Todavía en Arden las pérdidas (2003, AP) «todos los signos están vacíos» [415]. En cierto modo, este libro sería el epílogo de un vértigo iniciado años atrás, una manifestación de esa voz que Tomás Sánchez Santiago denomina «rebotante» y que caracteriza a un discurso obsesivo y autorreferencial (2006). No obstante, AP se constituye en discurso bifronte. El paisaje despojado de sentido continúa frente al poeta, pero los poemas, al modo de las páginas desplegadas de un libro abierto, ofrecen, junto al desierto simbólico de LF , los espacios de la memoria que poblaban los libros anteriores. Así, por ejemplo, la pureza perdida de la niñez comparte espacio con el presente: «veo la pureza de rostros que se forman en la lluvia [...]. Son los desvanes de la infancia» (417). Los poemas acusan esa copresencia temporal y el discurso poético se polariza sobre los términos vi y ahora , a veces resueltos dialécticamente en el adverbio aún . Materialidad y recuerdo se engastan en nuestro topos, la (im)pureza, para dar cuenta de una especie de condena: «Hay úlceras en la pureza, vamos // de lo visible a lo invisible. // // En este error descansa nuestro corazón» (430). El poeta abrazaría definitivamente la indiferencia, su única pasión, pero no parece posible porque «Así es la vejez: claridad sin descanso» (461). La voz de la edad, de nuevo.
Bibliografía
CASADO , Miguel, «Epílogo», en Esta luz, Barcelona, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2004.
-, «Un ejercicio de comparación: Lapidario y Lápidas», en Del caminar sobre el hielo , Madrid, Antonio Machado Libros, 2001, pp. 131-142.
RODRÍGUEZ , Ildefonso, «Las músicas de Gamoneda», en Espacio/Espaço escrito, Badajoz, 33-34 (2004), pp. 37-44.
-, «Una conversación con Antonio Gamoneda», en Diego Doncel (ed.), Antonio Gamoneda, Madrid, Calambur, 1993, pp. 61-85.
SÁNCHEZ S ANTIAGO , Tomás, «La armonía de las tormentas», prólogo de Antología poética, Madrid, Alianza Editorial, 2006.
SARTRE , Jean-Paul, ¿Qué es la literatura?, Madrid, Losada, 2003 (1950).