Sin embargo, no todos los niños sienten simpatía por los Proscritos. El origen de la enemistad entre Guillermo y sus secuaces y Huberto Lane y los suyos se pierde en la más remota antigüedad, parece haber existido desde tiempo inmemorial. Huberto Lane es obeso y pálido, de lágrimas fáciles, egoísta, lento en poner en peligro su seguridad personal, dado a quejarse a sus padres y a sus maestros cuando se le molesta. Pero, cosa rara, tiene sus partidarios. Huberto posee recursos inagotables, sus bolsillos siempre están llenos de caramelos y la despensa de su casa siempre rebosa de riquísimos y malsanos pasteles. Las ingeniosas estrategias que una y otra banda conciben y desarrollan para ponerse en apuros ocupan muchas de las historias de Guillermo y resultan realmente entretenidas.
Guillermo y el mundo de los adultos
Para Guillermo, las personas mayores pertenecen a una exasperante y tiránica «raza» que siempre parece dispuesta a quitarle a la vida todo su atractivo. Las cosas de los adultos son tan misteriosas que ni siquiera intenta comprenderlas.
No hay duda de que hay una barrera infranqueable entre el mundo de Guillermo y el de los adultos, que sólo algunos personajes rompen, pero nunca los principales. Odiado por cocineras, doncellas, jardineros y labriegos iracundos, todos ellos contribuyen al peligro y la emoción sin los cuales la vida resulta insoportable para Guillermo y sus amigos. Hay algunos adultos con los que congenia, generalmente se lleva bien con la gente tímida que se ve dominada por él; a ellos les brinda su amistad incondicional y se desvive por ayudarles, lo que siempre resulta al revés. Destaca entre todos ellos, el pintor Archibaldo Mannister, que aparece en varias aventuras. Archie es tímido, inseguro, desordenado y despistado, y basta con mirarlo para comprender que necesita que alguien lo respalde. Los Proscritos le profesan un afecto especial y se han constituido como sus adalides, por lo que, dentro de sus posibilidades, tratan de protegerlo contra las adversidades que el destino parece complacerse en enviarle, aunque en casi todas las ocasiones esta ayuda termina siendo un completo desastre.
La actitud normal de la familia de Guillermo hacia él es de aprensión. Le conocen de sobra y saben que sus buenas intenciones terminan siempre aguando cualquier tipo de acto que se organice, por eso, tratan de evitar de todas las maneras posibles que esté presente en reuniones familiares, cenas, fiestas y otros eventos, aunque nunca lo logran. Guillermo termina apareciendo y desbaratándolo todo; eso sí, siempre con la mejor de las intenciones. En realidad, Guillermo se desvive por sus parientes y con mucha frecuencia concentra todos sus esfuerzos en ayudarles, aunque, como ya se ha dicho, el resultado no sea nunca el esperado.
La señora Brown es la única persona del mundo que nunca pierde la fe en Guillermo. Durante once años ha ostentado el cargo de madre de Guillermo y eso le ha enseñado a tener paciencia y a confiar en que todo acabará saliendo bien. De ella ha heredado Guillermo parte de su glorioso optimismo. El señor Brown es un hombre de negocios con oficina en Londres que se presenta como una figura distante, un hombre que está siempre ocupado en sus quehaceres y demasiado cansado para pasar tiempo con Guillermo.
Su hermana Ethel, es una jovencita racional y seria de 19 años. Con el cabello rojo y los ojos azules, es muy bonita y nunca le faltan admiradores. A Guillermo le cuesta horrores comprender a su hermana, su forma de pensar no puede ser más opuesta a la de él. Su hermano Roberto, de 18 años, es un adolescente enamoradizo que traba amistad con la muchacha «más hermosa que ha visto en su vida» una vez por semana, por término medio. Su relación con Guillermo es fría y siempre trata de mantenerlo lejos, pero Guillermo parece tener especial olfato para aparecer cuando menos se lo espera y termina echándole a perder muchas de sus conquistas.
Guillermo y el sexo femenino
Para Guillermo, las personas de se-xo femenino son un misterio completo. Salvo en el caso de su madre, no concibe qué motivo hay para que existan. Su actitud hacia las niñas es de indiferencia rayana en el desdén. Sin embargo, a pesar del desinterés que finge por el sexo opuesto, es muy susceptible a la belleza y a los encantos femeninos. En no pocas ocasiones, unos ojos azules o unos cabellos ensortijados le hacen perder la cabeza y emprender las más delirantes aventuras por congraciarse con la portadora de tan bellos atributos. Además, Guillermo tiene mucho éxito entre las niñas, le admiran por su valor y aplomo, y rara es la ocasión en que no consiguen que se rinda a sus encantos.
Hay dos personajes femeninos importantes en las aventuras de Guillermo: Juanita y Violeta Isabel.
Violeta Isabel Bott es uno de los personajes más entrañables y especiales de todos los que rodean a Guillermo. Es una niña de 6 años, de rostro angelical, cabello rubio ensortijado y ojos azules. Habla con un característico ceceo y está dotada de un carácter fuerte y dominante, así como de una voluntad de hierro. Los Proscritos temen y respetan a Violeta Isabel, se sienten completamente impotentes contra sus armas, pues saben que siempre termina consiguiendo todo lo que quiere; les ha quebrantado el espíritu por completo y aceptan su presencia como un mal inevitable. Violeta Isabel, a su vez, adora a los Proscritos, les profesa un cariño incondicional y se pega a ellos sin que nadie la invite, aceptando su falta de cordialidad como parte de su encanto. Las aventuras en las que ella toma parte son, sin duda, de las más frescas y divertidas.
Juanita es el primer y mejor amor de Guillermo, que siente cierta debilidad por ella; le gustan los hoyuelos de sus mejillas y su cabello castaño ondulado y, en sus momentos de mayor sentimentalismo, incluso sueña con que esté a su lado como reina de piratas o capitana de ladrones. Juanita, a su vez, adora el desgarbo y el descuido de Guillermo. Le considera el héroe más grande que ha conocido el mundo y está completamente convencida de que él es capaz de hacer cualquier cosa en el mundo mejor que ninguna otra persona. En opinión de los Proscritos, las niñas complican todas las situaciones en las que son admitidas, sin embargo, Juanita es distinta. No tiene la rudeza ni la personalidad de Violeta Isabel, es tranquila, dócil y siempre dispuesta a ayudar. Por eso ella es el único miembro femenino de los Proscritos y aun cuando no los acompañe en sus aventuras más osadas y peligrosas, es su mayor simpatizante y su persona de confianza, y siempre se puede contar con su ayuda para enfrentarse con el mundo hostil e incomprensivo.
Recuperar sus aventuras
En esta época en que vivimos, en la que las bases de la infancia parecen estar cambiando, parece importante permitir que nuestros hijos conozcan a este personaje aventurero, vital y optimista, a este niño feliz por excelencia que es Guillermo Brown.
Tenemos la sensación de que los niños de hoy en día ya no son tan niños como antes, que viven una infancia algo deslavada, light, en la que están no ausentes, pero sí borrosos, algunos de los pilares básicos que han sustentado esta etapa de la vida en generaciones anteriores: la imaginación, la aventura, lo físico, lo simbólico...
Es hora de recuperar a ese niño tan de verdad que es Guillermo Brown. «Monarca, glorioso e irresistible, Guillermo, pirata, piel roja, capitán de bandoleros, director de pista; Guillermo el Victorioso, Guillermo el que eternamente quedaba por encima de todos.»