Siguiendo hacia poniente se encuentra ya uno en la Ulloa, con sus pazos y sus hórreos de maíz. El Ulla truchero y vinatero, que más abajo en su curso riega los pimientos de Herbón y alberga a la lampreas, es el río más lleno de vida de toda Galicia, más aún que el propio Miño, y es a lo mejor también el río más y mejor cruzado de puentes (Otero los censaba en su Guía de Galicia ). Por ahí Galicia se desliza rápidamente hacia el mar, sin solución de continuidad, porque las cuatro provincias son un artefacto extraño al paisaje y la única que se diría que tenía sentido, la de Mondoñedo, es una de las que faltan.
Llegados a este punto doblo el mapa en mi imaginación, con sumo cuidado porque es un mapa viejo que se ha plegado miles de veces. Por mí, y antes que por mí por otros (por mi padre, y mis abuelos, y mis bisabuelos que eran campesinos de Pastoriza y de Acevedo). Lo guardo en su lugar, no entre las cosas útiles sino entre las cosas valiosas.