El despojamiento de la historicidad y del valor del arte en el sentido moderno está en la base de la idea de la literatura como un vacío, como un desierto, que obtura la posibilidad de instauración de sentidos unívocos y posibilita su repoblamiento vía el exceso o el extrañamiento: de Lamborghini a Saer, de Aira y Laiseca a Guebel y Pauls. Babel hace de esto el centro de su operación sobre la tradición: podría afirmarse que todo el repertorio de secciones de la revista es una respuesta y homenaje al único texto de Borges que la revista publica: "El escritor argentino y la tradicion" (N° 9). Así, en ese gesto de construcción selectiva desde un presente, la redefinición de la tradicion de Babel se realiza según operaciones muy diferentes a la de Punto de Vista . Ésta había empeñado sus esfuerzos interpretativos casi excluyentemente en la elaboración de una nueva tradición de la literatura argentina construyendo una genealogía según claves provenientes del pensamiento crítico-político de fuerte anclaje en el intelectual moderno, de Hernández a Contorno. Babel , en cambio, retoma a Borges sin homenajearlo, con el objeto de reivindicar para la literatura la clave de su autonomía y para la literatura argentina el territorio del universo. La literatura extranjera, de escasísima presencia en Punto de Vista , reaparece en Babel .
A la presumible angustia de corroborar que "la literatura no hace tornar las ruedas de la historia" y que por lo tanto, la palabra se vuelve un eco sin transcendencia extraliteraria, sin función fuera de su propia esfera y aún dudosamente dentro de ella misma, a esta instancia decimos, le sigue la liberadora sensación del despojado que apuesta sus magras posesiones a la "escritura". Este desligamiento del sentido, de la literatura como traducción de un mundo, le permite al escritor desprenderse de la funcionalidad a la que lo sometieron los grandes órdenes del pensamiento moderno. Babel nos instaura de lleno en el horizonte posmoderno por la vía de la filosofía, de las ciencias sociales pero, fundamentalmente, de la literatura. La presencia determinante de la crítica literaria posestructuralista en sus páginas, particularmente la de Barthes, demuestra el enorme grado de efectividad de su implantación en los ámbitos académicos durante los años 80 así como su capacidad de "contaminación" de las otras zonas teóricas cercanas.
Hemos tratado de construir, aunque no sea más que sumariamente, un mapa arbitrario de los circuitos de revistas por los cuales pasaron los principales debates culturales y literarios de los años 80. La pretensión no ha sido, como se comprueba, el armado de un improbable catálogo que abarque la totalidad de las publicaciones de importancia del periodo. Nos conformamos con diseñar una hoja de ruta de ciertos itinerarios que marcaron el aire de la época, a la luz de los apasionados momentos de la libertad recuperada en los que millones de argentinos gritamos "nunca más".