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Ínsula 703-704 Ínsula

La escritura impertinente

por Alexis Grohmann
Ínsula nº 703-704, julio-agosto 2005

Número de páginas: 6
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Es decir, si antes los periódicos se identificaban con la voz de su director o redactor que firmaba sus contribuciones (la misma persona, en la mayoría de los casos), si eran su órgano personal de expresión, en el transcurso del siglo XIX se despersonalizan y se crea el mito de la objetividad, en gran medida porque, convertidos en empresas capitalistas, los periódicos quieren apelar a un amplio sector de la población. Esta aspiración a la objetividad, que hoy reconocemos como imposible e ilusoria, es fomentada primero por las agencias de noticias y, a principios del siglo XX, por la incorporación de la fotografía. Y la redacción de manera impersonal de la noticia, por lo menos en el periodismo informativo, es todavía la receta vigente de los libros de estilo de los más grandes periódicos españoles.
La división del trabajo, la profesionalización del periódico y la especialización de la empresa capitalista conducen a la necesidad de diferenciar las distintas voces que componen el periódico. De ahí que, si antes «el artículo firmado hacía también las funciones del editorial [que eran] editoriales personales que coincidían con la voz de la empresa, pues ambas opiniones coincidían a su vez en la misma persona», ahora surge la necesidad de diferenciar las voces y opiniones del periódico, «la de la propia empresa, a través del editorial, y la de los periodistas o colaboradores, a través de otros géneros de opinión, como la columna» [ 8 ] . La entrada de los periódicos, a partir del siglo XIX, en la edad capitalista y la de la información, su profesionalización y su transformación en medios de comunicación de masas hacen imprescindible la rápida, veraz y exacta difusión de noticias y la búsqueda de objetividad en su relato, todo lo cual lleva a su despersonalización y a la clara delimitación de las maneras de tratar la noticia, o sea, la creación de géneros periodísticos, de géneros de información y de «opinión». A medida que se lleva a cabo esta despersonalización y especialización del producto periodístico surge también la necesidad de voces personales, porque a menudo el lector prefiere la personalidad al anonimato.
Concreta y paradójicamente, por lo tanto, el nacimiento de la columna está relacionado con la progresiva despersonalización del periódico y el editorial, con su paso del punto de vista de la primera persona singular a la primera persona del plural, del «yo» del director y redactor al «nosotros» del colectivo de la redacción o la empresa entera y con la diferenciación de los distintos textos que componen el periódico. La columna, un género en un principio análogo al editorial, surge cuando éste pierde su carácter personal, y se define precisamente por ser un texto firmado por una persona, como antes el editorial, una expresión de una visión del mundo muy personal, una voz individual [ 9 ] . La larga tradición española proclive al articulismo es significativa no sólo porque de ésta beberá un nuevo periodismo cuya evolución coincide con la Transición de la dictadura a la democracia en los años setenta del siglo XX, sino también porque potencia el cultivo de un género como la columna.
La columna y el reinicio de la democracia a partir de 1975
A partir de 1975, la mera cantidad de columnas que nacen y el creciente número de columnistas atestiguan una floración que empieza con la Transición y desemboca en el auge verdaderamente extraordinario de la columna en los noventa [ 10 ] . Toda una serie de libros sobre este género y otros afines se hacen eco de esa expansión. Así, en 1990, Luisa Santamaría habla del gran prestigio de que goza en la prensa la columna firmada; Fernando López Pan observa que, «aunque la columna ha sido un género periodístico abundantemente cultivado en España, en los últimos años asistimos a un auge sin parangón del género»; Antonio López Hidalgo afirma que los columnistas y el género del columnismo están de moda, como también confirma Pedro de Miguel; Irene AndresSuárez distingue el nacimiento de una «modalidad nueva», el artículo literario, del cual la columna es probablemente la vertiente más importante, conclusión que comparte también De Miguel; en su análisis de los artículos literarios de Antonio Muñoz Molina, Fernando Valls hace hincapié en «el momento de esplendor» de este género; según Bernardo Gómez Calderón, «con toda probabilidad, ningún género periodístico atraviesa hoy en día un momento más feliz desde el punto de vista cuantitativo que la columna de opinión» [ 11 ] . Y esto se debe en gran medida a la proliferación de escritores como columnistas, a la calidad de la prosa de sus textos y a la variedad de las columnas. De hecho, si a finales de los años setenta la columna se consideraba todavía como un género escrito por periodistas, un cuarto de siglo después la situación ha cambiado tanto, que esto no es cierto, o no del todo [ 12 ] .
Es, por lo tanto, con el reinicio de la democracia, y en los años noventa en especial, cuando la columna de escritores empieza a perfilarse y distinguirse como género autóctono e importante en la prensa española y cuando empieza a componerse como modalidad nueva en su estrecha afinidad con la literatura. Los factores relacionados con lo que se podría llamar, como veremos, el nacimiento de la modalidad de la columna de escritores en España y su muy considerable envergadura son múltiples. El primero de ellos es, obviamente, la libertad de expresión, uno de los pilares del género del columnismo, que es consagrada por el Artículo 20 de la Constitución Española de 1978. Poder expresar libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante un medio escrito es, precisamente, una condición sin la cual la columna mal o sólo medianamente se puede desarrollar [ 13 ] . Otros dos factores generales y relacionados que componen un marco que sin duda repercute en el auge del columnismo son el muy sustancial papel de la prensa en la época posfranquista, especialmente crucial en los años de la Transición, y un nuevo periodismo español que empieza a gestarse en los años sesenta. El papel e importancia adquiridos por la prensa a partir de 1975, en conjunción con otros factores -el surgimiento de nuevas cabeceras, las transformaciones tecnológicas, la crisis económica o el traslado de periodistas (entre ellos, algunos columnistas), de las «viejas» redacciones, como Triunfo o Informaciones , a la joven prensa de la democracia, como El País , El Periódico o Diario 16 -, conforman el marco dentro del cual se desarrollará el columnismo de estos y posteriores años.
El nuevo periodismo que se desarrolla en España desde finales de los años sesenta hasta los primeros ochenta es «una corriente periodísticoliteraria marcada, entre otras cosas, por una actitud de acento crítico e intelectual, heredada de la mejor tradición periodística española» [ 14 ] . Periodistas como Manuel Vázquez Montalbán, Manuel Vicent, Francisco Umbral, Maruja Torres o Rosa Montero forman parte de un generación nacida en su mayoría después de la guerra civil que llega al periodismo durante un período que coincide con cierto relajamiento de la censura y la aparición de nuevas cabeceras no controladas por la prensa del Movimiento, además de un aumento generalizado de la calidad de la prensa; empiezan a buscar nuevas formas de escritura y a cultivar un periodismo innovador y diferente basado, en palabras de Rosa Montero, en «la subjetividad, la búsqueda lingüística y literaria de lo que estás escribiendo, no solamente del lenguaje sino también de una estructura literaria. Plantearte que cada cosa que haces puede tener su propia estructura como la tiene un cuento, mientras que un periodista tradicional (...) siempre hará los reportajes de una determinada manera» [ 15 ] .
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NOTAS
  • [ 8 ] Antonio López Hidalgo, Las columnas del periódico, Madrid, Ediciones Libertarias, 1996, pp. 46 y 33, respectivamente.
  • [ 9 ] La afinidad de la columna con el editorial es algo que se subraya en muchas definiciones de la columna. Uno de los rasgos que distingue editorial y columna hoy día es precisamente el que ésta lleve firma. También es reveladora la declaración de García Márquez al respecto, que durante algunos años escribía editoriales, que siempre consideraba el texto del editorial «más como una forma de literatura que de periodismo» (Gabriel García Márquez, Vivir para contarla, Barcelona, Mondadori, 2002, p. 393); vid., también, el trabajo de Maarten Steenmeijer sobre el columnismo de García Márquez en este número.
  • [ 10 ] En palabras de Miguel Ángel Garrido Gallardo, «Las columnas del periodismo español», en Actas del Seminario de Filología Hispánica 1993, ed. de Miguel Ángel Muro, Logroño, Gobierno de Rioja, 1994, pp. 9-32; esp. p. 9, y Teodoro León Gross, El artículo de opinión, Barcelona, Ariel, 1996, p. 135.
  • [ 11 ] Luisa Santamaría, El comentario periodístico. Los géneros persuasivos, Madrid, Paraninfo, 1990, p. 119; Fernando López Pan, «La columna como género periodístico», en 70 columnistas de la prensa española , ed. de Pedro de Miguel, Pamplona, Eunsa, 1995, pp. 11-32; esp. p. 11; Antonio López Hidalgo, Las columnas del periódico, op. cit., pp. 21 y 23; Pedro de Miguel, «Introducción», en Articulismo español contemporáneo. Una antología, ed. de Pedro de Miguel, Madrid, Mare Nostrum, 2004, pp. 9-28; esp. p. 11; Irene Andres-Suárez, «Introducción. Más allá de los géneros», en VV. AA.., Mestizaje y disolución de géneros en la literatura hispánica contemporánea, coord. de Irene Andres-Suárez, Madrid, Verbum, 1999, pp. 9-12 (p.11); Fernando Valls, «Ver de cerca. Los artículos literarios de Antonio Muñoz Molina», en Ética y estética de Antonio Muñoz Molina . Cuadernos de narrativa, vol. 2, ed. de Irene Andres-Suárez e Inés d�Ors, Neuchâtel, Universidad de Neuchâtel, 1997, pp. 69-92; esp. p. 69; Bernardo Gómez Calderón, «De la intellectio a la elocutio: un modelo de análisis retórico para la columna personal», Revista Latina de Comunicación Social, núm. 57 (enero-junio 2004), http://www.ull.es/publicaciones/latina/20040257gomez.htm. Otra señal de la popularidad de la columna es el hecho de que en septiembre de 2003 se creó el primer sitio en internet sobre el columnismo en España, www.sincolumna.com.
  • [ 12 ] Como ya ha apuntado López Pan, «La columna como género periodístico», en op. cit., pp. 16-17.
  • [ 13 ] Se objetará quizá que, a pesar de la censura, durante el franquismo se cultivaba ya cierto columnismo (o articulismo) bastante logrado, como el de González Ruano; sin embargo, el columnismo de éste y otros es bastante restringido o limitado; forman parte de una generación de columnistas que, como ha apuntado Teodoro León Gross, son «estilistas con pecado de omisión», al escribir durante este período de excepcional escasez de pluralidad opinativa por causa del férreo control estatal, un panorama que basta para atenazar la escritura de cualquier colaborador en prensa y que sólo cambiará algo a partir de 1966 (León Gross, El artículo de opinión, op. cit., pp. 102-137).
  • [ 14 ] Albert Chillón, Literatura y periodismo. Una tradición de relaciones promiscuas, Barcelona, Aldea Global, 1999, p. 353.
  • [ 15 ] Ibíd., pp. 353-3544.

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