistas, en la línea del modernismo, en un estilo similar al de los grandes cartelistas alemanes.

Ballroom, 1918
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En una exposición organizada recientemente por la Royal Academy of Arts todos y cada uno de estos aspectos de su obra fueron, como es lógico, presentados, estudiados y analizados. Mas una vez más lo que más llamó la atención fueron esos rasgos que en alguna de sus obras, como, por ejemplo, además de las ya citadas, la titulada
Ballroom in an Air Raid , pintada en 1918, anuncian una pintura mucho más moderna.
Conocido sobre todo por una famosa fotografía que realizó Malcolm Arbuthnot en 1912, cuando el pintor tenía cuarenta años, William Nicholson nunca llegó a pintar su autorretrato, aunque ocasionalmente aparece en alguna de sus obras reflejado de manera imprecisa en algún espejo o como una sombra en el suelo de algún paisaje.
Lee Miller
Aunque durante todos estos años nunca faltaron quienes continuaron interesándose en ella, no sin razón, pues se trata en verdad de una mujer fascinante, también es cierto que la mayoría de quienes se sentían atraídos veían sobre todo en Lee Miller, o bien la bellísima modelo retratada por los más prestigiosos fotógrafos de la primera mitad del siglo XX, o bien una de esas estadounidenses que frecuentaron los ambientes artísticos de vanguardia en Europa, lo que le permitió ser la amiga íntima de algunos de los más grandes artistas de este período, la amante de Man Ray y luego la esposa del artista y coleccionista sir Roland Penrose.

Autorretrato, 1932 New York |
Sin embargo Lee Miller fue también una fotógrafa excepcional. Y además lo fue en muchos y muy distintos campos, pues no sólo ejerció su talento realizando excelentes retratos de todos esos artistas y personajes famosos que frecuentó a lo largo de su vida, trabajando como fotógrado de moda o experimentando, sobre todo durante el período que colaboró con Man Ray, innovadores estilos, sino que también fue una activa corresponsal de guerra para la Segunda Guerra Mundial, siendo por ejemplo una de las primeras en captar todo el horror de aquellos momentos recién liberados los campos de exterminio nazis.
Nacida en 1907 cerca de Nueva York, muy pronto, en 1925, la joven norteamericana realiza su primer viaje a París, donde estudia técnica teatral en 1'Ecole Medgyes y donde ya establece un primer círculo de amigos. Aunque en realidad es al año siguiente, y de nuevo en NuevaYork, cuando la suerte la sonríe verdaderamente. En un rocambolesco accidente de tráfico conoce a Condé Nast, el editor de Vogue , que sabe captar inmediatamente sus muchas posibilidades y que la hace comenzar a trabajar como modelo para su ya famosa revista. A partir de 1927, Lee Miller, que acaba de cumplir veinte años, posa como modelo para los más prestigiosos fotógrafos del momento, artistas procedentes, tanto del mundo de la moda propiamente dicha, como de las más innovadoras vanguardias artísticas, gente como Eduard Steichen, creador junto a Alfred Stieglitz de la famosa T'he Little Galleries of the Photo-Secesion , Arnold Genthe, que realizaría espléndidos retratos de ella, el alemán Horst P. Horst, etc. Pero pese a este éxito la inquieta joven decide regresar a París donde, en un primer momento, continúa trabajando como modelo para los más celebres costureros de este período, Jean Patou, Lucien Lelong o la famosa Elsa Schiaparelli, una creadora italiana muy vinculada a los surrealistas, aunque muy pronto Lee establece contacto con su compatriota Man Ray convirtiéndose en su modelo, su ayudante y en su amante.
Nacido en Filadelfia en 1890, Man Ray que en un principio era un pintor cubista interesado por la abstracción, había conocido en Nueva York a Marcel Duchamp y Francis Picabia, que habían abandonado Europa a causa de la guerra y que disfrutaban en los Estados Unidos del papel de figuras destacadas del mundo del arte de vanguardia. Instalado en París desde 1921, Man Ray había establecido estrechos vínculos con el grupo de los surrealistas y muy pronto había comenzado él mismo a realizar cine experimental y a trabajar como fotógrafo, creando por ejemplo en 1922 los rayógrafos, siluetas de objetos sobre una placa sensible, punto de partida de la fotografía abstracta. Lee Miller conoce a los amigos de Man Ray, a Paul Eluard, a Picasso, a los miembros de los ballets rusos. Y en 1930 es ella quien "interpreta", en el film de Jean Cocteau Le fang d'un poete , una figura emblemática del surrealismo del período, la pálida y misteriosa estatua femenina sin brazos que anima al poeta a penetrar en el espejo que orna uno de los muros.