Nuestra edición vuelve a ofrecer la posibilidad de lectura para muchos libros de verso que estaban agotados; reconstruye la casi totalidad de libros de prosa poética inéditos hasta este momento o sólo parcialmente editados y, con el amplio sistema de notas que acompañan a los textos, pretende orientar -nunca condicionar- la siempre difícil lectura de su obra. Con esta edición nos proponemos también traer un poco de orden en la confusión que presenta el estado editorial de la obra juanramoniana. Es cierto que no han dejado de aparecer nuevas ediciones de sus libros y que esas ediciones salen a veces con el atractivo añadido de recuperar textos inéditos de sus archivos, pero el panorama editorial de su obra, lejos de hacerse más claro, ha ido confundiéndose con el paso del tiempo. El continuo goteo de inéditos a lo largo de todos estos años no siempre ha venido acompañado de una correcta ubicación de los mismos. El caso es que, para el lector actual, el conjunto conocido de la obra de Juan Ramón Jiménez supone una compleja maraña de títulos que se cruzan y solapan. Sin la pretensión de resolver aún todos los problemas que existen al respecto (todavía es bastante el camino que queda por hacer, e imposible además de llevar a cabo en su totalidad hasta que no contemos con una catalogación y digitalización de los archivos del poeta), en el caso de la obra en prosa poética, en nuestra edición hemos pretendido ubicar correctamente los libros hasta donde nos ha sido posible, teniendo en cuenta los planes editoriales juanramonianos. En lo que respecta a la obra en verso, se han publicado solamente los libros que Juan Ramón dio en vida, dejando para más adelante el trabajo de publicar y situar en el lugar adecuado los libros de verso que quedaron inéditos.
Teniendo en cuenta la complejidad del diseño editorial que el autor ideó para la agrupación de su Obra Completa, si la previa labor ecdótica por parte del filólogo es siempre importante, más quizá lo sea en el caso de Juan Ramón Jiménez que de ningún otro autor del siglo xx. Así en este número se incluyen dos artículos (el de José Antonio Expósito Hernández sobre los problemas editoriales de la obra en verso y el mío sobre los problemas editoriales de la obra en prosa) que tratan de revisar el estado editorial de su obra y los problemas que éste ha planteado y sigue planteando, haciendo una propuesta para llevar a cabo de la manera más adecuada la reconstrucción y edición de ambos corpus poéticos. Por su parte, Carlos León Liquete revisa y plantea soluciones para los problemas de edición de la poesía última, al tiempo que nos da una serie de claves para entender la poética juanramoniana de aquellos años. En otro artículo, Alfonso Alegre nos da noticia de la edición que está preparando del Epistolario de Juan Ramón, analizando todos los problemas textuales que plantea la reconstrucción de este proyecto. Y hay que decir que, dada la importancia que Juan Ramón Jiménez otorgaba a la edición de sus cartas dentro de los proyectos de edición de sus Obras Completas, queda demostrada una vez más la compleja y ambiciosa concepción juanramoniana de la Obra, en la que Vida y Obra tienden a borrar sus fronteras, en un Todo, inmenso o, más bien, infinito.
Convencida de que una correcta edición de la obra que ubique a los textos en el lugar que les corresponde, siempre teniendo en cuenta los planes editoriales juanramonianos, alumbra nuevas lecturas e interpretaciones de la misma, se completa este monográfico con una serie de artículos que pretenden revisar y poner al día el estado crítico de la obra de Juan Ramón. Graciela Palau de Nemes nos ofrece nuevos documentos biográficos del poeta, en adelanto del esperado Diario 3 de Zenobia Camprubí, completando y aclarando aspectos de los últimos años de la vida de ambos en América; algunos bastante polémicos, como el del posible regreso de Juan Ramón a España antes de su muerte. También acerca de la biografía de los últimos años de Juan Ramón nos habla Luis López Álvarez en un artículo sobre su actividad en el exilio y su compromiso con la República, experiencia trágica, pero que paradójicamente le abre a nuevas vivencias que, además de sacarle de cierto aislamiento en el que estaba viviendo en Madrid, dilatan su obra «hacia regiones insospechadas».
La inusitada extensión de la obra poética juanramoniana, abarcando varias etapas fundamentales de la historia de la poesía española del xx, incluso siendo en ocasiones precursor de ellas, han hecho siempre de nuestro autor un poeta de difícil encasillamiento para los autores de manuales, que por lo general se conforman con desecharlo a una intermedia, difusa y poco definida «Generación del 14». Durante años, a medio camino entre el Modernismo y la Vanguardia, y superando incluso a ésta con sus últimas obras, tan ambiciosas como difíciles y poco leídas, la relación de nuestro autor con ambos movimientos fue bastante compleja, entre pionera y disidente. Los trabajos de Richard Cardwell y Francisco Javier Díez de Revenga nos ayudan a poner las cosas en su sitio a este respecto. El caso de Juan Ramón Jiménez y su difícil ubicación en las Historias de la Literatura nos acerca a la polémica Modernismo-98, hoy parece que bastante superada, una vez que la mayor parte de los críticos han reconocido lo pernicioso que resultó para la historiografía literaria española del siglo xx la popular dicotomía entre esos dos movimientos estéticos. Cardwell nos habla de un Juan Ramón plenamente integrado en el Modernismo español, pero de un Modernismo de mayor alcance, muy distinto a aquel estrecho y superficial del que, casi en términos peyorativos, se habló durante años. Por su parte, Díez de Revenga aclara algunos puntos del distanciamiento de Juan Ramón con los jóvenes vanguardistas, especialmente Gerardo Diego; un distanciamiento, creo, más personal que estético.
Sabido es que gran parte del pensamiento estético que Juan Ramón Jiménez fue vertiendo en infinidad de textos -conferencias, aforismos...- versaba acerca de las diferencias entre el verso y la prosa en la creación poética. Juan Ramón dedicó a lo largo de su vida tanto tiempo y esfuerzo a escribir prosa -poética o no- como a escribir poesía en verso. Pero, si exceptuamos a Platero y yo, aquella ha sido durante años bastante desconocida para el lector. La razón es evidente: sorprendentemente nuestro autor nunca se decidió a publicar en vida tantos y tantos libros de prosa poética como fue proyectando y escribiendo. Desde el pionero trabajo de Michael Predmore sobre la obra en prosa de Juan Ramón Jiménez (Madrid, Gredos, 1966), el interés por esta importante parcela de su obra ha ido creciendo entre los críticos, se han incrementado las ediciones de prosa y los trabajos sobre la misma, y también en este número se le ha querido prestar especial atención. La decisión de Juan Ramón al final de su vida de prosificar sus poemas en verso (llevada a cabo por Sánchez Romeralo en Leyenda ) sigue siendo decisión muy discutida por críticos y lectores. En esta línea, Howard Young ahonda en el revolucionario pensamiento juanramoniano sobre la prosa como vehículo idóneo de expresión poética, y en los motivos de ese relativo desconocimiento por parte de los lectores del Juan Ramón prosista. John C. Wilcox, que ha preparado la edición del libro Crímenes naturales, para la edición de Obra poética (en verso y prosa), de Espasa Calpe, nos demuestra en su trabajo lo dicho más arriba: una adecuada edición de las desconocidas prosas juanramonianas alumbrará nuevas facetas de su escritura, revelándonos a un Juan Ramón Jiménez bastante ignorado. En el trabajo de Wilcox se nos habla de un Juan Ramón que se muestra, sobre todo en sus prosas tardías, sobrecogido y atraído a un tiempo por el lado más horroroso y espantoso del mundo; muy distinto, por lo tanto, de ese otro más conocido, cantor de la plenitud y la belleza.