Al llamado microrrelato cada vez se le presta más atención en España (en Hispanoamérica hace muchos años que es un género con gran predicamento), de lo que son prueba las editoriales Menoscuarto de Pamplona, Páginas de Espuma de Madrid y Thule de Barcelona. En la primera de las citadas ha publicado la escritora vasca Julia Otxoa Un extraño envío , con prólogo perspicaz de José María Merino. Mininarraciones en las que se dan la mano el absurdo y la violencia (no es ningún disparate reconocer vagamente el trasfondo de la vida cotidiana en Euskadi) y entre las que destaca el cuento epistolar «Un extraño envío», irónica y amarga imagen de la incomunicación.
También el leonés Juan Pedro Aparicio ha experimentado con el relato brevísimo o «cuántico», como prefiere llamarlo, en La mitad del diablo (Páginas de Espuma). El libro es en realidad la primera parte de un proyecto que debía comprender 333 minificciones (la mitad del número diabólico, de ahí el título), de las que aquí se recogen 166 en orden decreciente de extensión y con el común denominador de tratar el tema del mal. Aparicio ha utilizado la elipsis como recurso básico de la invención, forzando progresivamente el espacio de lo no dicho (la materia oscura u omitida del relato) para que la necesaria implicación deductiva y reconstructiva del lector sea mayor. Habrá que esperar a la segunda mitad de ese diablo (seguramente la de las narraciones largas) para completar la figura cabal de este atractivo proyecto.