
Naturaleza muerta,
ramo de flores, 1677.
Abraham Mignon |
Toda la belleza del mundo reunida en un solo lugar. Como si se tratase
de un museo de ensueño. Y aun más. Porque si en los museos
todo está clasificado, mostrado según criterios, aquí,
en Maastricht, las obras de arte no parecen responder sino a un solo capricho:
seducir al visitante. Museo efímero creado por el azar, o, mejor
dicho, por la necesidad de los coleccionistas que por una u otra razón
se ven obligados a desembarazarse de sus tesoros. Pero también el
resultado de la tenaz búsqueda de los galeristas durante meses, durante
años. Y por supuesto también el resultado de los hallazgos
de la arqueología o de la investigación. Y todo ello reunido
aquí, sólo durante unos días, con el único propósito
de seducir al privilegiado visitante de tan excepcional acontecimiento.
Famosa por haber sido conquistada, allá por 1579, por los tercios
españoles que capitaneaba Alejandro Farnesio, la bella ciudad medieval
situada en las riberas del Mosa hoy es sobre todo conocida por haberse firmado
en ella en 1992 un muy debatido Tratado de la Comunidad Europea.
Centro cultural desde la época romana, Maastricht fue siempre
un importante núcleo de intercambios comerciales. Pero su excepcional
Feria de Arte ha conocido estos últimos años un desarrollo
y una evolución espectaculares. Como decía en una reciente
entrevista el anticuario francés Nicolas Kugel, miembro del consejo
de administración de la Feria: "En 1990 yo era el único
expositor francés, rodeado de galerías de Europa del Norte
y de Gran Bretaña, especializadas la mayoría en cuadros antiguos.
En menos de diez años el desarrollo ha sido espectacular, sobre todo
en el dominio del mobiliario y del objeto, aunque recientemente, cuando
las grandes galerías internacionales se han desplazado a Maastricht
arrastrando con ellas a su clientela, también en el ámbito
de la pintura contemporánea".

El suelo del bosque. 1600.
Otto Marsens van Schrieck |
Este año han estado presentes más de doscientos galeristas
y comerciantes de arte y antigüedades procedentes de catorce países
que han atraído a más de setenta mil visitantes del mundo
entero. También han estado presentes alrededor de cincuenta museos
de once países; entre ellos algunos tan importantes como el Metropolitan
Museum de Nueva York, la National Gallery de Washington, el Museo del Louvre
y el Musée d'Orsay de París, el Museo de El Prado de Madrid,
la National Gallery de Londres, etc. Entre los nuevos participantes merece
destacarse la galería Sarti Gallery de París, que presentaba
antiguos maestros italianos de los siglos XIII al XVII; la galería
Alan Cristea de Londres, especializada en grabados de maestros del siglo
XX, tales como Picasso o Matisse, y en la obra gráfica de algunos
de los mejores artistas vivos. Otro recién llegado, Trevor Philips
de Londres, presentaba un tema de colección que hasta ahora no había
estado presente en Maastrich: instrumentos científicos y globos antiguos:
Y también por primera vez estaban presentes dos galerías argentinas,
ambas procedentes de Buenos Aires y llamadas Eguiguren, que presentaban
mobiliario francés e hispanoamericano.

Paisaje clásico idealizado,
1813 (detalle).
J. Christian Reinhart
|
Tres galerías representaban la excelente presencia española
en la Feria: Luis Elvira, de Oropesa del Mar, Castellón, una galería
especializada en el arte medieval y en el hierro forjado, que en esta ocasión
presentaba entre otros extraordinarios objetos un llamador de hierro forjado
en forma de dragón alado de estilo gótico utilizado en el
Reino de Aragón del siglo XV y una caja fuerte de hierro grabado
al ácido y decorada con doce figuras procedente de Nuremberg y de
los inicios del siglo XVII; la galería Caylus de Madrid que presentaba
entre otras cosas un cuadro del siglo XVIII de Vicente López Portaña
titulado Una alegoría del invierno y un lienzo del siglo XVI del
pintor italiano Luca Longhi representando a la Sagrada Familia; y finalmente
la presencia española contaba con la galería López
de Aragón, también de Madrid y especializada en el arte medieval
y renacentista, pero que en esta ocasión presentaba un cuadro monumental
de José María López Mezquita (1883-1954) titulado Mi
amigo Don Segundo que fue medalla de oro en la exposición de 1910
en Buenos Aires.

Niña con paloma, 1775.
Jean Baptiste Greuze |
Entre las ofertas verdaderamente espectaculares la presentada por la
galería Emmanuel Moatti de París, un retrato típico
de Rembrandt vestido con un traje oriental, pintado por su alumno Isaac
de Jouderville (1613-1648) y la presentada por Verner Amell Ltd de Londres,
un retrato realizado por Lucas Cranach el Menor representando al príncipe
elector Juan Friedrich rodeado por tres damas de honor. También excepcional
la oferta presentada por David Tunich de Nueva York: ocho dibujos de Fragonard
creados para ilustrar Orlando furioso de Ludovico Ariosto y procedentes
de la colección privada de J. Carter Brown, director de la National
Gallery en Washington. En lo que se refiere a los libros antiguos y manuscritos
merece destacarse una colección excepcionalmente rara de textos que
datan del principios del siglo XV; colección que forma parte de una
de las obras más importantes de la Antiquariat Bibermühle de
Ramsen. El libro, terminado en París, contiene textos sobre la vida
de Cristo, descripciones de vida de santos y la historia de Griselda del
Decamerone de Boccaccio, ilustrado con setenta y ocho miniaturas por el
Maestro del Apocalipsis de Berry.

Trompe L'oeil, 1702.
Edwaert Collier |
Entre las miles de obras presentadas alcanzaron gran éxito por
ser piezas excepcionales, raras y preciosas una pequeña escultura
votiva en bronce de sólo unos doce centímetros de altura representando
una pareja enlazada realizando el acto sexual. Procedente de la cultura
pre-islámica de Arabia del Sur, el actual Yemen, y presentada por
la galería Weber Kunsthandel de Colonia, esta pequeña joya
aparentemente servía como confesión de un desliz sexual, probablemente
cometido en un templo. En aquella época era la forma de reconocer
públicamente, incluso ante los dioses, la culpa cometida. En cualquier
caso todo esto no son en buena medida sino conjeturas pues en realidad nunca
hasta ahora se había encontrado una escultura parecida. Otra antigüedad
muy comentada fue la presentada por la Royal-Athena Galleries de Nueva York,
un casco en bronce de Frigia, Asia Menor, completo que data del siglo IV
antes de JC. Además del casco mismo consta de protectores para la
cara y las mejillas provistos de huecos para los ojos, la nariz y la boca.
Las partes de las mejillas y el mentón están decoradas imitando
barba y bigote. En cualquier caso una pieza de la que se sentiría
orgulloso cualquier museo.