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Ínsula 719 Ínsula

Los Baroja y Andalucía

por Pío Caro Baroja
Ínsula nº 719, Noviembre 2006

Número de páginas: 4
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Según la imaginación del escritor, son obra de un inglés singular y algo chalao, como dirían en Andalucía, un viajero romántico por esta España que tanto gustó a los escritores-viajeros o viajeros-escritores de los siglos XVIII y XIX , llamado Juan Hipólito Thompson, hijo de un taxidermista de Londres y que casa en Andalucía, donde debió de pasar gran parte de su vida. Las narraciones atribuidas a tan singular personaje son El convento de Montsant y El viaje sin objeto . La maravillosa novelita El convento de Montsant sucede en Ondara, lugar en la costa levantina llena de luz cegadora, con una historia de amor mediterráneo, de la que Visconti hubiera realizado una atractiva película, con rapto de monjita por militar enamorado y la complicidad de otros actores perfectamente dibujados, y mujeres que cautivan y nuestro inglés fantástico, con un fondo y una escenografía románticos, con la figura de Lord Byron al fondo. Historia que siempre me acompañó en mis sueños cinematográficos y que marca con dolor un punto de mi fracaso, por ser una de las obras más bonitas de don Pío, emparentada por este mar con su Laberinto de las sirenas.
En El viaje sin objeto, el protagonista es J. H. Thompson, el inglés más barojiano de todos, un personaje curioso y divertido, uno de esos ingleses que aparecían de pronto en sus novelas. Thompson recorre España de norte a sur, como sucedía con todos los viajeros que venían y vienen a España, incluso Brenan, para llegar a Andalucía, donde años después de sus aventuras se casa y monta un negocio en Málaga, dedicado al comercio de uvas, probablemente de uvas pasas. Toda la última parte de su viaje desde Madrid hasta su embarque con los filohelenos camino de Missolongui, se desarrolla en Andalucía. Las cosas que le suceden a este inglés fantasioso y ameno están siempre respaldadas por un marco de sucesos históricos y personajes reales que don Pío inserta en sus historias. Por otro lado, la descripción de las ciudades por las que pasa el amigo Thompson son de la España etnográfica de esos años: costumbres, formas de vivir y personajes populares que el inglés carga con los tópicos habituales: frailes trabucaires, bandoleros románticos, navajas y caballos, niñas y damas de melindre, y benefactoras que protegen a este inglés rubio y fantasioso. Sevilla, Sanlúcar, Trebujena, se describen y forman parte de una trama divertida entre la lucha política, violenta, con oficiales franceses petulantes y milicianos populares, gentes fanáticas o liberales, clásica del siglo XIX , todo ello con el baúl del romanticismo con el que viajaba don Pío por España.
Para Alcarrazas, Chiclana;
para trigo, Trebujena,
Y para niñas bonitas,
Sanlúcar de Barrameda.
En su otra novela, Los contrastes de la vida, también de la serie de Las memorias de un hombre de acción, hay la historia de El niño de Baza , un gitanillo audaz y pinturero.
Pero volvamos otra vez a repetir la historia, porque en Los visionarios , novela última de la trilogía La Selva oscura , escrita a raíz de la caída de la monarquía, hace un reportaje muy de aquellos días, realizando un análisis de las causas de la caída del rey Alfonso XIII, con una crítica muy clara sobre los Borbones españoles. La novela se origina con un viaje a Andalucía en la que entra por Sevilla, describiendo la ciudad y sus personajes, completada con la vida en el campo andaluz, entre braceros y señoritos, con ideologías opuestas, de anarquistas y comunistas, y unas notas sobre el brote de la sociedad libertaria de La mano negra, cuyos hombres fueron juzgados y algunos ejecutados. Son especialmente literarios los capítulos dedicados a los caballistas y bandoleros más conocidos, con toda la literatura que creó el novelista Fernández y González sobre el tema, y la historia de esa asociación de braceros y campesinos, narrada por un viejo bracero anarquista que perteneció a ella. En ese mismo volumen va también otro reportaje sobre un tema distinto y situado en otro lugar de España, titulado Los milagros de Ezquioga , que le valió para que los elementos clericales del país se enfurecieran y le hicieran furibundas críticas e insultos. En la parte final de la novela vuelve a Andalucía con más reportajes sobre la situación política en Córdoba, muy distinta de su primera visión cordobesa de La feria de los discretos . Pero hay en las dos una semilla romántica sobre la libertad y el comunismo libertario: en La Feria , encarnada en Pacheco el bandolero, y en Los visionarios en todos esos braceros del campo andaluz.
Está claro que fue Córdoba la ciudad de Andalucía que más le atrajo a don Pío. El libro séptimo de Los visionarios se titula La ruina de la casa de los Baena, una historia sobre la rivalidad de dos familias de terratenientes, una de ellas con solera aristocrática y su hundimiento económico, precisamente en los años en los que anarquistas y sindicalistas luchaban por el reparto de tierras y las mujeres por el amor libre. Se cuenta en ella otra intentona popular por hacerse con la administración de un pueblo y su fracaso con la muerte de sus personajes más caracterizados, y el final de las tres mujeres de esta familia que antes fue rica y prestigiosa. Es una historia familiar muy andaluza, trágica y campera con parecida línea a las de otras narraciones barojianas en las que se mezcla el romanticismo revolucionario en esta sociedad fundamentalmente agrícola. Son novelas o narraciones del campo andaluz, con gran riqueza de personajes, visionarios los llamó don Pío. Esta novela fue presentada en el Ateneo de Madrid, en una jornada de la llamada «crítica de masas» que terminó con gran bronca en la que el autor fue abucheado por un grupo de reventadores dirigidos por el periodista Fernández Armesto, y defendido por un joven comunista llamado Félix Pumarega, según recordaba Francisco Pina, que asistió a la turbulenta sesión, y que Pío recuerda también en sus Memorias , en La galería de tipos de la época .
Pero aún hay más; en su novela Las noches del Buen Retiro escrita en Itzea en 1933, y publicada al año siguiente, hay en su final un viaje romántico del protagonista Jaime Thierry en busca de su amor perdido, Concha Villacarrillo, esta vez a un cortijo de Córdoba, donde está Rosa con su marido y sus hijos. Es una vuelta de don Pío otra vez a la campiña cordobesa, donde llega cargado de historia viva, de recuerdos y de romanticismo.
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