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Álbum. Letras-Artes 80 Álbum. Letras-Artes

Art Decó. Una mirada elegante / Pierre-Paul Prud' Hon

por C. de Sobregrau / Joaquín Lledó
Álbum. Letras-Artes nº 80, primavera 2005

Número de páginas: 3
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- Disipa tu aflicción, alentando por día una pasión -recomendaba la provocativa Mae West. Ciertamente, no es una mala solución. La ruleta gira enloquecida. El clarinete de Benny Goodman aúlla ¡Swiiiiinnng!
Gira y gira la Ruleta: Ríen va plus!
Salut les copains!
See you, my friend!
Pierre-Paul Prud' Hon
Joaquín Lledó
La infancia de Prud'hon transcurrió en el sur de la Borgoña, en una pequeña ciu­dad de nombre ilustre, Cluny, cuya inmensa abadía benedictina había ejerci­do una inmensa influencia sobre todo el mundo cristiano en el siglo XII, aunque en el XVIII la ciudad ya no era sino una población casi abando­nada que vivía replegada sobre su glorioso pasado. Décimo y último hijo de Christophe Prudon, maestro cantero, y de su esposa, Françoise Piremol, nuestro artista había nacido un 4 de abril del año de gracia de 1758. Según dicen, fueron el cura de su parroquia y los monjes de la abadía, con los que hizo sus primeros estudios, quienes, viendo sus buenas aptitudes para el dibujo, consiguieron que el obispo Gabriel-François Moreau, conocido pro­tector de las artes, le acordase en 1774 una beca para continuar sus estudios en la escuela de dibujo de Dijon, fundada una década antes, en 1765, por un pedagogo de gran talento, François Devosge. Prud'hon, que vería fallecer a sus padres durante los tres años que pasó en esta escuela, encontraría en este excelente maestro apoyo moral e incluso material. En cualquier caso, muy pronto, desde 1776, el joven artista establecería también una provechosa relación con un amateur de Beaune, Jean Baptiste-Anne-Geneviéve Gagniard, barón de Joursanvault.

La unión del amor y la amistad, 1793 (detalle)
Este aristócrata de nobleza reciente había pro­tegido ya a Bénigne Gagneraux, que en 1784 pin­taría la famosa Entrevista de Gustavo III con el Papa Pío VI (hoy en el Museo de Estocolmo) y en el momento que establece su relación con Prud'hon hacía trabajar también a otros elementos promete­dores de la escuela de Dijon, como, por ejemplo, al pintor Jean Naigeon, que con el tiempo se conver­tiría en el primer conservador del museo del Pala­cio de Luxemburgo, y al escultor Claude Ramey, que en 1782 obtendría en París el premio de Roma y que en 1813 realizaría la célebre escultura de Napoleón que se conserva en el Louvre.
Así, e122 de septiembre de 1777 el barón con­cede a Prud'hon un certificado de "buen masón" en la logia La Bienfaisance de Beau­ne, de la que Joursanvault era el Venerable y en cuyos trabajos tam­bién participaban otros artistas. Durante los cuatro años siguientes, 1776 a 1780, Prud'hon, que vuelve a instalarse en Cluny, prác­ticamente sólo trabajará para su protector, realizando sobre todo numerosos dibujos para los libros de erudición relacionados con la heráldica y el simbolismo que publica el barón. Una tarea que sin ninguna duda influirá de manera decisiva en su formación y en defi­nitiva en su estilo.

El alma rompe con los lazos que la encadenan
Aunque es evidente que todo en su futura carrera le engloba en el neoclasicismo, Prud'hon sólo se ocupará en ratas ocasiones de los temas clásicos de este estilo, esas escenas de historia antigua, bíblica o relacionadas con la mitología que eran tan habituales en esta época. Como dice Delacroix "El verdadero genio de Proud'hon, su dominio, su imperio, es la alego­ría". En perfecto acuerdo con Winckelman, que aconsejaba a los artistas dar la espalda a los grandes temas de la mitología o de la
religión y "hacer obra de poetas... recurriendo a la alegoría", el obje­tivo de Proud'hon a lo largo de su vida fue siem­pre pintar, dibujar ideas. Una vocación que fomen­tarán su maestro y su mecenas y a la que pondría sin dudas alas su condición de masón. Pero de momento, a finales de 1777, lo que acontece es algo que transformará por completo la vida del artista, que en ese momento todavía no ha cum­plido veinte años. Sus relaciones con la hija de un vecino de su familia, e1 notario real Pennot, acaban en un precipitado matrimonio a causa del embara­zo de la joven. La unión no será feliz, lo que no impedirá el nacimiento de otros cinco hijos, el último en 1796.
Entre 1780 y 1783 Prud'hon vive en París, estudiando en la Academie Royal y preparando el concurso que deberá llevarle a Roma. Y finalmen­te, en el verano de 1784, el pintor logra su propó sito, ganando e1 tan deseado premio de Roma con una obra, hoy perdida, títulada Pompeya delante de GentiuJ. Una obra de tema hístoricísta de poca importancia en la obra del artista, pero que, como dejan ver los dibujos conservados, ennoblecen ya discretas referencias a Miguel-Ángel y a Poussin.

Desnudo de espalda (dibujo), 1790
En Roma, donde residirá los siguientes cuatro años, Prud'hon conoce a Canova. El escultor le pro­tegerá, ofreciéndole su taller y sus relaciones inter­nacionales. La estancia en la Ciudad Eterna y el des­cubrimiento de la antigüedad en toda su grandeza y refinamiento serán, lógicamente, acontecimientos decisivos en la formación del artista. Sus cuadernos romanos, que son prácticamente todo lo que se ha conservado de esta etapa, están llenos de estudios de esculturas antiguas o renacentistas, aunque también aparecen algunos esquemáticos bocetos de persona­jes y lugares romanos y lo que parecen ser dibujos preparatorios de algunas de sus obras futuras.
A su regreso a París, Prud'hon vive durante algún tiempo pobre e ignorado, obligado a pintar miniaturas para subsistir. Luego, otro amateur, el conde Hatlai, le hace algunos encargos. Y es apa­rentemente para este nuevo protector para quien el artista dibuja lo que podemos considerar ya obras representativas de su estilo, su conocida Ceres transformando en lagarto al joven Stellio que se burlaba de ella y El Amor domina a la Razón. Aun­que es también a partir de este período cuando el artista comienza a pintar numerosos retratos. Un género en el que mostraría un pintor excelente, pese a que, aparentemente, Prud'hon desarrolla esta faceta de su arte porque, en un país y en una época en que los amateurs tienen otras preocupa­ciones que acumular obras de arte, el retrato es el único medio de subsistencia. Pese a ello, obras como Rutger Jan van Schimmelpen­ninck y fu familia hacen evidente su maestría.
Con la llegada de la Revolu­ción se produce otro aconteci­miento importante para la cartera de Prud'hon. El artista es contra­tado como ilustrador por un gran editor, Didot 1'Aine. La última década del siglo XVIII fue en la Francia revolucionaria una autén­tica edad de oro para el arte del libro. Empeñado en convertir la edición francesa en la primera de Europa, Didot, tras asegurarse la protección del gobierno (fue él quien imprimió los billetes de banco republicanos, los famosos assignats; tarea que le proporcio­nó grandes beneficios) el editor no dudó en invertir todas sus ganan­cias en sus poco rentables edicio­nes de lujo. Fue David, el pintor más prestigioso de esta época, quien dirigió las ilustraciones de las obras de Racine, de Virgilio y de Horacio. Pero, además de Proud'hon, colaboraron en la empresa algunos de los discípulos de David, como, entre otros, Girodet y Gérard.
Los diez años de la era impe­rial constituyen sin duda el perío­do más favorable para el artista, que realiza en esta década sus dos , obras más célebres, La emperatriz Jofephine y la La Justicia y la ven­ganza divina persiguiendo al Crimen.
Número de páginas: 3
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