La edición del Quijote de Alfaguara estaba cuidada con esmero y apasionamiento. Conformaba el número III de la colección "Puerto Seguro", como es natural en dos volúmenes. El texto era el fijado por Martín de Riquer. El prólogo, "Cervantes y el Quijote a nueva luz", firmado por don Américo Castro ocupaba 148 páginas numeradas en romanos. La edición iba ilustrada con fotografías de La Mancha contemporánea, obra de Ramón Massats, el fotógrafo catalán que se había iniciado junto a Xavier Miserachs y Ricard Terré, y que para esas fechas -1967- ya había ilustrado Neutral Corner (1962) de Ignacio Aldecoa y Viejas historias de Castilla la Vieja (1964) de Miguel Delibes. La excelente colección de fotografías de Massats cerraba la aventura de un Quijote que se publicaba como "Homenaje a Miguel de Cervantes en el CCCL aniversario de su muerte (1616-1966)".
ADOLFO SOTELO VÁZQUEZ
CJC, "En los ochenta años de Américo Castro",PSA, CX, (1965), Al servicio de algo, OC, Barcelona, Destino y Planeta-De Agostini, 1990, t. XVI, p. 257.
Debo advertir que la fragua de Alfaguara es pieza fundamental del rompecabezas celiano de 1963, tan sesgadamente interpretado por Pere Ysàs en Desidencia y subversión (Barcelona, 2004).