ERASE UNA VEZ...
EXIT -IMAGEN Y CULTURA-
Este número de esta bella publicación trimestral de cuidadísima confección está dedicado, como indica su título, al mundo de los cuentos. Se ha reunido una selección de una treintena de fotógrafos, entre ellos media docena de españoles, cuyas imágenes recrean mundos de ensueño llenos de reminiscencias y homenajes a algunos célebres relatos, Alicia en el País de las Maravillas, Caperucita Roja, El Sueño de una noche de verano, etc., aunque algunas de estas imágenes, como por ejemplo las que tienen como autora a la famosa Annie Leibovitz, lo que nos ofrecen son mundos extraños y oníricos, que nos sorprenden precisamente por su originalidad, aunque estén, como el resto, narrándonos misteriosos cuentos que, aunque no consigamos entender completamente de manera racional, de algún modo conocemos, de algún modo nos son familiares, porque están vinculadas con las imágenes de nuestros sueños y nuestra infancia.
Como dice en su editorial Rosa Olivares, la directora de esta bella publicación, "Son mundos en los que nada de lo que pueda suceder nos parece extraño, ni que una bella se enamore de una bestia, ni que un gato hable ni que un niño pueda dormir en una caja de cerillas y bañarse en un dedal. Pero detrás de este paisaje mágico las situaciones son las mismas que vivimos siempre, el miedo, el deseo de cambio, la injusticia, el amor y la necesidad de superar las adversidades para ser mejor. Evidentemente hablan de nosotros y de nuestros problemas. Son siempre actuales y es por eso que la fotografía siempre se ha sentido atraída por ellos, por sus ambientes y personajes, muy atractivos para servir de excusa e introducirnos en lugares mágicos, paisajes extraños y situaciones imposibles. Aquí la fotografía tiene que descifrar las similitudes y diferencias entre lo real y lo imaginario y construir con imágenes reales un mundo simbólico que se nos aparezca tan horrible como el real".
Imágenes que metamorfosean y distorsionan la realidad. Bellas y horribles. Inquietantes y diferentes. A veces, incluso amenazantes. Porque es cierto que en algunas de estas imágenes, por ejemplo en las creadas por la australiana Tracey Moffat, una artista muy marcada por el cine, se percibe una atmósfera de violencia y extrañeza. Pero incluso ahí lo que prima es la belleza.
Para crear sus mundos virtuales son numerosos los fotógrafos que utilizan los útiles y las técnicas digitales más vanguardistas. Aunque sea para, como en el caso de Maggie Taylor, crear imágenes de atmósfera muy victoriana. Maggie Taylor lleva ya casi una década fabricando sus imágenes con un escáner como principal herramienta. Primero, busca en los mercadillos y a través de Internet las fotografías antiguas de juguetes y otros objetos que le interesan; luego, escanea los elementos y fragmentos que considera idóneos para sus propósitos y, finalmente, los va superponiendo para crear sus propias imágenes, su propio relato. Aunque mis imágenes no son fotografías tradicionales, pienso, sin duda, en mi escáner como un dispositivo que registra la luz y que utilizo para tomar muestras del mundo que me rodea. Rara vez fotografío personas contemporáneas -prefiero reciclar fotografías sin reclamar del siglo XIX de gente desconocida. Hay algo onírico y misterioso en sus vestimentas y expresiones.
También Mat Collishaw -uno de los jóvenes artistas británicos que se dieron a conocer internacionalmente en los noventa a partir de la exposición Sensation de la Royal Academy- emplea los medios digitales para la recreación de sus mundos fantásticos. Y del mismo modo, los protagonistas de las imágenes de la sueca Helena Blomqvist -chimpancés, soldados infantiles, brujas blancas, ranas- se mantienen erguidos ante un telón de fondo de cielos y paisajes dramáticos. Cuentan historias cortas sobre sueños, anhelos vulnerabilidades, la soledad y la muerte; relatos imbuidos de melancolía, insinuaciones de magia y de tragedia. Su obra resulta de una combinación de fotografía, pintura, costura y collage, donde abundan las referencias a películas antiguas, la historia del arte, clásicos literarios, escenas teatrales, cuentos de horror y la brutalidad de acontecimientos históricos reales.
En definitiva, una excelente monografía perfectamente coordinada por Amber Gibson, que reúne una lograda y fascinante selección de obras tratando este tema
Mat Collishaw Fairy Story, 2003.
Maggie Taylor It All seemed Quite Natural, 2006.
Helena Blomqvist The Last Night for the Last Golden Frog, 2008.
Helena Blomqvist Girl with Red Coat, 2005.
Tracey Moffat, Invocations 5, 2000.