La población extranjera en España con tarjeta de residencia se ha triplicado en los últimos siete años, en total hay 1.448.671 personas. Además, debemos tener en cuenta a medio millón de personas cuya situación no está regularizada. Los y las inmigrantes suponen el 5,36 % de los cotizantes a la Seguridad Social, y los hijos de madres foráneas suponen el 10,44 % de todos los partos del Estado (cuando la población inmigrante apenas representa el 4 % del total).
Según su origen, el 34,98 % provienen de Europa; el 29,85 %, de América; el 27,44 de África; el 7,66 % de Asía; y el 0,07 %, de Oceanía.
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Recordemos además que la mayoría de los inmigrantes se escolariza en centros públicos, en ocasiones en una alta concentración. Sin embargo, un 17 % de los colegios que escolarizan a muchos niños y niñas inmigrantes no disponen de ningún plan específico para atender sus necesidades educativas concretas, incluidos los problemas de lengua.
El pasado curso, tan sólo el 22,3 % de los 133.684 niños inmigrantes estaban escolarizados en un centro de titularidad privada (recordemos que 3.941 colegios son subvencionados y 1.789 privados), aunque los centros privados atendían un 32,3 % de los 6,8 millones de escolares del Estado.
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Además, hay que recordar que en el Estado hay unos 180.000 niños y niñas gitanos escolarizados, pero el absentismo escolar afecta a un 66 % de ese total.
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Giroux nos recuerda: «No sólo la riqueza total de los 358 «billonarios» globales iguala el ingreso combinado de los 2.300 millones de personas más pobres (el 45 % de la población mundial), sino que 800 millones de personas están permanentemente desnutridas y algo así como 4 billones -dos tercios de la población mundial- viven en la pobreza [...]. Es importante señalar que también la brecha entre el rico y el pobre asciende».
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Por su parte, Jean-Pierre Warnier destaca que «las etnias minoritarias representan unos doscientos millones de seres humanos, aproximadamente el 4 % de la población mundial, expuestas a un etnocidio y hasta a un genocidio rastrero». Y subraya: «La apuesta de protegerlas va mucho más allá de la debilidad de los resultados efectivos: lo que está en juego es la relación entre el pluralismo cultural, el derecho universal y la política mundial de la cultura».
[ 13 ] Asimismo, destaca la extrema desigualdad entre paí-ses y categorías sociales dentro de un mismo país en relación con los flujos mundiales de la cultura industrializada y que, en realidad, la «mundialización» de la cultura es una amalgama cultural caracterizada por el dominio hegemónico de las industrias privadas del triángulo conformado por América del Norte, Europa y la Asia rica alentadas por los Estados; y señala: «Queda claro que lo que está en juego en la hegemonía cultural y el domino privado ejercido sobre las industrias de la cultura es la capacidad de los países para producir su propia cultura y para hacerla perdurar ante las agresiones exteriores y ante la invasión selectiva de las mercancías culturales».
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En la misma línea, Eloy Martín
[ 15 ] denuncia que aunque el discurso oficial coincide en que se ha alcanzado un nivel de madurez cívica que ha favorecido una toma de postura claramente solidaria con respecto a los y las inmigrantes, se trata de una impresión errónea. Este discurso oficial, señala, impide la aireación de aquellas voces que en nuestra sociedad mantienen posiciones claramente xenófobas y racistas que se encuentran cada día en la calle, en las pintadas de las paredes o en algunas páginas web o foros de debate en internet, que consiguen introducir anónimamente, su ideología.
También Van Dijk
[ 16 ] subraya los abusos de poder que se cometen para censurar, intimidar o limitar la libertad de las personas menos poderosas que participan en el discurso, y el papel de los medios de comunicación que informan acerca de temas étnicos a la mayoría de la población, la cual no dispone de formas alternativas de opinión y de información.
Formación de identidades a través de la LIJ
En clase, pues, trabajamos el currículo oculto en las imágenes y textos de la LIJ
[ 17 ] y la forma en que contribuyen a formar identidades a través del género, la etnia o la clase social, espacios entrecruzados; contrastamos fragmentos de películas, cortometrajes, vídeos de otros proyectos desarrollados sobre el tema en otros cursos,
[ 18 ] anuncios publicitarios, la prensa diaria, canciones, dibujos animados, cómics, páginas de internet y documentos de la vida cotidiana, buscando la forma en que aparecía la «alteridad», el «otro-a». Y nos encontramos reflejados y reflejadas en multitud de situaciones que nos hacían reflexionar sobre nuestro propio discurso y sobre nuestra actitud en la vida cotidiana y en la escuela.
[ 19 ] Pero, además, y sobre todo, leímos. Leímos mucho, comentamos qué encontrábamos en los textos y en las imágenes, y nos enriquecimos mutuamente comentando y compartiendo nuestros hallazgos.
En este proceso de lectura tuvimos en cuenta una serie de aspectos:
- No podíamos acercarnos a la LIJ, por más teoría y materiales que estuviéramos trabajando, sin leer LIJ, disfrutando de sus textos e ilustraciones, descubriendo autores y autoras, ilustradoras e ilustradores, creando una red de intercambio de libros, visitando bibliotecas públicas de LIJ y librerías especializadas. Esta obviedad sigue siendo un problema real en la formación de futuros y futuras maestras. Antonio Mendoza señala que la formación literaria y estética necesita un planteamiento que ayude al conocimiento de las interrelaciones de la literatura con otros saberes culturales, con un aprendizaje intercultural. Además, debe conectar con los intereses y capacidades del estudiantado. Y reflexiona: «Se ha destacado que la competencia literaria se desarrolla en el seno de un sistema cultural -a través de una educación escolar o una perspectiva individual- y que en ella se recogen no sólo conocimientos metaliterarios y lingüístico-discursivos, sino también las valoraciones y condicionantes que los valores estéticos del grupo o de la comunidad han difundido».
[ 20 ] Asimismo dice: «El intento de enseñar en lugar de formar es la causa del desplazamiento del verdadero objeto de la materia, que son los propios textos o las obras literarias».
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- La lectura debía ser voluntaria, placentera. Frabricio Caivano señala que leer y educación lectora son cosas diferentes, que el deseo de leer implica una variante cultural. Y opina: «La lectura de calidad supone un encuentro afortunado entre pregunta y respuesta, lector y escribidor, supone un mecanismo de intercambio entre lectura y vida, entre unas lecturas que nos enseñan a vivir y una vida que nos lleva a leer».
[ 22 ] También que la literatura es una reserva de enigmas y que el enigma llama siempre a la puerta del deseo.
[ 23 ] La decisión de leer, de descubrir y (re)descubrir la LIJ fue voluntaria, una decisión unánime y asamblearia.