En el circuito más restringido al campo intelectual y específicamente literario, la conducción de los principales debates y las reformas más importantes a la tradición literaria argentina recae en la revista Punto de Vista . Iniciada en 1978 como intento de continuación de la revista Los Libros , censurada en 1976, el núcleo incial de la revista -compuesto por Beatriz Sarlo, Carlos Altamirano, Ricardo Piglia, María Teresa Gramuglio y Hugo Vezzetti- se revelará recién en el número 12, de julio-octubre de 1981, cuando la distensión del régimen permite el abandono de los pseudónimos, la constitución de un Consejo de Dirección y el paso de la conducción de la revista de un desconocido Jorge Sevilla a una cada vez más reconocida intelectual del campo: Beatriz Sarlo. Punto de Vista es la única revista que atraviesa todo el periodo que estudiamos -prosigue hasta hoy- y es la que con mayor coherencia consiguió avanzar de la posición de revista de resistencia hacia los desafíos de ser un espacio de debate de la cultura de la democratización. Esto se debe en gran parte al hecho de que la revista no "tematizó" la disidencia; su intervención apuntaba más bien a poner en circulación otros discursos -desde la crítica cultural y la teoría literaria hasta la reflexión sociológica y la historia intelectual- que en sí mismos implicaban una opción refractaria a los discursos autoritarios, no sólo políticos sino propiamente culturales. El "derecho al punto de vista", tal como lo reclama la revista, posibilitó la introducción de nuevos discursos que, al decir de su directora, "eran más de lo que decían", es decir, implicaban opciones teóricas que, como veremos a continuación, marcaban un fuerte viraje respecto del propio repertorio teórico anterior así como del paradigma propulsado desde el régimen.
Otro de los méritos de la revista: consiguió mantener los puentes tendidos entre las dos partes del campo dividido por el exilio. Poseía un sostenido contacto con los debates externos, particularmente con el de los exiliados en México y el grupo de Controversia , al mismo tiempo que dinamizaba el quietismo local. Sintonizó y "suturó" ambas zonas en un momento en el que más belicosamente se hablaba de una cultura nacional producida en la Argentina y una cultura del exilio. Esto permitió que amplias zonas del campo se hicieran cargo del elenco de propuestas de la revista y la colocaran en un lugar central en el momento de la apertura democrática. De este modo, Punto de Vista pudo incorporar en su consejo de dirección y de colaboradores, a partir de 1983, a escritores e intelectuales que provenían del exilio, como José Aricó, Juan Carlos Portantiero, Oscar Terán y Emilio de Ipola. De esta fusión surge en 1984 el Club de Cultura Socialista, en la que se incluyen la mayoría de los integrantes de Controversia . Desde allí se creó un foco de intenso diálogo y colaboración con el proyecto de gobierno de Raúl Alfonsín.
Pero ¿cuál es el principal aporte de Punto de Vista a la literatura? En el editorial del N° 12, ya mencionado, se expresa:
"Existe una tradición argentina que los que hacemos Punto de Vista reconocemos: una línea crítica, de reflexión social, cultural y política que pasa por la generación del 37, por José Hernández, por Martínez Estrada, por FORJA, por el grupo Contorno. Descubrimos allí no una problemática identidad de contenidos, sino más bien una cualidad intelectual y moral" .
Este gesto inaugural tardío indica una suerte de pasado en limpio que sirve para encolumnar sus propuestas en el marco de esa tradición así enunciada, al mismo tiempo que ofrece la clave para interpretar lo que seguirá. En los años siguientes, al menos hasta el final de la década, la revista llevará adelante dos operaciones principales: una puesta al día de la crítica y, paralelamente, una redefinición de las líneas de la tradición literaria argentina. La primera representa un avance y revisión crítica respecto de los instrumentos teóricos que dominaron en la década anterior: el estructuralismo lingüístico, literario y antropológico, el psicoanálisis lacaniano, la lectura althusseriana de la teoría social, entre los principales. Muy tempranamente se pone de manifiesto la intención de buscar alternativas en nuevas lecturas o relecturas de la historia de las ideas, la teoría política, la sociología de la cultura y la crítica literaria. Desde esta estrategia de búsqueda, se introduce el último Barthes, la sociología de Pierre Bourdieu y los estudios culturales británicos, particularmente Raymond Williams, autores cruciales para la reforma de la crítica literaria de los próximos años.
En relación a la redefinición de las líneas de la tradición literaria argentina, Punto de Vista pone en marcha un gigantesco sistema interpretativo basado en una relación diferente entre política, ideología y literatura. No hay núcleo importante de la literatura argentina que quede fuera de la "relectura" de Punto de Vista : Sarmiento y el Facundo , José Hernández y Martín Fierro , la generación liberal de 1880, el nacionalismo cultural del 900, Borges y la vanguardia, el grupo Sur , Martínez Estrada, el grupo Contorno , entre los principales. Hay en este trabajo interpretativo una voluntad de lectura de la tradición literaria hecha a partir de obras y autores que operaron como revulsivos en la literatura nacional. De este modo, hay una clara relectura de Sarmiento, Borges y las vanguardias, una puesta en valor de temas demonizados por la crítica literaria de izquierda desde que la revista Contorno le había arrebatado la hegemonía crítica a la cultura liberal representada por Sur.
En otras palabras, Punto de Vista completa aquello que Contorno no había podido leer, revisa y ordena lo que un nuevo paradigma de lectura posibilita una vez reprocesadas claves ideológico-políticas que operaron como barreras para la ampliación de la mirada crítica en las décadas anteriores. Hay una hiperconciencia de este proceso en los redactores de la revista: todo su sistema de elección temática está al servicio de esa operación.
Avatares de la democratización cultural
El conjunto de escritores e intelectuales que participaron en las revistas que acabamos de reseñar describen un desplazamiento ideológico común: la crisis de los presupuestos ideológicos que se había tematizado en el exilio o problematizado a través de otras estrategias dentro del país, se vuelve objeto expreso de reflexión cuando se abre el periodo democrático. Desde este sector, entonces, se plantea una revisión crítica del paradigma marxista que produzca un pensamiento socialista renovado, reformado, cercano al paradigma democrático, a tono con los aires socialdemócratas europeos del momento y con las demandas de una sociedad en pleno proceso posdictatorial. Este viraje es esencial para pensar los contenidos de una cultura y los fundamentos de una literatura que busca nuevas claves de enunciación dentro de un nuevo espacio no obturado por el antagonismo de fracciones ni la censura autoritaria.