Lo español y el indigenismo
Dos motivos fundamentales, la presencia de España y lo español, y la inserción del indígena tratan Svend Plesch y José Carlos Rovira. El primero, aun concediendo el lugar que se ha ofrecido a Neruda dentro del canon del siglo xx en un contexto americano, quiere incidir en la relación del poeta chileno con su trasfondo hispano, invisible en sus primeros textos, pero que se acentúa a partir de 1934 en la Residencia II y su amistad con el grupo del 27, sobre todo con Lorca, Rafael Alberti y Miguel Hernández. El segundo ámbito español sería el descubrimiento de la tradición literaria: Quevedo, Góngora y los autores del Renacimiento y del Siglo de Oro presentes en las Residencias, y Canto General . No se olvida la disputa con Juan Ramón Jiménez y la especial presencia burlesca de Juan Larrea. Con lo que se puede concluir que la experiencia española le resultó a Neruda no menos decisiva que la latinoamericana. José Carlos Rovira, por otro lado, analiza el tratamiento del indígena en la obra de Neruda, que únicamente asoma en el Canto General , por lo que revisa estos textos así como las declaraciones del poeta sobre el tema y el importante artículo titulado «Con Cortázar y con Arguedas», en la disputa del indigenismo frente al cosmopolitismo. Rovira observa la ambigüedad de Neruda, aunque en un artículo posterior matice su postura para concluir que «no sólo soy indianista sino indio». Sin embargo, concluye, da la sensación de estar al margen de los debates teóricos sobre la cultura y la sociedad indígena que determinaron su tiempo.
La última poesía
Era necesaria en este número, una aproximación a la última poesía de Neruda, por olvidada y desconocida, empresa que realiza Osvaldo Rodríguez. Dos ideas emergen desde el comienzo, la obligada fijación de esos títulos y su variedad de registros aunque fueran concebidos de forma simultánea en su último año. Para el autor, el cauce organizativo de todos ellos es el viaje. Si 2000 presenta la ficción poética del viaje fantástico con la realidad agónica propia y del milenio, Elegía es el libro de la despedida, del despojo de la muerte y el tema del ubi sunt; El corazón amarillo proyecta ante la incertidumbre el humor quevedesco, lo que lo aproxima al Libro de las preguntas conformado por adivinanzas, chistes, greguerías; Jardín de invierno sería la antítesis de los anteriores porque opta por el verso largo como más propicio para el discurrir reflexivo; El mar y las campanas sería la colección en que la voz del poeta se proyecta como rumor de olas silenciosas en la inmensidad marina. Y, por último, Defectos escogidos presentaría un sujeto al límite de su propio fin. Con lo que la poética póstuma de Neruda es el esencial intento por penetrar el misterio de la muerte en la forma de un viaje indagatorio en el tiempo.
Revisión bibliográfica
Completa el número una imprescindible revisión bibliográfica, realizada por María Ángeles Pérez López, de la obra de Neruda en la última década organizada en diferentes apartados: biografía y medios de masas, con acercamientos y reconstrucciones varias que alcanzan un amplio espectro, desde la rigurosa aproximación a la ficcionalización cinematográfica, lo que confirma la desmedida mitificación del poeta en estos años. Obras completas y ediciones varias, parciales y totales, presididas por la fundamental edición de las Obras Completas editadas por Hernán Loyola. Y por descontado los numerosos análisis críticos, tanto en nuevas como en ediciones recuperadas, los prólogos, las misceláneas. Ello evidencia el interés y la vigencia de su poesía, a lo que se suma este homenaje.