Justamente para el otoño de 1960 existe un proyecto de "Quijote fotográfico" -fotografías de Catalá Roca - acompañado de un prólogo de Américo Castro y un epílogo de CJC, en edición de las Selecciones Editoriales de Ruiz de Villa.
No pasó de proyecto. Seguramente porque el trabajo de Catalá Roca no se llevó a término y porque el inquieto y astuto CJC exploró otros caminos. Lo cierto es que don Américo le escribió a José María Llompart - secretario de Papeles de Son Armadans - en la primavera del 61, quejándose de la falta de puntualidad de CJC: "Ya sé que Camilo José está dándose buena vida en la ex villa y corte. Lo que nunca dice es cuándo va a hacer el epílogo al Quijote, cuya falta retrasa la salida de esa edición" (carta del 8-III-1961). Precisamente esta carta completa la noticia de la fragua de lo que no pasó de ser un proyecto. En ella don Américo le confiesa a Llompart: "Yo hice lo mío, sin gana alguna y quitándome horas de baño en la Cala en agosto pasado. Creí que era urgentísimo".
Don Américo había escrito el prólogo en la Cala San Vicente en el verano del 60, cumpliendo el compromiso que había adquirido con Ruiz de Villa a comienzos de esa estancia mallorquina. Cuando se acerca el verano del 61, sabedor de que Cela anda lidiando con el editor y con el proyecto de la edición ilustrada con fotografías, Castro le escribe pidiéndole que cuando llegue a Mallorca a mediados de julio le deje echar un vistazo a las cuartillas del epílogo. Empero, Cela no había escrito el epílogo y tan pronto don Américo llegó a Pollensa le informó del estado de la cuestión que tenía dos caras. De la primera ofrece entera noticia una carta del gran filólogo fechada el primero de agosto del 61, dirigida a Ruiz de Villa, y que trata de pasar revista minuciosa al proyecto:
"Escribí aquel prólogo, Ud. satisfizo la suma convenida (24.000 pts.), pero mi trabajo no pudo ser publicado por haber juzgado, tanto el Sr. Cela como yo, que las ilustraciones no eran lo que habíamos esperado. El Sr. Cela debía haber escrito un epílogo para la proyectada edición, pero nuestro buen amigo pospuso su redacción hasta el día en que la edición planeada por Ud. ofreciera un aspecto más satisfactorio artísticamente.
Mi situación en el presente caso es bastante delicada por el hecho de haberme Ud. pagado 24.000 pts. por unas páginas mías que no sé cuándo van a ser publicadas. No quiero ni debo tomar una resolución unilateral, porque cualquiera que ella fuere ha de estar de acuerdo con lo que Ud. y nuestro buen amigo Camilo José estimen justo y acertado. He hablado hace poco con él, y le he dicho lo que ahora voy a repetirle a Ud., a saber: que Uds. dos pueden ponerse de acuerdo sobre cómo haya de ser la edición en la cual aparecerán el epílogo del Sr. Cela y mi prólogo, y sea cual sea su decisión, yo la aceptaré sin vacilar. Quisiera, de todos modos, dejar bien establecidos estos dos puntos:
l) La publicación de mi prólogo no podrá hacerse sin que en esa edición del Quijote figure el prometido epílogo del Sr. Cela.
2) De todos modos, sin embargo, si dentro de un año , por los motivos que fueren, la edición proyectada no puede salir, las antes mencionadas 24.000 pts. le serán devueltas a Ud. por mí, o por mis herederos, a los cuales informo del contenido de la presente carta.
3) El prólogo en cuestión no será publicado en la forma que ahora tiene, pues fue redactado en condiciones presurosas (ya lo recuerda), y he de someterle a nuevo estudio. Como tengo cosas urgentes que escribir, no emprenderé la tarea de mejorar ese texto sino cuando el Sr. Cela haya escrito su epílogo.
4) El texto de ese prólogo pasará a ser propiedad mía en cuanto las 24.000 antes mencionadas le hayan sido devueltas a Ud."
De la primera cara de la cuestión se deduce claramente que el proyecto quedaba varado y dependería su ejecución de las decisiones de CJC. Ahora bien, la otra cara del asunto se dibujó por entero en el mes de agosto en Mallorca.
II
Mallorca, agosto de 1961. Cela anda buscando un nuevo editor para el proyecto del Quijote. Y ese editor iba a ser el paisano y amigo suyo, José Pardo, de la barcelonesa editorial Noguer. El 28 de agosto le escribe: "El día 5 resérvame algún hueco para que don Américo Castro y yo te podamos hablar de nuestro proyecto del Quijote". El encuentro no se pudo celebrar porque Pardo estaba fuera de Barcelona al paso de don Américo camino de los Estados Unidos, pero Cela llevó adelante las gestiones y el 21 de septiembre le escribe a Castro:
"Dos breves líneas para anunciarle que recibirá usted carta de don José Pardo, gerente de Editorial Noguer, S.A., Paseo de Gracia, 98, Barcelona, 8. Se quedan con el Quijote de su prólogo y mi epílogo y prometen una edición seria, sin ilustraciones, en buen papel y muy cuidada. Hablan de hacer un libro inglés (¡ojalá sea cierto!) quizás cabeza de serie de una colección de clásicos".
Por cierto que dicha carta contiene una "nota interna" en la que Cela le comunica al maestro de Princeton que Jose Mª Llompart ha cesado en Papeles de Son Armadans. Un lacónico, "el personal se gasta" revela el talante del novelista gallego.
Días después (30-IX) en otra carta a Castro le comenta que han ganado con el cambio: "Noguer es un editor serio y solvente". El proyecto vuelve a estar en marcha. Las cartas cruzadas entre Cela y Castro, y Cela y Pardo dicen bien a las claras de la satisfacción de todos, e incluso se apunta por vez primera la participación en el proyecto del profesor Martín de Riquer como editor del texto. Pardo le escribe a CJC (5-X-61): "Tengo medio convencido a Martín de Riquer para que se cuide de establecer la edición". Sin embargo, don Américo está algo incómodo por la cantidad de dinero que en concepto del prólogo había cobrado de Ruiz de Villa. En una misiva del 15 de octubre le pide a Cela que active el proyecto de Noguer:
"R. de V. me ofrece publicar el prólogo en la nueva edición de su Quijote. La primera se le está agotando. No lo haré, pero si esto se prolonga, terminaré por devolverle sus cuartos. Cuando media dinero, me siento incomodísimo. Después de todo, Noguer podría situarme aquí mis fondos, ¿no? Y yo le devuelvo lo suyo a R. de V., y así todo se compone".
No fue fácil componerlo. Castro en una carta del 22 de abril de 1962 califica el prólogo de "malfadado", se queja de que Pardo no le haya devuelto el dinero a Ruiz de Villa y le comunica que "decidí, por tanto, poner el asunto en términos para mí gratos -y razonables- y a estas horas, ya habrán devuelto a Ruiz de Villa sus dineros. Y ahora, borrón y cuenta nueva". Naturalmente Cela le contesta preocupado (24-IV), y aunque admite que "puesto que usted lo ha hecho, bien hecho está", le explica su versión de la enojosa componenda, poniendo a buen recaudo el procedimiento de José Pardo: